La entidad manejaba fondos estatales y tenía casi tres millones de clientes.

A las 03.24 de la madrugada del martes 3 de noviembre, la aplicación de los casi tres millones de clientes de Ueno Bank se quedó súbitamente en blanco. Este banco paraguayo, que creció con rapidez en sus tres años de vida y manejaba millonarios fondos de organismos estatales, reemplazó la visualización por un único mensaje: “No podemos mostrar el saldo”.

A esa misma hora, el directorio del Banco Central del Paraguay difundía en sus redes sociales un grave comunicado, avisando que había resuelto iniciar el “procedimiento de resolución” de Ueno Bank, lo que significaba su intervención y liquidación, tras haber detectado “una insuficiencia severa en su índice de solvencia por debajo del 50%”.

La noticia causó desesperación y escaló con rapidez hasta convertirse en la mayor crisis política del Gobierno de Santiago Peña.

Decenas de personas se aglomeran desde el martes en la sede central en Asunción y las 75 sucursales del país para intentar retirar sus ahorros. Al llegar se encontraron con los locales cerrados y protegidos por guardias. Hubo escenas de gritos y llantos de ahorristas que no obtenían respuestas. “Necesito sacar plata para comprarle medicina a mi hijo, que está muy enfermo”, sollozaba la peluquera Susana Morínigo en San Lorenzo. “Yo debo conseguir dinero para comprar víveres, de lo contrario mis hijos no podrán comer”, reclamaba el albañil Jorge Mendieta en la ciudad de Itauguá.

Ueno Bank concentraba unos 850 millones de dólares en depósitos públicos, entre ellos fondos del Instituto de Previsión Social del que dependen las jubilaciones y la seguridad social de los trabajadores. El temor a un “corralito” bancario como el que sufrió Argentina en 2001 se extendió con rapidez entre los afectados. “¿Quién responde por los intereses de toda una vida? ¿Vamos a permitir la impunidad?” se preguntan los carteles en manos de los manifestantes frente a los bancos.

Las autoridades del Banco Central de Paraguay (BCP) brindaron una conferencia de prensa que paralizó al país. “Procedimos al cierre de la entidad, por lo tanto, ni la aplicación, ni las tarjetas, ni ningún servicio de la entidad está activo a partir de la fecha”, confirmó Liana Caballero, integrante del directorio. Aunque aclararon que por ley existe un fondo de garantías que devolverá a cada ahorrista hasta 75 salarios mínimos mensuales, (cerca de 228.300.000 guaraníes por persona, 37.700 dólares), la desconfianza se mantuvo.

El presidente del BCP, Carlos Carvallo Spalding, fue presidente del Ueno Bank hasta que el presidente, Santiago Peña, lo puso al frente de la banca matriz. La presión ciudadana obligó horas después a Carvallo a renunciar, junto a otros miembros del organismo, también muy cuestionados.

Mas información en El País

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *