El murciano, ausente durante más de cuatro meses, vuelve a la acción con un triunfo sólido contra el ruso Safiullin: triple 6-4, en 2h 21m. Se enfrentará en la segunda ronda al portugués Faria.

Comentaba Carlos Alcaraz en la distancia corta, después de finalizar la sesión de entrenamiento del domingo. Cuando está a gusto, se multiplica el acento murciano: “Bueno, pueh al menoh habrá que ganar uno, ¿no?”. Del dicho al hecho, el número tres del mundo lo celebra con ganas (triple 6-4 a Roman Safiullin, en 2h 21m) y progresa en Flushing Meadows, testigo de la reèntre. “Tenía dudas, nervios, pero afortunadamente todo ha salido bien”. Se gana otra ronda, el miércoles contra el portugués Jaime Faria.

Lo canta Bad Bunny y retumba con fuerza en la Arthur Ashe: “Si te quieres divertir / Con encanto y con primor / Solo tienes que vivir, un verano en Nueva York / ¡NuevaYoooool!”. Reluce el sol con fuerza y la gente lo disfruta, porque ahí está de nuevo Alcaraz, enfundado en una vestimenta de tono marrón y de nuevo en acción, con esa melena que causa sensación —el futbolista Ferran Torres abrió camino— y reencontrándose poco a poco con aquellas sensaciones placentera, el gusanillo de la competición, ese cosquilleo en el estómago que dura lo que tarda el tenista en completar el paseíllo del túnel hacia la pista. Una vez dentro, ya es otra historia: vuelta al hábitat, vuelta a casa. Regreso a la zona de confort.

Comentaba Carlos Alcaraz en la distancia corta, después de finalizar la sesión de entrenamiento del domingo. Cuando está a gusto, se multiplica el acento murciano: “Bueno, pueh al menoh habrá que ganar uno, ¿no?”. Del dicho al hecho, el número tres del mundo lo celebra con ganas (triple 6-4 a Roman Safiullin, en 2h 21m) y progresa en Flushing Meadows, testigo de la reèntre. “Tenía dudas, nervios, pero afortunadamente todo ha salido bien”. Se gana otra ronda, el miércoles contra el portugués Jaime Faria.

Lo canta Bad Bunny y retumba con fuerza en la Arthur Ashe: “Si te quieres divertir / Con encanto y con primor / Solo tienes que vivir, un verano en Nueva York / ¡NuevaYoooool!”. Reluce el sol con fuerza y la gente lo disfruta, porque ahí está de nuevo Alcaraz, enfundado en una vestimenta de tono marrón y de nuevo en acción, con esa melena que causa sensación —el futbolista Ferran Torres abrió camino— y reencontrándose poco a poco con aquellas sensaciones placentera, el gusanillo de la competición, ese cosquilleo en el estómago que dura lo que tarda el tenista en completar el paseíllo del túnel hacia la pista. Una vez dentro, ya es otra historia: vuelta al hábitat, vuelta a casa. Regreso a la zona de confort.

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