Por Aleksandra Bakmaz (dpa)

Maguncia (Alemania), 27 ago (dpa) – ¿Cómo es la vida cotidiana cuando, de repente, ya no tienes tu móvil? Unos 100 adolescentes lo pusieron a prueba durante tres semanas en Alemania en el rodaje de «Escuela sin móvil», un documental de tres episodios de la cadena pública ARD.

Tobias Krell, un conocido presentador del programa infantil «Checker Tobi» que suele explicar el mundo a los niños, asumió el papel de observador.

Krell, de 40 años, no solo observó el experimento en una escuela de la región de Renania-Palatinado desde afuera. su móvil también quedó encerrado en una jaula durante tres semanas, igual que los teléfonos de los jóvenes.

ARCHIVO – Ilustración: una adolescente mira la pantalla de su teléfono móvil («Prueba de fuego para cien adolescentes alemanes: tres semanas sin móvil»). Foto: Annette Riedl/dpa

«Sobre todo, tenía muchas ganas de pasar un tiempo sin redes sociales», declara Krell a la agencia dpa. «Lo que más me sorprendió fue lo rápido que me acostumbré a no tener ya un móvil en el bolsillo del pantalón». Según dice, fue una sensación muy agradable.

Sobre todo, cuenta, se puso a cuestionar sus propios hábitos automáticos. «Por supuesto, durante ese tiempo me observé a mí mismo y me di cuenta muy rápido de en qué situaciones suelo mirar el móvil».

Cuando de repente ya no se puede hacerlo, lo primero que se nota es con qué frecuencia se toma el móvil de manera totalmente automática, comenta. «Y entonces empiezas a cuestionarlo». Su conclusión: «En muchísimos momentos, en realidad no lo necesito para nada».

Hasta 15 horas al día frente a la pantalla

En comparación con los jóvenes, su tiempo frente a la pantalla, de unas tres horas al día antes del experimento, se mantenía dentro de unos límites. Los chicos y chicas, por el contrario, cuentan en el documental que pasan hasta 15 horas al día frente a la pantalla. Para algunos, quedar excluidos del mundo digital significa no poder participar en ciertas cosas.

La mayor preocupación para ellos fue «perderse una parte muy importante de la vida normal de los jóvenes, de su día a día», observó Krell. ¿Qué memes están de moda? ¿De qué se ríen los demás? ¿Qué pasa en los chats? ¿Cuáles son las tendencias del momento? 

Él mismo también añoró algunas cosas durante la abstinencia: «Lo que más me molestó fue no poder comunicarme con mis amigos y mi familia a lo largo del día de manera natural —por ejemplo, mediante un mensaje de voz rápido—». También se le pasaron citas médicas porque no tenía el recordatorio de su calendario digital, explica.

Un efecto inmediato: se duerme mejor

Un equipo de investigadores acompañó a los adolescentes y analizó, por ejemplo, el sueño, la actividad física, la concentración y el estado de ánimo. Los expertos querían medir qué cambiaba durante las tres semanas. La actividad física se registró con rastreadores, los jóvenes respondieron cuestionarios y también se realizaron resonancias magnéticas. 

Pero incluso sin datos de medición, los primeros efectos positivos no tardaron en aparecer. «Todos durmieron mejor desde el primer día. Todos, realmente todos, afirmaron que dormían mejor, que se sentían más descansados», relata Krell.

El teléfono ya no está, pero la mano sigue buscándolo

También hubo «síntomas de abstinencia». «Todos sentimos esas vibraciones fantasma en el bolsillo del pantalón. Vibraciones que no pueden existir, porque ya no tenemos móvil. Y ese gesto constante de meter la mano en el bolsillo, donde ya no hay nada… eso nos pasó a todos», dice el presentador.

También se examinó el cerebro. Un profesor de neuropsiquiatría cognitiva analizó las imágenes de resonancia magnética de dos adolescentes tomadas al inicio y al final del experimento. «Normalmente se dedica a la investigación sobre adicciones y, durante el experimento, pudo medir, desde un punto de vista puramente fisiológico, indicios de comportamiento adictivo».

El documental también encaja en el debate

En Alemania se está debatiendo sobre el modo de gestionar el uso de móviles por parte de niños y adolescentes. El propio Krell reconoce no tener una respuesta sencilla para esto. En principio, considera que la regulación tiene sentido, pero los jóvenes del experimento se mostraron en contra de una prohibición. «Si uno quiere usar las redes sociales, de todos modos encuentra la manera», sostiene el presentador.

Por eso, su enfoque se centra en la educación mediática, para que se aprenda a usar a conciencia los teléfonos inteligentes y los medios digitales. Y cuanto antes, mejor. Krell considera que los adultos tienen una responsabilidad, ya que los padres, maestros y educadores son modelos a seguir.

¿Y qué cambió el experimento en el propio Krell? «Me he fijado un tiempo máximo para las redes sociales, para Instagram, en mi caso de 20 minutos», revela, añadiendo que ahora pasa más bien dos horas al día frente a la pantalla en lugar de tres. 

Consejo para un día sin móvil

Quien no quiera pasar tres semanas sin móvil de un día para el otro, puede empezar poco a poco. Krell propone: por la mañana, un despertador analógico en lugar del telefóno, conversaciones y actividad física al aire libre. Asimismo, un libro de cocina en papel en lugar de una app de recetas, una lista de compras escrita a mano en lugar de la lista digital.

«Cuando se pasa un día así, uno se da cuenta de en cuántos aspectos de la vida cotidiana se usa el móvil. No duele, es divertido y, en el mejor de los casos, surte efecto», concluye.

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Con información de Agencia DPA

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