
La temporada de lluvias en las provincias costeras de Ecuador ha desatado una serie de críticas y preocupaciones sobre la falta de políticas adecuadas para manejar estas emergencias.
En esta línea, Luisa González, candidata presidencial por el movimiento de la Revolución Ciudadana, ha señalado en diversas ocasiones que la gestión del riesgo es prácticamente inexistente bajo el gobierno de Daniel Noboa.
A través una entrevista con Radio Marejada, en la provincia de Manabí, González ha puesto de manifiesto las deficiencias de la actual administración en enfrentar las circunstancias adversas que afectan a las familias ecuatorianas de la costa.
La situación actual: un Gobierno desviado
González argumenta que el Estado no tiene una política pública clara para abordar la gestión del riesgo.
La falta de un enfoque estructurado se traduce en un sufrimiento palpable para muchas familias en las provincias costeras, que enfrentan amenazas crecientes, como inundaciones y deslizamientos de tierra.
Según sus declaraciones, la gestión de riesgo ha sido relegada al punto de ser una mera subsecretaría dentro del Ministerio de Ambiente, una posición que ha limitado drásticamente su capacidad operativa.
La candidata destaca la necesidad de una planificación estratégica que no solo contemple el fenómeno de las lluvias, sino también otros eventos naturales como terremotos o erupciones volcánicas.
“Este es un país que tiene riesgos, ¿verdad?”, subraya González, advirtiendo que la inacción puede resultar en consecuencias devastadoras.
Un pasado que ofrece lecciones
Durante el gobierno de la Revolución Ciudadana, bajo la presidencia de Rafael Correa (2007-2017), se implementaron medidas que buscaban mitigar el impacto de desastres naturales.
Entre estas, se construyeron planteles educativos que contaban con espacios adaptados para funcionar como albergues en situaciones de emergencia.
Esta visión integradora permitía no solo educar, sino también proteger a la comunidad en tiempos críticos.
González recuerda que eran prácticas comunes identificar zonas de riesgo y planificar rutas de evacuación.
Sin embargo, bajo la administración actual, parece que estos aprendizajes se han olvidado, y las comunidades se encuentran desprovistas de los recursos y planes necesarios para afrontar eventualidades.
Presupuesto y recursos: una cuestión crítica
Uno de los puntos más preocupantes que aborda González es el presupuesto asignado a la Secretaría de Riesgos.
La reducción drástica de recursos ha limitado la capacidad de acción y respuesta ante crisis.
Según sus palabras, el presupuesto destinado a esta entidad se ha visto reducido a cifras mínimas, lo que impide una gestión adecuada.
“De 16 millones, creo que ha usado algo como un millón”, resalta la candidata, evidenciando la ineficiencia en la utilización de los recursos disponibles.
Esta carencia de inversión y planificación no solo coloca a las comunidades en riesgo, sino que también refleja un descuido por parte del gobierno hacia las necesidades más básicas de sus ciudadanos.
González enfatiza que, sin la debida atención, las tragedias que podrían ser prevenidas seguirán ocurriendo, afectando a poblaciones vulnerables.
Propuestas para el Futuro: Hacia una Gestión Efectiva del Riesgo
Frente a esta situación crítica, González propone una serie de medidas que podrían transformar la manera en que se manejan las emergencias en las provincias costeras.
Primero y ante todo, la creación de una política pública sólida que articule esfuerzos entre diversos ministerios y entidades gubernamentales es fundamental.
Es imperativo que la Secretaría de Riesgos reciba el apoyo necesario y cuente con un presupuesto acorde a las realidades del país.
Además, la identificación de zonas de riesgo y la planificación de albergues seguras deben estar en el centro de cualquier esfuerzo gubernamental.
La candidata sugiere que, en lugar de ver las unidades educativas como “elefantes blancos”, deberían ser consideradas como refugios seguros, equipados con las instalaciones necesarias para atender a la población en momentos de crisis.
La capacitación de personal en gestión de riesgos también resulta esencial. Generar conciencia sobre cómo actuar ante desastres, y establecer protocolos claros, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones extremas.
Urgencia por una política efectiva
La falta de una política clara y efectiva para atender la emergencia en las provincias de la costa ecuatoriana es un tema que requiere atención urgente.
Luisa González ha elevado su voz para denunciar las deficiencias actuales, recordando al gobierno que la gestión de riesgos no puede ser vista como un asunto secundario.
Es tiempo de que las autoridades tomen acciones concretas y efectivas para salvaguardar a las familias que habitan en estas zonas vulnerables.
En un país propenso a desastres naturales, el costo de la inacción es demasiado alto.
Desde la identificación de zonas de riesgo hasta la construcción de infraestructuras adecuadas, cada paso es básico para garantizar la seguridad y bienestar de la población.
La propuesta de González resuena profundamente en un contexto donde la prevención puede ser la clave para un futuro más seguro.
