Por Florian Lütticke (dpa)

Nueva York, 14 sep (dpa) – Sentado en medio de la pista en un estadio Arthur Ashe ya casi desierto, junto a su hermano Mischa, el tenista alemán Alexander Zverev se pudo dar el lujo de disfrutar de un momento de tranquilidad.

Justo enfrente de ellos se encontraba el trofeo que lo acredita como campeón del Abierto de Estados Unidos, que obtuvo tras ganar por 6-3, 7-6 (7-2), 5-7 y 6-2 al estadounidense Ben Shelton, y que supone el segundo Grand Slam de su carrera tras el obtenido en la pasada edición del Abierto de Francia.

«Puedo disfrutarlo mucho más que en París», comentó Zverev tras el partido. «Allí estaba muy estresado, ahora estoy lleno de alegría. Estoy encantado, simplemente», añadió el nacido en Hamburgo, que en Nueva York se convirtió en el segundo alemán en hacerse con el US Open después de Boris Becker.

ARCHIVO – El tenista alemán Alexander Zverev celebra con el trofeo tras derrotar al estadounidense Ben Shelton en la final de individuales masculinos y ganar el torneo de tenis del Abierto de Estados Unidos en el Estadio Arthur Ashe. Foto: Bernie Haley/CSM via ZUMA Press Wire/dpa

Poco antes, sin embargo, Zverev protagonizó una de las escenas más insólitas de la historia del tenis: en el cuarto set, al convertir el punto que le daba el partido tras una mala devolución de Shelton, hizo como si nada y se dispuso a jugar un siguiente juego. 

Solo hasta que miró el marcador se dio cuando de que, efectivamente, había ganado el partido, y entonces levantó los brazos a modo de sencilla celebración. «Pensé que el marcador era 5-1 en lugar de 6-2. Creo que simplemente se me había olvidado el resultado», explicó el actual número dos del mundo.

«La persona más importante y más fuerte»

Olvidado ese pequeño lapsus, Zverev aprovechó su discurso como recién proclamado campeón para hacer una breve retrospectiva de su trayectoria deportiva, rindiéndole un sentido homenaje a su madre. 

«Llevábamos 30 años sin ganar un título de Grand Slam y ahora hemos ganado dos en tres meses», dijo dirigiéndose a su equipo, liderado por su padre. «Creo que Dios ha visto lo mucho que trabajamos, lo mucho que hemos sufrido, cuánto dolor se ha invertido en esto», contó.

Al alemán sin duda se le quedó grabada durante mucho tiempo la experiencia de hace seis años en Nueva York, cuando no pudo aprovechar una ventaja de dos sets a cero frente al austriaco Dominic Thiem para ganar el que entonces hubiera sido su primer Grand Slam. 

Frente a Shelton, Zverev se mostró maduro y con nervios de acero incluso en los momentos decisivos, y supo hacer frente al ambiente caldeado por los numerosos aficionados estadounidenses en el estadio de tenis más grande del mundo.

Esa hostilidad deportiva, sin embargo, se tornó en un cálido aplauso de los asistentes al escuchar las palabras que Zverev le dedicó a su madre, Irina, a quien describió como «la mujer más importante» de su vida.

Al ser diagnóstico de diabetes a los cuatro años, recordó Zverev, «hizo falta una madre muy fuerte para salir de la consulta y decir: ‘Mi hijo conseguirá todo lo que se proponga. Si quiere ser tenista, será tenista'».

Próximo objetivo: el número uno del mundo

Ese tenista tiene ahora posibilidades realistas de alcanzar también el segundo gran objetivo de su carrera, ser número uno del mundo, ya que la diferencia con respecto a Jannik Sinner se ha reducido de más de 5.000 a menos de 2.000 puntos, debido a la ausencia del italiano en Nueva York por lesión.

«Me mantendré concentrado durante el resto del año y haré todo lo posible por conseguir los resultados que me den la oportunidad de ser el número uno», subrayó Zverev. 

Desde el punto de vista del extenida Boris Becker, actualmente comentarista televisivo, es solo «cuestión de tiempo que se convierta en el número uno».

«Siempre he dicho que puede ganar cinco Grand Slam fácilmente si consigue ajustar su mentalidad y su estilo de juego. El chico sabe jugar al tenis. La cuestión es cómo gestiona mentalmente las situaciones de presión; este año lo ha dominado», opinó la leyenda del tenis germano.

Con su victoria en el US Open, Zverev ha coronado una excepcional temporada de Grand Slam, con una semifinal (Abierto de Australia), un triunfo (Roland Garros) y una final perdida ante Sinner (Wimbledon). 

Entre los tenistas alemanes, solo Becker tiene más triunfos en Grand Slam, con seis. «¡Gran actuación!», le felicitó el canciller Friedrich Merz a través de X por la «merecida victoria» en Nueva York.

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