Nueva York.- El sueño estadounidense terminó frente a un Alexander Zverev implacable. El alemán derrotó este domingo a Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 en la final masculina del US Open 2026, conquistó el segundo Grand Slam de su carrera y cerró un año extraordinario con su segundo major de la temporada, después de haberse coronado en Roland Garros.

La derrota tuvo un golpe emocional adicional para el público de Flushing Meadows. Shelton buscaba convertirse en el primer tenista estadounidense en 23 años en ganar un Grand Slam masculino, una hazaña que ningún jugador de su país consigue desde que Andy Roddick levantó precisamente el trofeo del US Open.

Zverev golpeó primero y silenció Nueva York

Desde el comienzo quedó claro que Shelton tendría que jugar al límite para derribar al alemán. Zverev llegó a la final con una ventaja de 5-0 en enfrentamientos directos frente al estadounidense y con una estadística demoledora ante jugadores zurdos: había ganado 44 de sus últimos 45 partidos contra ellos desde Roland Garros 2023.

La diferencia de experiencia también pesaba. Para Zverev era su sexta final de Grand Slam y la tercera de 2026. Shelton, en cambio, disputaba por primera vez el partido definitivo de un major.

El alemán no tardó en transformar esa experiencia en presión.

Quebró el servicio de Shelton en el primer juego y volvió a hacerlo cuando el estadounidense sacaba con 3-5. Una doble falta de Shelton entregó el primer parcial por 6-3.

Y había otra señal preocupante: Shelton encontraba enormes dificultades para atacar el primer servicio del alemán.

Zverev llegó incluso a disparar un saque a 141 millas por hora (227 km/h) durante el primer set.

Shelton despertó, pero Zverev respondió con un misil de 237 km/h

El estadounidense comenzó a cambiar la historia durante el segundo parcial.

Shelton resistió los ataques del alemán, salvó oportunidades de quiebre y comenzó a ganar intercambios largos. Alimentado por un público que quería desesperadamente volver a ver a un estadounidense campeón en Nueva York, llevó el set hasta el tiebreak.

Entonces apareció otra versión de Zverev.

El alemán ganó los primeros cinco puntos del desempate, apagó el ruido del Arthur Ashe Stadium y lanzó un servicio que alcanzó las 147 millas por hora, cerca de 237 km/h.

Zverev se llevó el tiebreak por 7-2 y quedó a un solo set del título.

Shelton se negó a morir: Nueva York explotó en el tercer set

Pero Shelton todavía tenía una batalla por librar.

Después de casi dos horas sin conseguir una oportunidad de quiebre, finalmente comenzó a amenazar el servicio del alemán. Sus globos, golpes angulados y ataques cada vez más agresivos encendieron nuevamente al público.

Cuando Zverev sacaba para llevar el tercer parcial a otro tiebreak, la presión finalmente hizo efecto.

El alemán cometió dos errores inesperados y Shelton consiguió tres oportunidades de quiebre.

Necesitó dos.

El estadounidense rompió el saque de Zverev y se llevó el set por 7-5.

El Arthur Ashe Stadium estalló.

El quiebre tenía además un enorme peso estadístico: terminó una racha de 66 juegos consecutivos de servicio mantenidos por Zverev en sus enfrentamientos contra Shelton.

Por primera vez en la noche, parecía que la final podía cambiar de dueño.

Zverev respondió como campeón y terminó con la rebelión

La reacción alemana fue inmediata.

En lugar de acusar el golpe, Zverev abrió el cuarto set atacando. Quebró inmediatamente a Shelton y recuperó el control emocional de la final.

La energía que había explotado minutos antes en las tribunas comenzó a desaparecer.

Zverev volvió a dominar con el servicio, concedió apenas cuatro puntos con su saque durante todo el cuarto set y consiguió un segundo quiebre para cerrar el parcial por 6-2.

El campeonato terminó con un servicio que Shelton ni siquiera pudo devolver.

La concentración del alemán era tal que, durante unos segundos, ni siquiera se dio cuenta de que acababa de convertirse en campeón del US Open.

Del peso de las derrotas a conquistar dos Grand Slam en tres meses

El título cambia definitivamente la historia de Alexander Zverev.

Durante buena parte de su carrera, el alemán cargó con una etiqueta incómoda: ser considerado uno de los mejores jugadores de su generación que todavía no había conquistado un Grand Slam.

Estuvo dolorosamente cerca en el US Open 2020, cuando quedó a apenas dos puntos del campeonato.

Después llegaron nuevas generaciones.

Mientras Roger Federer y Rafael Nadal se despedían del circuito, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner irrumpieron para dominar los grandes escenarios. Zverev volvió a disputar finales de Grand Slam, pero las derrotas prolongaron la espera.

Hasta 2026.

En junio conquistó Roland Garros, su primer título de Grand Slam. Apenas tres meses después levantó el trofeo en Nueva York.

Ahora tiene dos majors en una misma temporada y una pregunta comienza inevitablemente a instalarse en el circuito: ¿hasta dónde puede llegar Zverev después de romper definitivamente la barrera que lo persiguió durante años?

El dato brutal de la final: 85 % con el primer servicio

Si hubo un arma que explica el campeonato fue el servicio.

Zverev ganó 68 de los 80 puntos disputados con su primer saque, una efectividad extraordinaria del 85 %.

Solo en el tercer set ganó 11 de 12 puntos detrás de ese golpe.

Shelton tuvo momentos de inspiración, levantó al público y consiguió extender una final que parecía destinada a terminar en tres sets. Pero Zverev tuvo algo más: experiencia, precisión y sangre fría cuando el partido alcanzó su máxima tensión.

Nueva York esperaba romper una sequía estadounidense de 23 años.

Zverev tenía otros planes.

El alemán llegó a Flushing Meadows como campeón de Roland Garros y salió de Nueva York convertido en doble campeón de Grand Slam en 2026.

Fuente: US OPEN



Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.

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