Quito, 31 oct (Sputnik).- Ecuador podría afrontar en 2027 impactos más severos debido al evento climático El Niño, que ha causado en dos meses cuatro fallecidos, inundaciones, riadas, deslaves y daños importantes en la red vial y el fondo de vivienda, entre otros, advirtió el oceanógrafo local Franklin Ormaza en una conversación con la Agencia Sputnik.
«Todavía podrían registrarse episodios más severos si el calentamiento oceánico persiste hacia 2027», aseveró.
Ormaza, investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), indicó que se observan varios indicadores consistentes con una transición hacia condiciones de El Niño, como temperaturas del mar superiores a lo normal frente a la costa ecuatoriana, mayor contenido de calor en el océano, aumento de la humedad atmosférica y lluvias intensas y localizadas en la región litoral.
«Lo preocupante es que estos impactos están ocurriendo antes de que el evento alcance su máxima intensidad, lo que sugiere una elevada vulnerabilidad del territorio», alertó.
Según expuso, la Oscilación Decadal del Pacífico, o PDO por sus siglas en inglés, es una variación natural del clima del océano Pacífico que opera en escalas de varias décadas y dependiendo de su fase puede reforzar o atenuar algunos efectos de El Niño.
«En este momento, la PDO podría estar actuando como un factor moderador, pero no tiene la capacidad de neutralizar completamente el fenómeno. Puede reducir parte de su intensidad, pero no elimina el riesgo de lluvias extremas, inundaciones o impactos socioeconómicos», explicó el experto.
Ormaza indicó que la tormenta registrada el 26 de octubre, que dejó anegados amplios sectores de la ciudad de Guayaquil (suroeste), fue un evento extraordinario por la intensidad de la lluvia, los fuertes vientos, la magnitud de los daños reportados y las pérdidas humanas asociadas.
«Lo relevante es que ocurrió durante una fase de transición, no en el momento de mayor desarrollo del fenómeno», indicó.
Señaló que esta situación recuerda que los eventos extremos pueden presentarse anticipadamente cuando coinciden océanos más cálidos, alta humedad y condiciones atmosféricas favorables.
«Lo que hemos visto hasta ahora debe interpretarse como una señal de alerta. Si durante una fase de transición ya observamos eventos tan severos, la preparación y la prevención deben convertirse en una prioridad nacional», aseveró.
Esta semana, tras la tormenta, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) de Ecuadoralertó que hasta el 1 de noviembre se prevén lluvias en varios sectores del país, sin embargo, los eventos de mayor intensidad se podrían desarrollar en provincias de la región Litoral.
Desde el 29 de agosto hasta igual fecha de octubre se reportaron en Ecuador 868 eventos adversos por lluvias con afectación para 23 de las 24 provincias del país, fundamentalmente inundaciones, deslizamientos y vendavales, con impacto para 37.625 personas.
Las provincias donde la población se ha visto más afectada son Esmeraldas (noroeste); Guayas (suroeste); El Oro (sur); Los Ríos (centro); Manabí (centro noroeste); Azuay (sur); Bolívar (centro) y Santa Elena (sur).
Ecuador emitió a fines de agosto un decreto para fortalecer la respuesta estatal ante los efectos de El Niño, un fenómeno caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales en el océano Pacífico tropical, lo que altera los patrones meteorológicos y provoca lluvias intensas e inundaciones en algunas regiones y sequías extremas en otras.
El 29 de agosto, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos emitió la Alerta Roja por El Niño, que ya impactó desde esa fecha a 34.208 personas y dejó cuatro fallecidos hasta ahora. (Sputnik)
