La visita de Marco Rubio a Ecuador abrió un nuevo frente de tensión política. Mientras Estados Unidos y el Gobierno de Daniel Noboa profundizan la cooperación contra el narcotráfico, la Bancada Ciudadana de la Revolución Ciudadana cuestionó las operaciones conjuntas contra embarcaciones ecuatorianas y lanzó una pregunta directa al secretario estadounidense: “¿Y nuestros pescadores?”

El pronunciamiento se produce después de que Rubio defendiera en Quito las operaciones marítimas conjuntas y asegurara que el objetivo de Estados Unidos “no es ir contra los pescadores”, sino contra narcotraficantes. Washington sostiene que embarcaciones intervenidas estaban vinculadas a la logística marítima de Los Choneros; familiares de tripulantes han cuestionado esas acusaciones y reclaman información sobre lo ocurrido.

“La opacidad persiste”: RC cuestiona al Gobierno de Noboa

En un comunicado fechado el 9 de septiembre, la Bancada Ciudadana expresó su “profunda preocupación” por la visita de Rubio y sostuvo que existe incertidumbre sobre las operaciones desarrolladas por Ecuador y Estados Unidos contra embarcaciones ecuatorianas.

El bloque opositor asegura que familias de Manabí han acudido a la Asamblea Nacional buscando información sobre sus familiares y cuestiona al Gobierno por lo que considera falta de explicaciones.

“Nuestros pescadores no son daños colaterales, sus familias merecen respuestas, verdad y justicia”, señala el comunicado.

La bancada también plantea dos interrogantes directamente al Ejecutivo: “¿Qué se está acordando con Estados Unidos y qué respuestas exigirá sobre nuestros pescadores?”

La posición se trasladó a redes sociales, donde la Bancada Ciudadana endureció aún más el discurso y cuestionó tanto la cooperación con Washington como la condecoración entregada a Rubio durante su visita.

Rubio responde: “Nuestro objetivo no es ir contra pescadores”

La controversia adquiere mayor dimensión porque Rubio fue interrogado en Quito precisamente sobre las operaciones contra embarcaciones.

El secretario de Estado aseguró que Washington no busca atacar pescadores y defendió la estrategia frente al narcotráfico marítimo.

Rubio explicó que Estados Unidos está trabajando con Ecuador en operaciones conjuntas y que las decisiones se adoptan caso por caso y en coordinación con las autoridades ecuatorianas. Reuters reportó además que organizaciones de derechos humanos han cuestionado el uso de fuerza letal en la campaña estadounidense contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.

EFE informó que desde el 28 de agosto al menos seis embarcaciones ecuatorianas fueron hundidas en operaciones coordinadas con Ecuador. Según el Comando Sur estadounidense, las naves funcionaban como estaciones flotantes de abastecimiento para lanchas utilizadas en el transporte de cocaína hacia Norteamérica.

Washington y Quito profundizan una alianza de seguridad

El choque político ocurre precisamente cuando la relación entre Noboa y Washington alcanza un nuevo nivel.

Durante su visita, Rubio anunció que la administración de Donald Trump solicitará al Congreso USD 45 millones adicionales para fortalecer la seguridad de Ecuador, además de una iniciativa de USD 10 millones contra minería ilegal, reclutamiento de bandas y finanzas ilícitas.

Estados Unidos también entregará una embarcación de la Guardia Costera y cinco interceptores adicionales para reforzar las operaciones marítimas ecuatorianas.

A ello se suma la decisión estadounidense de declarar a Los Tiguerones como organización terrorista extranjera, junto con sanciones contra siete exfuncionarios ecuatorianos acusados por Washington de corrupción.

Seguridad versus soberanía: el debate que deja Rubio

La controversia coloca dos narrativas frente a frente.

Para Washington y el Gobierno ecuatoriano, las operaciones forman parte de una ofensiva necesaria contra organizaciones criminales transnacionales que utilizan el Pacífico como corredor del narcotráfico. Ecuador ha defendido las intervenciones como resultado de investigaciones conjuntas con Estados Unidos.

Para la Bancada Ciudadana, en cambio, la cooperación internacional no puede convertirse en un argumento para ignorar eventuales vulneraciones de derechos ni interrogantes sobre la soberanía ecuatoriana.

La visita de Rubio deja así algo más que anuncios millonarios y nuevos acuerdos de cooperación: abre una batalla política sobre hasta dónde debe llegar la alianza de seguridad con Estados Unidos y quién responde cuando una operación en el mar alcanza a ciudadanos ecuatorianos.

Fuente: Bancada legislativa RC

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