Igualito al “combo agrandado” de la promoción de McDonald’s que brindó el ministro “on” a los policías de su escolta, mientras le rebaja el presupuesto a la Seguridad, igual le pasó esta semana al denunciólogo y vocero oficial, autor intelectual de escándalos mediáticos, como “arroz verde”, luego caso Sobornos, para luego quedar en ridículo él, sus secuaces y togados, con el vergonzoso “influjo psíquico”, que es mundialmente una afrenta a la justicia. Tratando de recuperar protagonismo, puso en escena a Capaya, disqué para que vuelva a embarrar a Correa. Sólo que, con un papelito firmado por el susodicho, el País absorto conoció de las maniobras del finadito de CREO, quien con dos agentes federales, le convenció en Miami para que haga la campaña sucia en contra de Alianza País y para ello le llevó el libreto elaborado por el cerebro gris de la conspiración, el autoproclamado “periodista de investigación” con título de garaje. 

Esto sucedió, lo dice Capaya, entre diciembre de 2016 y enero de 2017. Afirma que él cumplió con su parte, pero le dejaron “pateado” con el billete ofrecido. Lo de los federales yanquis dice que fue para comprometer el apoyo del Partido Demócrata al candidato que acá terminó perdiendo las elecciones, pero no gratis, sino a cambio de Julián Assange. Asomó el peine. En la ronda de preguntas, Capayita se descompuso. Sólo atinó a balbucear que no sabe, que no le consta, que no tiene pruebas. Tuvieron que sacarle al apuro, para que no la siga regando. Y como si este bochorno no fuera suficiente, el Tribunal de la Corte Nacional de Justicia anula la sentencia del caso Singue que también se inició con la escandalosa vocinglería del “sediento de venganza” y su combo mediático. Jorge Glas y los demás calumniados siempre fueron inocentes; pero los odiadores siguen imponiendo su infamia con el secuestro de su víctima, ignorando nada menos que una orden judicial de libertad. 

La verdad emergió y con ella la impoluta inocencia del ex Vicepresidente, preso político difamado por sus depredadores que le despojaron de su legítimo cargo de elección popular, porque es honesto, digno, patriota e insobornable. Y para rematar la mala racha del man, le suspenden de su curul por insultador y machista, quien para consolarse acaba de anunciar que aspira a la Presidencia de la República. Para él Bolsonaro es un niño de pecho, en lo de fascista, digo… Una preguntita: ¿quién pagará los once millones impuestos por el Tribunal Arbitral que condenó al Ecuador por el caso Singue? ¿Con mis impuestos? ¡No señor!, que lo pague el odiador en acción de repetición. Cuesta abajo para el sector oficial: la política petrolera en la picota de la inconstitucionalidad; no cuajó la metida de mano en el directorio del IESS; se les derrumbó Capaya; les estalla en la cara el caso Singue y para colmo fracasa la venta del Banco del Pacífico. 

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Destaco el Seminario sobre el Caso Sobornos celebrado en Guayaquil. Por fin la Academia levanta su voz para enriquecer el debate con un análisis desde el prisma jurídico, científico y constitucional. Conferencias magistrales de los ilustres letrados Eugenio Raúl Zaffaroni, Baltazar Garzón y Vanessa Zavala Fonseca, con panelistas 

expertos en ciencia penal. Que sea el preludio de la tarea académica en su misión orientadora con el fundamento de la ciencia. No falta por allí un audaz que desafió al Maestro Zaffaroni a debatir. Es el mismo que declaró que “Glas está preso por la fuerza de las circunstancias, porque no hay prueba en su contra”, ¿se acuerdan? La ignorancia es atrevida… 

Artículo firmado por Juan Cárdenas 

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