Ilustración web

Como mal podrían pensar, por el evento deportivo que vivimos a nivel mundial, no vamos a referirnos “al equipo de todos”. Dejemos que el Vice, distraído por encargo oficial, de sus altas y agotadoras funciones, “vea” el partido y tal vez nos resulte mejor como comentarista que como segundo a bordo. Por ahora nos preocupa el equipo político, con dirigentes empresariales que llevan agua para su molino, con asesores Ad-honorem, puestos allí para defender sus parcelas e intereses. Y esta tendencia sigue: asumió un ministro muy conocido por su defensa a las transnacionales petroleras y con la duda de su corazoncito en paraísos fiscales. Eso es trampa. Otrito que se incorpora al servicio exterior, hizo todos los “méritos”, poniendo la pluma, el paquete accionario y su odio al servicio de “su” gobierno, con columnas infaltables casi a día seguido en el “mayor diario nacional”, para defender al gran capital transnacional e insultar a Correa. Es la clave. Ahora se codea con lo más pelucón de la ONU, aunque no valga para nada, (la ONU, digo). Se une a los que entraron a la Diplomacia sin saber leer ni escribir. 

Otra vez GALUP les amarga la vida. Ubica al Ecuador en el tercer lugar de los países donde se paga sobornos a la gestión pública. Eso es corrupción, como lo son los chanchullos de los Ad-honorem en la venta de puestos en la Aduana, Petroecuador, Minagricultura. También para proteger sus intereses en los laboratorios farmacéuticos. ¿Recuerdan la propuesta de externalización de las medicinas para que los pacientes no las reciban en las farmacias de los hospitales públicos, sino en las del frente? Eso es “privatización”; y para volver a hacer de la salud un lucrativo negocio, las medicinas suben en un 48%. Neoliberalismo puro. Otra vez la agonía y muerte popular a las puertas hospitalarias. 

Con lo de la inseguridad estamos confundidos. Le vimos firme, vistiendo uniforme, sobrevolando, dando órdenes terminantes para someter a choneros y más de la Peni. Los operativos tuvieron gran difusión, con movilización de fuerza pública, derrumbando paredes, incautando armas que jamás debieron ingresar. Una preguntita, más bien dos: ¿por qué no lo hicieron a raíz de la primera masacre? ¿Que no había ley? Pero si las leyes son las mismas; y la otra: ¿cómo es que en medio de esa seguridad, se fugan más de 20 PPL? ¿Quién nos responde?: ¿Ordónez, Cobo, el Comandante? Seguimos en el ranking de los inseguros. 

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Como secuela de la saga de CAPAYA, el denunciólogo perdió la cabeza. Se queja, amenaza, grita, insulta. Le castigaron por eso; pero no escarmienta. Vuelve con más fuerza. No mismo les soporta a las damas: que son feas, viejas, tontas, estúpidas con diploma correísta e idiotas. Hay medios “libres e independientes” que le amplifican, vaya a ser que se lance a una aventura “bolsonara”: lo de prepotente y arbitrario lo tiene; lo de fascista le sale por los poros… 

Artículo firmado por Juan Cárdenas 

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