Río de Janeiro (Brasil), 29 sep (Sputnik).- Brasil celebra este domingo elecciones presidenciales y legislativas y entre los principales candidatos, el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hay una fuerte disputa por conquistar al electorado evangélico, una parcela importante de la población con creciente peso político.
Para la izquierda sigue siendo un desafío dialogar con este segmento, de voto mayoritariamente conservador, explicó en una entrevista con la Agencia Sputnik la especialista Magalí Cunha, del Instituto de Estudios de Religión (ISER).
La tarea no es fácil, porque a pesar de que es un grupo muy heterogéneo, a la hora de ir a la urna, «casi todos convergen en un voto conservador», afirma la académica.
Además, los políticos de derechas están presentes de forma mucho más cotidiana en el día a día de las iglesias y las comunidades religiosas, añade.
«Hay que reconocer una dificultad de la izquierda en escuchar a esa población. Se habla mucho de hablar, de presentar propuestas, candidaturas… pero se escucha poco sobre las perspectivas de las personas, (…) y hay una dificultad también en buscar a los evangélicos tan solo en periodos electorales», dice Cunha.

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USO POLÍTICO DE LAS IGLESIAS
Esa preferencia se traslada a las encuestas de opinión: si en el global de la población, Lula y Flávio Bolsonaro aparecen empatados en el balotaje, entre los evangélicos el ultraderechista es el claro favorito: un 58 por ciento de apoyos frente al 31 por ciento de Lula, según una encuesta reciente de BTG/Nexus.
Cunha resalta que los esfuerzos de la campaña del líder de la izquierda, como reuniones con pastores evangélicos progresistas o el fichaje de personajes conocidos, como el cantante gospel Kleber Lucas, que ha participado en varios de sus mítines, pueden ser vistos por el elector como movimientos oportunistas y tienen pocos efectos reales.
No obstante, advierte que hay un perfil de elector evangélico que también está desencantado con la derecha.
«En investigaciones académicas se ve cómo muchos evangélicos están incomodados con el uso político de las iglesias», dice la investigadora.
Para Cunha, hay un evangélico «conservador moderado» que tiene un voto pendular, que varía en función del clima social del momento: puede haber votado a Lula en su primer mandato y años más tarde a Jair Bolsonaro (2019-2022); en su opinión, ese es el perfil por el que la izquierda debería batallar.
PISAR EL FRENO
Un ejemplo de ese tipo de votante evangélico, conservador, pero no radical, sería el pastor Leandro Augusto da Conceição, de la iglesia Assembleia de Deus (Asamblea de Dios) del barrio de Catete, en Río de Janeiro.
Tras participar en una sesión de estudio de la Biblia con una veintena de fieles, explica a la Agencia Sputnik que, en su opinión, el auge del conservadurismo en Brasil es una respuesta a «la necesidad de frenar un poco» algunas políticas de izquierda.
«No sé si Brasil está más conservador, pero creo que lo liberal, cuando viene con mucha fuerza, acaba asustando. Las personas ven la necesidad de pisar un poco el freno, sobre todo porque esa libertad hay que analizar hasta dónde es benéfica para la familia… (la iglesia evangélica en Brasil) crece en base a eso, por esa necesidad de frenar un poco», dice.
Banderas como la flexibilización del aborto, la educación sexual en las escuelas o el matrimonio igualitario, que en el pasado fueron agendas muy identificadas con la izquierda, movilizan a los fieles hacia la derecha, por lo que hace tiempo que son temas que están fuera de los programas electorales, precisamente por miedo a ahuyentar el voto cristiano.
Da Conceição asegura que, a pesar de que por regla general se decanten por la derecha, a los evangélicos, en general, les gusta el «lado social» de Lula, y, en cambio, algunos postulados de la extrema derecha, como el lema de «el buen bandido es el bandido muerto», son «puntos de conflicto».
Buena parte de la expansión de las iglesias evangélicas se explica por los trabajos comunitarios de reinserción de presos, la integración de personas adictas a las drogas o de su función como escudo para que los jóvenes de las favelas no caigan en las redes del narcotráfico.
El pastor asegura que en su iglesia no se dan consignas y que cada cual vota a quien quiera, aunque, como explicaba Cunha, los intentos de Lula y su entorno por acercarse, no calan.
«Cuando llegan las elecciones es muy difícil cambiar la trayectoria para querer tener un diálogo, no porque los evangélicos no quieran. Es porque empiezas a ver que es un juego de intereses», asegura.
EN EXPANSIÓN
Los evangélicos en Brasil crecieron de forma exponencial en las últimas décadas y ahora, según el censo de 2022, representan en torno al 28 por ciento de la población.
Brasil sigue siendo un país de mayoría católica (58 por ciento), aunque la ambición política de las iglesias protestantes, sobre todo las neopentecostales, más radicales, es mayor.
Ejemplo de lo que los especialistas definen como «teología de la dominación» es la llamada «bancada de la Biblia», el conjunto de congresistas que, pese a pertenecer a partidos diferentes (siempre conservadores), votan en bloque por afinidad religiosa.
En la Cámara de Diputados la integran 218 representantes, el 42 por ciento de los escaños.
Cunha resalta que, aunque el número ha ido creciendo desde finales de los 80, la cifra se ha estabilizado y el propio frente evangélico no ha logrado aumentar los escaños, como se había propuesto.
«Desde 2022 hay una cierta desconfianza de la población en relación a las iglesias, hay un cansancio por el uso de espacios religiosos para hacer campaña electoral», subraya la académica para explicar ese crecimiento ralentizado.
No obstante, remarca que en los últimos años doblaron los representantes en el Senado y que este año esa tendencia podría repetirse, ya que la derecha está muy movilizada para hacerse con el control de la cámara alta.
Este domingo Brasil celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en las que Lula y Flávio Bolsonaro se perfilan como candidatos a pasar al balotaje, que se realiza el 25 de octubre.
Además, se eligen dos tercios del Senado y la totalidad de los 513 escaños de la Cámara de Diputados.
También hay elecciones a nivel de asambleas legislativas y gobernadores estaduales. (Sputnik)
