Compartir cama con perros o gatos puede aportar compañía y bienestar emocional, pero también afectar al descanso. Expertos analizan los factores que influyen en esta costumbre.

El vínculo que desarrollan muchos adultos con sus animales de compañía puede ser tan fuerte o más que el que mantienen con otros seres humanos. En España, además, la tendencia a convivir con una mascota no ha dejado de crecer en los últimos años. Según el Estudio de Censos 2025 de ANFAAC y Veterindustria, actualmente viven en el país más de 20 millones de animales de compañía y el 52% de los hogares convive con al menos uno. Ahora bien, compartir el hogar con un perro no es lo mismo que dormir con él y, sin embargo, son muchas las personas que lo hacen cada noche. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es bueno o malo dormir con tu mascota?

“Los humanos somos animales gregarios, igual que los perros; compartir espacios es natural para ambas especies. Cuando tenemos un vínculo sano con una mascota, queremos compartir rutinas y buscamos mutuamente su compañía y, por lo tanto, no hay inconveniente en compartir las horas de sueño, la cama o el sofá”, asegura la psicóloga y etóloga especialista en bienestar animal, Helena Bat.

El estudio Pet Bedsharing and Wellbeing (Compartir la cama con la mascota y el bienestar), publicado recientemente en la revista científica Clocks & Sleep, concluyó que los adultos que dormían con su perro presentaban un mayor nivel de bienestar psicológico que quienes no conviven con una mascota. Si bien la investigación no demostró que el sueño fuera de mejor calidad o que el perro fuera la causa directa de ese mayor bienestar, los autores sí sugirieron que, para muchos adultos, la cercanía física con el perro durante la noche puede aportar sensación de seguridad, compañía y apoyo emocional, factores que podrían explicar las mejores puntuaciones en bienestar. “Dormir con un perro o un gato favorece los procesos de corregulación emocional, un proceso por el cual nos regulamos emocionalmente al estar acompañados de otro mamífero, ya sea por el contacto físico, el calor corporal, una respiración tranquila o simplemente la sensación de compañía”, explica la psicóloga y terapeuta de TAA (Terapia Asistida con Animales), Ángela de la Fuente.

Esta especialista asegura que los animales transmiten al cerebro una sensación de seguridad y calma que favorece la activación del sistema nervioso parasimpático, el encargado del descanso. “Las relaciones con animales favorecen la producción de oxitocina y la disminución del cortisol. Muchas personas que duermen con mascotas se sienten más tranquilas, especialmente aquellas con ansiedad, sensación de soledad o con mucha activación y estrés”, explica.

Mas información en El País

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *