Un terremoto, una inundación, un incendio o un deslizamiento pueden convertir en horas el patrimonio construido durante años en pérdidas difíciles de recuperar. Ecuador ha enfrentado 93 grandes desastres en las últimas cuatro décadas, según un análisis del Banco Mundial, y más de una quinta parte de la población ha resultado afectada.

El dato vuelve urgente una pregunta que muchas familias y empresas dejan para después: ¿qué pasaría con su casa, negocio, vehículos o maquinaria si una emergencia ocurriera hoy?

La ubicación geográfica y las condiciones naturales del Ecuador mantienen al país expuesto a terremotos, inundaciones, movimientos de tierra, incendios forestales y erupciones volcánicas. Ante ese escenario, especialistas advierten que prepararse no significa únicamente saber cómo evacuar: también supone tomar decisiones para reducir el golpe económico que puede dejar un desastre.

93 grandes desastres: Ecuador convive con el riesgo

Los antecedentes muestran que el peligro no es hipotético.

Durante las últimas cuatro décadas, 93 grandes desastres han impactado Ecuador y afectado a más de una quinta parte de su población, de acuerdo con el análisis del Banco Mundial citado por Novaecuador.

Detrás de esas cifras existen viviendas afectadas, negocios paralizados, infraestructura destruida y familias obligadas a enfrentar gastos inesperados para comenzar nuevamente.

“Uno de los errores más comunes es pensar que un desastre natural no va a ocurrir o que su impacto será menor. Esa percepción puede llevar a que las personas y empresas posterguen decisiones relacionadas con la protección de sus bienes y patrimonio”, explica Jhonathan Monar, jefe comercial de Novaecuador.

Primera decisión: saber qué amenaza su casa o negocio

No todos los sectores enfrentan los mismos peligros.

El primer paso es identificar las amenazas específicas del lugar donde se encuentra una vivienda, empresa o negocio.

Sismos, inundaciones, deslizamientos, incendios o actividad volcánica presentan diferentes niveles de riesgo dependiendo de la ubicación.

Conocerlos permite anticiparse y establecer medidas de prevención antes de que llegue una emergencia.

Segunda decisión: documentar lo que tiene antes de perderlo

Después de un desastre puede resultar difícil demostrar cuáles eran los bienes afectados y cuál era su condición.

Por eso, mantener un inventario actualizado con fotografías, videos, facturas y documentos puede convertirse en una herramienta fundamental.

En una vivienda deberían registrarse electrodomésticos, vehículos y otros objetos de valor. Para una empresa, la documentación debería extenderse a maquinaria, equipos, mercadería, infraestructura e inventarios.

Además de realizar el registro, resulta conveniente mantener respaldos digitales de la información importante.

Tercera decisión: revisar qué cubre realmente el seguro

Existe otro error que puede descubrirse demasiado tarde: tener una póliza no significa necesariamente estar protegido frente a todos los riesgos.

Coberturas, límites, condiciones y exclusiones pueden determinar cuánto respaldo recibirá una persona o empresa después de un siniestro.

Dependiendo del producto contratado, la cobertura puede contemplar eventos como terremotos, inundaciones e incendios y los daños materiales derivados de ellos.

La recomendación es revisar periódicamente las condiciones y comprobar que el nivel de protección corresponda al valor y características actuales de los bienes asegurados.

Cuarta decisión: tener un plan antes de que llegue la emergencia

Cuando ocurre un desastre, cada minuto puede contar.

En los hogares resulta fundamental establecer rutas de evacuación, puntos de encuentro y mecanismos de comunicación familiar.

Para las empresas, el desafío es todavía mayor. Además de proteger a sus trabajadores, necesitan establecer protocolos de emergencia, respaldar información crítica y disponer de planes de continuidad que permitan recuperar las operaciones.

Una emergencia puede durar minutos. La interrupción económica que deja detrás puede extenderse durante semanas o meses.

Quinta decisión: saber qué hacer después del desastre

Cuando la emergencia termina comienza otra batalla: evaluar las pérdidas y recuperar lo posible.

Una vez que existan condiciones de seguridad, se recomienda fotografiar y grabar los daños y reportar oportunamente el siniestro.

También es importante evitar reparaciones definitivas antes de la evaluación correspondiente, salvo aquellas intervenciones indispensables para impedir que los daños aumenten.

En este punto, Novaecuador sostiene que el trabajo de un bróker no termina con la contratación de una póliza. También incluye orientación sobre los riesgos, alternativas de protección y acompañamiento durante la documentación y gestión de un eventual siniestro ante la aseguradora.

El desastre puede ocurrir en minutos; recuperar el patrimonio puede tomar años

Los 93 grandes desastres registrados durante cuatro décadas dejan una advertencia para Ecuador: prepararse no elimina las amenazas naturales, pero puede reducir sus consecuencias.

Para una familia, una emergencia grave puede significar perder parte de lo construido durante años. Para una empresa puede representar daños materiales, pérdida de inventarios y una paralización capaz de comprometer su continuidad.

La diferencia puede comenzar mucho antes de que ocurra el desastre: conocer el riesgo, documentar los bienes, revisar las coberturas, preparar un plan de emergencia y saber cómo reaccionar cuando pase lo peor.

Fuente: Novaecuador



Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.

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