El fruto del árbol envenenado | Por Juan Cárdenas

Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador. Foto: Archivo
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La doctrina del fruto del árbol envenenado explica la teoría del resultado que se obtiene de una prueba tramposa, forjada, adulterada, amañada, ilegal, que no es otro que el de la nulidad absoluta de la causa penal y de todos los efectos que dimanen de semejante fraude procesal. Un árbol podrido sólo produce frutos podridos, despreciables.

Esto, a propósito de la histórica resolución de la justicia brasileña, que declara expresamente la nulidad total de las pruebas actuadas en el proceso de Odebrecht y por lo tanto su ineficacia jurídica. Precisamente con esas pruebas de falsedad absoluta, acá condenaron al ex vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas Espinel, jueces diminutos que no valoraron jurídicamente las pruebas porque su consigna fue la persecución, el Lawfare y la violación de todos los derechos y garantías procesales de su víctima.

En Brasil instauraron el tristemente célebre “Lava Jato” a cargo del Juez Sergio Moro, encargado de eliminar políticamente a Lula para que no sea candidato a presidente. En el Ecuador fue para deshacerse de un vicepresidente honesto que tuvo la valentía de enfrentar el poder del traidor con la terminante declaración: ni robo ni dejo robar”.

Desde ese instante fue sentenciado a la mazmorra del odio. En Brasil el juez marioneta fue premiado con un ministerio bolsonaro; acá también con la máxima jerarquía de los togados Allá se descubrió y revirtió la patraña contra Lula, a quien luego su pueblo le desagravió eligiéndolo presidente. Acá debe correr la misma suerte una injusta condena surgida de un árbol podrido y envenado con pruebas truchas que fueron introducidas temerariamente por los odiadores. ¿Qué esperan para declarar la nulidad? Y ojo, que algunas de esas pruebas podridas también introdujeron en el caso Sobornos. Como que se dieron cuenta de tanta barbaridad jurídica e ineficacia probatoria, por lo que recurrieron al “influjo psíquico”. Se les cae el andamio de la falsedad.

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Un hombre INOCENTE purgó injustamente prisión por 5 largos años y 4 meses. Durante su encierro se jugó la vida en numerosas masacres carcelarias, aterrorizado por el reguero de sangre a su alrededor. Perseguido e intimidado, fue víctima de la violación a sus elementales derechos humanos.

Los reclusos le lanzaban fundas de excremento por la ventana y defecaban a su puerta. A los días, esos mismos internos se disculparon ante Jorge Glas, explicando que fueron obligados por disposición de la Ma. Paula, bajo la amenaza de encierro en máxima seguridad. Glas cumplió en demasía todos los requisitos legales para la prelibertad, de la que le privaron comenzando por juzgarle con un Código derogado, con tal de aplicarle la condena de más de 5 años para que no tenga derecho a la suspensión de la pena prevista en el código actual, porque cambiaron dolosamente el tipo penal de inexistente cohecho al de asociación ilícita.

Se ensañaron con Jorge; pero él, con la firmeza de los honestos y valientes, no huyó a guaridas de impunidad, aquí se quedó firme y enhiesto en los momentos más tristes de su vida, cuando se entregó voluntariamente a sus carceleros, con una dignidad conmovedora que sigue clamando a gritos por su inocencia. Le quitaron y arrasaron con todo: la vicepresidencia, la pensión por sus servicios a la Patria, destruyeron a su familia, pero no pudieron con su integridad y honestidad, pues líderes transparentes y límpidos como Jorge Glas Espinel nunca se rinden. ¡El pueblo proclama su inocencia y le aplaude de pie!

Por Juan Cárdenas

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