El Papa ha recordado que el Adviento, que para los cristianos marca las cuatro semanas que preceden a la Navidad y al Nacimiento de Jesús, es un tiempo "de inversión de perspectivas" y que sirve para "salir de ciertos esquemas y prejuicios" para abandonar "etiquetas rígidas".

ROMA, 11 Dic. (EUROPA PRESS) –

El Papa ha recordado que el Adviento, que para los cristianos marca las cuatro semanas que preceden a la Navidad y al Nacimiento de Jesús, es un tiempo “de inversión de perspectivas” y que sirve para “salir de ciertos esquemas y prejuicios” para abandonar “etiquetas rígidas”.

Así lo ha pronunciado durante el Ángelus de este domingo en el III domingo de Adviento, un periodo en el que ha invitado a los fieles a dejarse sorprender “por la grandeza de la misericordia de Dios”.

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“Un tiempo en el que, preparando el pesebre para el Niño Jesús, aprendemos de nuevo quién es nuestro Señor; un tiempo en el que salir de ciertos esquemas y prejuicios hacia Dios y los hermanos; un tiempo en el que, en vez de pensar en regalos para nosotros, podemos donar palabras y gestos de consolación a quién está herido, como hizo Jesús con los ciegos, los sordos y los cojos”, ha señalado.

El Papa Francisco ha reflexionado sobre Juan Bautista, quien atraviesa una crisis sobre la figura del Mesías, mientras estaba en la cárcel. “Él pensaba en un Mesías severo que, al llegar, haría justicia con poder castigando a los pecadores. Ahora, sin embargo, Jesús tiene palabras y gestos de compasión hacia todos, en el centro de su acción está la misericordia”, ha afirmado.

Así, Juan Bautista es asaltado por las dudas, algo que para el Papa es positivo porque “ante la duda, le busca (a Dios) una vez más, le interroga, ‘discute’ con Él y finalmente le descubre”.

“Quizá tenemos en la cabeza un Dios poderoso que hace lo que quiere, en vez del Dios de humilde mansedumbre, de la misericordia y del amor, que interviene siempre respetando nuestra libertad y nuestras elecciones. Quizá nos surge también a nosotros decirle: ‘¿Eres realmente Tú, tan humilde, el Dios que viene a salvarnos?’. Y puede sucedernos algo parecido también con los hermanos: tenemos nuestras ideas, nuestros prejuicios y ponemos a los demás -especialmente a quien sentimos diferente de nosotros- etiquetas rígidas”, ha destacado.

Después del rezo de la oración del Ángelus, el Papa ha bendecido las estatuillas del Niño Jesús que serán colocadas en los pesebres en esta Navidad.

Con información de Europa Press 

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