La relación entre China y América Latina ya no puede explicarse solamente por exportaciones, créditos o grandes obras. La CEPAL advierte que el vínculo se ha vuelto más maduro, complejo y amplio, justo cuando la economía mundial entra en una etapa de rivalidad geopolítica y tecnológica en la que comercio, inversiones y cadenas de suministro adquieren valor estratégico. La reciente visita de Daniel Noboa a China coloca a Ecuador en medio de esa transformación.

La visita de Estado realizada por el presidente Daniel Noboa a China en agosto de 2026 dejó acuerdos y nuevas posibilidades de cooperación para Ecuador, pero también ofrece una ventana para observar un fenómeno mucho mayor: la transformación de la política china hacia América Latina y el Caribe (ALC).

Comercio, inversión, financiamiento e infraestructura siguen siendo componentes esenciales de la relación. Sin embargo, ahora se suman ciencia, tecnología, economía digital, energías limpias, nuevas industrias y cadenas de suministro.

La pregunta, por tanto, ya no es únicamente cuánto comercia América Latina con China, sino qué lugar ocupará la región en una economía mundial donde las relaciones económicas tienen cada vez mayores implicaciones estratégicas.

CEPAL: la relación con China es cada vez más amplia y compleja

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en mayo de 2025 ofrece una radiografía especialmente relevante para comprender el momento actual.

El organismo describe la evolución de la relación entre China y ALC durante el siglo XXI como caracterizada por una creciente “madurez, complejidad y amplitud”, que comprende comercio, inversión, financiamiento, infraestructura y cooperación científica y tecnológica.

El cambio es profundo.

China dejó hace tiempo de ser solamente un destino para materias primas latinoamericanas y un proveedor de manufacturas.

La relación se ha institucionalizado además mediante mecanismos como el Foro China-CELAC, cuya primera reunión ministerial se celebró en 2015 y que ha contribuido a ampliar el diálogo y la cooperación entre ambas partes.

Pero la CEPAL introduce otra pieza indispensable para comprender el escenario.

Una nueva era: la “interdependencia instrumentalizada”

En su informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2025, la CEPAL habla de una “nueva era de interdependencia instrumentalizada”.

El concepto describe una economía internacional en la que la interdependencia no desaparece, pero puede adquirir un uso estratégico.

El organismo analiza bajo este marco el giro de la política comercial de Estados Unidos durante 2025 y advierte que las condiciones aplicadas al comercio pueden cambiar incluso por factores que van más allá de los estrictamente económicos. Frente a ese escenario, recomienda a los gobiernos latinoamericanos diversificar sus relaciones comerciales y profundizar la integración regional.

Esta perspectiva cambia la manera de observar la relación de América Latina tanto con China como con Estados Unidos.

Comercio, inversión, tecnología y cadenas de suministro ya no son únicamente variables económicas. También forman parte del entorno geopolítico.

La visita de Noboa adquiere otra dimensión

Vista desde esta perspectiva, la reciente visita del presidente Daniel Noboa a China trasciende los acuerdos bilaterales.

Ecuador se encuentra precisamente en uno de los puntos de encuentro de esas interdependencias.

Mantiene una relación económica, financiera, migratoria y de seguridad significativa con Estados Unidos y, simultáneamente, ha profundizado sus vínculos comerciales y económicos con China.

Desde mayo de 2024 está vigente el Tratado de Libre Comercio Ecuador-China, mientras que empresas chinas mantienen presencia o interés en áreas como energía, minería, infraestructura y tecnología.

La visita de Noboa plantea entonces una cuestión estratégica: ¿cómo convertir una relación cada vez más amplia con China en desarrollo productivo para Ecuador sin sustituir una dependencia por otra?

El desafío no es solamente vender más a China

Ese es precisamente uno de los puntos centrales del diagnóstico de la CEPAL.

El organismo sostiene que existen oportunidades para construir una agenda China–América Latina que contribuya a un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible.

Esto supone ir más allá del incremento de las exportaciones.

Para Ecuador y el resto de América Latina, el desafío consiste en incorporar valor agregado, innovación, conocimiento, infraestructura de calidad y capacidades tecnológicas.

La cuestión es particularmente importante porque la región mantiene una reducida participación en las exportaciones mundiales de bienes de alta tecnología y servicios intensivos en capital humano avanzado. La CEPAL identifica ciencia y tecnología, transformación digital y talento humano entre los factores necesarios para modificar esa situación.

Tecnología: el nuevo campo estratégico

Aquí aparece una de las mayores diferencias respecto de las primeras décadas de expansión china en América Latina.

La infraestructura física sigue siendo importante, pero la discusión internacional se desplaza también hacia la infraestructura tecnológica.

Inteligencia artificial, telecomunicaciones, centros de datos, transición energética, vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y minerales críticos forman parte de las nuevas cadenas globales de valor.

China posee capacidades industriales y tecnológicas relevantes en varias de estas áreas.

Estados Unidos, por su parte, mantiene un peso estructural en tecnología, inversión, finanzas y cadenas productivas, además de una relación histórica con América Latina en seguridad, migración y cooperación institucional.

Lo que está cambiando es la naturaleza misma de la interdependencia.

China y Estados Unidos: estrategias diferentes

La política de China hacia América Latina se ha apoyado fuertemente en comercio, inversión, financiamiento, infraestructura y mecanismos de cooperación como el Foro China-CELAC y la Franja y la Ruta.

Estados Unidos parte de una estructura distinta: proximidad geográfica, décadas de relaciones comerciales y financieras, inversión privada, migración, cooperación institucional y una presencia particularmente importante en seguridad y lucha contra el crimen organizado.

La diferencia no significa que América Latina deba necesariamente escoger entre uno y otro.

Precisamente la recomendación de la CEPAL de diversificar las relaciones comerciales adquiere importancia en un mundo de interdependencia instrumentalizada.

Ecuador ante una oportunidad y un riesgo

La visita de Noboa a China puede convertirse, por ello, en algo más que una fotografía diplomática.

¿Cuánto valor agregado generarán los nuevos vínculos? ¿Habrá transferencia tecnológica? ¿Se crearán empleos especializados? ¿Ecuador conseguirá diversificar su canasta exportadora? ¿Las inversiones permitirán desarrollar capacidades nacionales?

Y, paralelamente, surge otra pregunta: ¿cómo mantener y profundizar la relación con China sin deteriorar los vínculos estratégicos que Ecuador mantiene con Estados Unidos?

La respuesta puede estar menos en escoger un socio que en fortalecer la capacidad ecuatoriana para negociar con ambos.

Confirmado.net

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