Siete de cada diez estudiantes ecuatorianos utilizan chatbots de inteligencia artificial para ayudarse a aprender al menos una o dos veces al mes.
Los resultados de PISA muestran, además, que quienes verifican con frecuencia la información generada por estas herramientas obtienen mejores resultados en matemática, lectura y ciencias.

Ecuador enfrenta así un doble desafío: mejorar los aprendizajes básicos y preparar a los estudiantes para utilizar la inteligencia artificial de manera crítica, responsable y útil.
Ecuador sigue por debajo del promedio de la OCDE
Los resultados de PISA vuelven a mostrar las dificultades que enfrenta el sistema educativo ecuatoriano.
En matemática, Ecuador obtuvo 366 puntos, frente a los 463 puntos del promedio de la OCDE.En lectura alcanzó 385 puntos, mientras que el promedio de la OCDE fue de 461.
En ciencias, Ecuador registró 393 puntos, frente a los 482 puntos de la organización.En matemática, apenas dos de cada diez estudiantes alcanzan o superan el nivel mínimo de competencia establecido por la evaluación.
PISA no mide únicamente si un estudiante recuerda contenidos.
La evaluación busca determinar si puede utilizar sus conocimientos, interpretar información, razonar y resolver problemas en situaciones concretas.
El problema comienza antes de los 15 años
Para Leonidas Prieto, presidente de la Federación de Establecimientos Particulares Laicos del Guayas (Fedepal), los resultados deben analizarse desde los primeros años de escolaridad.
El representante considera que las dificultades que aparecen en PISA pueden estar relacionadas con aprendizajes que no se consolidaron durante la educación básica elemental.
“Si un niño no aprende a leer comprensivamente y no aprende razonamiento o las operaciones básicas en los primeros años de estudio, se complica todo”, explicó.
Por eso, plantea que los rezagos deben detectarse y corregirse desde la primaria, en lugar de esperar hasta la adolescencia.
¿Todos los estudiantes deberían aprender de la misma manera?
Prieto sostiene que uno de los principales cambios debe producirse en la forma de enseñar.
No todos los estudiantes tienen el mismo nivel de aprendizaje ni aprenden de la misma manera, incluso cuando tienen la misma edad y están matriculados en el mismo grado.
En matemática, por ejemplo, un alumno que todavía presenta dificultades con la multiplicación o división necesita una estrategia diferente de otro que ya domina esas operaciones.
La propuesta apunta a una educación más personalizada, donde el punto de partida sea lo que realmente sabe cada estudiante.
La lógica también podría aplicarse a la enseñanza de idiomas, donde es habitual organizar grupos de acuerdo con el nivel de dominio y no únicamente por edad.
El desafío de lograr que los estudiantes quieran leer
Las dificultades tampoco se limitan a matemática. En lectura, el 38 % de los estudiantes ecuatorianos alcanza o supera el nivel mínimo de competencia, una proporción superior a la de matemática, pero que todavía evidencia importantes desafíos.
Prieto considera que fomentar la lectura no debería reducirse a imponer los mismos libros a todos los estudiantes.
Caricaturas, literatura fantástica, anime y otros formatos pueden funcionar como puertas de entrada para desarrollar el hábito lector.
La prioridad, sostiene, debería ser que los estudiantes encuentren interés en leer y aprendan progresivamente a comprender e interpretar textos.
La lectura de una obra extensa tampoco tendría que convertirse únicamente en una tarea para cumplir una cuota de libros.
Una alternativa es trabajar una obra por partes y pedir al estudiante que explique qué entendió y cuál es su interpretación.
Sierra-Amazonía supera a Costa-Galápagos
Los resultados también revelan diferencias entre regiones y condiciones socioeconómicas.Sierra-Amazonía obtuvo 407 puntos en ciencias, 399 en lectura y 377 en matemática.
Costa-Galápagos alcanzó 382, 374 y 357 puntos, respectivamente.Esto representa una diferencia de 25 puntos en ciencias, 25 en lectura y 20 en matemática entre ambos regímenes.
El informe señala que Sierra-Amazonía presenta un nivel socioeconómico promedio más favorable. Por ello, la diferencia de resultados no puede atribuirse exclusivamente al régimen educativo.
Prieto considera, además, que factores como la inseguridad ciudadana deberían ser estudiados para determinar cuánto pueden afectar la concentración, la asistencia y el aprendizaje, especialmente en la Costa.
El 70 % ya utiliza IA para aprender
Uno de los datos que más llama la atención es el uso de inteligencia artificial.Según el informe de PISA citado, el 70 % de los estudiantes ecuatorianos utiliza chatbots de IA para ayudarse a aprender al menos una o dos veces al mes.
Pero el dato más relevante no es solamente cuántos estudiantes utilizan estas herramientas, sino cómo las utilizan.Los estudiantes que comprueban con frecuencia la calidad de la información generada por la IA presentan mejores resultados en las tres áreas evaluadas.
La diferencia frente a quienes nunca o solo ocasionalmente verifican la información llega, en promedio, a 15 puntos en matemática, 19 en lectura y 20 en ciencias.
Esto plantea una nueva necesidad educativa: enseñar a los estudiantes a cuestionar, contrastar y verificar las respuestas que reciben de una herramienta de inteligencia artificial.
La IA no reemplaza al profesor
Para Prieto, prohibir la inteligencia artificial no es suficiente. La alternativa, plantea, es enseñar a los estudiantes a utilizarla de forma responsable y honesta, entendiendo que una respuesta generada por IA puede contener errores y debe ser comprobada.
En este escenario, la tecnología podría convertirse en una herramienta para atender las diferencias individuales dentro del aula, en lugar de utilizarse únicamente para obtener respuestas rápidas.
También cambia el papel del docente. El profesor deja de ser únicamente un transmisor de contenidos y adquiere un papel más cercano al de mentor y acompañante del proceso de aprendizaje.
El reto: usar los datos para cambiar la enseñanza
Los resultados de PISA plantean un desafío que va más allá de mejorar una cifra. Ecuador necesita fortalecer los aprendizajes fundamentales desde los primeros años, identificar a tiempo los rezagos y establecer metas que permitan comprobar si los estudiantes realmente están avanzando.
Al mismo tiempo, la llegada de la inteligencia artificial obliga a incorporar nuevas habilidades: verificar información, razonar, contrastar fuentes y utilizar la tecnología sin sustituir el propio proceso de aprendizaje.
El desafío, en definitiva, no consiste únicamente en enseñar más contenidos, sino en conseguir que cada estudiante pueda aprender de acuerdo con sus necesidades, desarrollar pensamiento crítico y utilizar las nuevas herramientas tecnológicas de manera responsable.
Con información de – El Universo
