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Depende de quién pregunta. Si lo hace alguien con una bajísima credibilidad medida acá y afuera, por más que lo adornen con preguntas-gancho, obvias, manipuladas, la gente intuye que la trampa va por dentro; y en mayoría expresará su frustración y desencanto, sin siquiera leer los anexos ni considerandos. Le ocurrió a León que pretendió vía consulta, entregar todo el poder político a sus amigos independientes, la gente le dijo NO; Sixto optó por la misma vía plebiscitaria y como conspicuo neoliberal, llamó a consulta para privatizar al IESS, como ha sido la mayor aspiración de la ultra derecha reaccionaria, el pueblo sabiamente le dijo NO. Entonces depende de quién pregunta. 

Ocho preguntas para una consulta con otras intenciones, fueron sometidas al control constitucional de la Corte que al principio quiso cumplir su tarea, pero luego cerró los ojos y abrió la puerta para “dejar hacer, dejar pasar”. En 2018 para la consulta mañosa del 7 veces SI, ni siquiera se pronunció “la corte trujillista de lujo”. Aunque para el caso dio lo mismo con o sin control, las preguntas pasan. Veamos: la primera nos plantea la extradición de connacionales para que sean juzgados en el exterior, lo que significa que no confían en sus jueces, pese al sometimiento. ¿Se acuerdan del sangriento conflicto con los Extraditables en el vecino del norte? La segunda pretende otorgar más autonomía e independencia a la Fiscalía con la creación del Consejo Fiscal de 7 miembros nombrados a discreción por el fiscal de turno, para que cumpla la actual tarea del Consejo de la Judicatura en materia de fiscales. Quieren darle cuarto aparte. 

La tercera es maquiavélica, pues se aprovecha del peor momento que vive la Legislatura, a cuyo desprestigio contribuye entusiastamente, para preguntar a cerca de la reducción de sus integrantes, perjudicando el derecho de representación de las provincias periféricas, para que vuelva aquél pernicioso centralismo que pulverizó la unidad nacional, a fin de que todo resuelvan las metrópolis. Algunas provincias tendrían un “chulla” representante y a los hermanos en el exterior prácticamente se les ignora del mapamundi. Retroceso en derechos políticos. La cuarta es tarea administrativa del CNE, pues en vez de preguntar, aplique la ley para la regularización de los Movimientos en cuanto al número de adherentes y la vigencia del registro. Curiosamente no se incluye a los Partidos, sólo se cargan con las nuevas organizaciones. 

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Con la quinta y sexta preguntas arrasarían con el CPCCS, odiado el pobre por “esa gente de bien”, porque legamente no pudieron controlarlo. Ahora sí, pero con triquiñuelas y Ulloas. Buscan desaparecer el más leve vestigio de participación ciudadana, eliminando su facultad de escoger y proclamar a los titulares de los organismos de control y trasladarla a la Asamblea Nacional, donde como en tiempos de la aplanadora, la gallada escogerá entre sus muchachos. Y para nombrar a sus integrantes, nada de voto universal, secreto y directo, “escogemos aquí entre panas, de las ternas de palacio y ¡punto!”; y para dorar la píldora se inventan lo de procesos de designación, disqué con participación ciudadana y meritocracia. “Rato de la hora”, impondrán sus mayorías. La séptima y octava son muy obvias y de gancho porque, ¿quién no va a querer que se proteja el agua y se compense a las personas y organizaciones por su apoyo al cuidado ambiental? Eso se resuelve con un decreto. Se viene la convocatoria a consulta. Recuérdenlo: depende de quién pregunta… 

Artículo firmado por Juan Cárdenas

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