Con tres órdenes clave en menos de un año, la fiscal Mayra Soria rompió los bloqueos y retrasos impuestos durante seis años por 11 fiscales a las investigaciones de la desaparición de la joven quiteña Juliana Campoverde, ocurrida el 7 de julio de 2012.

Así lo verifican las disposiciones dadas por Soria que permitieron a peritos recuperar y empezar análisis forenses y de ADN de una osamenta encontrada en el lugar en que el principal sospechoso, Johnatan C., dijo haber arrojado el cuerpo.

Estos avances en la investigación, tras seis años de espera, consistieron en incorporar al proceso un informe oficial de una de las operadoras de telefonía celular, en el que se verifica y se confirma que desde el teléfono celular de Johnatan C. se realizó la última llamada con el chip del teléfono celular de Juliana Campoverde.

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