«La desigualdad se vive en el calendario. La clase social no solo define cuánto se gana, define cuánto dura el mes», señala un informe de la consultora argentina Zentrix. Según el estudio, los ingresos del 59,6 % de la clase baja no alcanzan más allá del día 15, y los del 83,3 % se agotan a más tardar el 20, mientras que el 61,9 % de la clase alta llega a fin de mes y ahorra.
Asimismo, sin desagregar por clases sociales, el 65,3 % de los encuestados, es decir, casi dos de cada tres, afirma que sus ingresos no alcanzan más allá del día 20. Entre los menores de 40 años, el porcentaje asciende al 72 %, consigna el último informe Monitor de Opinión Pública de la empresa.

Pero el presidente argentino, Javier Milei, puso en duda estos resultados y desató la polémica: «Si se quedan sin plata verdaderamente el día 20, ¿cómo viven 10 días sin comer ni beber?», se preguntó el mandatario.
La respuesta la ofrece Claudio Montiel, director de la consultora autora del trabajo, en entrevista con DW: «La gente se endeuda», afirma. Y lo hace «para poder pagar gastos básicos, utiliza el endeudamiento para gastos corrientes», detalla. «Lo cual es una locura», agrega.
«Se sobrevive con deuda, fiado, ayuda familiar, dejando de pagar servicios o comiendo peor», apunta, en el mismo sentido, la economista Mercedes D’Alessandro en diálogo con este medio.
Los tiempos en que Milei solo podía pagarse una pizza
D’Alessandro recuerda que el propio Milei relata en su libro El camino del libertario cómo, tras perder su trabajo, tuvo que distribuir su indemnización para sobrevivir durante cuatro años y limitar sus gastos al equivalente a una pizza por día. «Cuando le pasó a él, mereció un capítulo de su libro. Cuando les pasa a los demás, se burla», señala la economista. «¿Le va a discutir a su autobiografía?», se pregunta.
«Milei se pelea con los datos”, sostiene Montiel. Para el director de Zentrix, existe «una fuerte separación entre lo que pasa en la realidad y lo que Milei cree que pasa en la realidad». Sobre la polémica generada por el trabajo, analiza: «Pusimos el dedo en la llaga en una realidad que es una obviedad para todas las personas que viven en Argentina».
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