China se ha colocado a la vanguardia del mundo en capacidad industrial y científica. Lo ha hecho muy deprisa. Su siguiente reto es superar a EE UU en IA de frontera.

En treinta años China se ha convertido en una potencia económica. En 1990 su PIB era el 3% del mundo —no mucho mayor que el español—, ahora es la primera potencia en poder de paridad de compra, por delante de EEUU y la Unión Europea.

Es un país gigantesco que ha dejado de ser pobre. En 1990, el 83% de los chinos vivía con menos de 3 dólares al día. ¿Hoy? Según el Banco Mundial es prácticamente 0%. Su extensión, población y riqueza natural le dan un poder enorme. Pero no es solo eso: en los últimos años China se ha colocado a la vanguardia del mundo en capacidad industrial, científica y tecnológica. A continuación analizamos esta transformación.
China es la fábrica del mundo
China genera el 28% de todo el valor añadido manufacturero del mundo, más que Estados Unidos, Japón y Alemania… juntos. La estadística mide el valor que aportan las fábricas en cada etapa de la producción. En un iPhone ensamblado en China, por ejemplo, el país asiático solo se atribuye el valor por montarlo y por los componentes fabricados allí.

El país asiático domina las exportaciones de muchos productos que inundan nuestras casas. Salieron de allí el 65% de los juguetes comerciados en 2024 —medido en valor—, el 65% de las vajillas de porcelana, el 74% del menaje de acero inoxidable o el 71% de las maletas y neceseres, según la base BACI del CEPII. También dominan con tecnologías cotidianas: portátiles (68%), pantallas de ordenador (61%), aparatos de aire acondicionado (65%) o videoconsolas (68%).
Pero en la última década su dominio industrial ha llegado a las tecnologías avanzadas. China lidera la fabricación de paneles solares, baterías y coches eléctricos. Y va ganando otra carrera: sus fábricas se están automatizando. En 2024, China instaló 295.000 robots industriales, más que el resto del mundo junto, según la Federación Internacional de Robótica.
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