El arrepentimiento es la purga de los pecados y de los errores. Quienes sucumbieron a la pirotecnia del odio y lo peor, sin ser “gente de bien” y votaron por el neoliberalismo extremo que nos atormenta, en lo tarde se golpean el pecho, cuando estamos sufriendo las consecuencias de un sistema acumulador de riqueza en manos de la gallada. Nos dicen que son prudentes, que guardan más de diez mil millones de dólares en Suiza para garantizar la deuda externa. Pero son “ellos” los que tienen papeles y bonos de ese dogal. ¿Entonces?: están asegurando sus exclusivos intereses, en abandono de una nula gestión pública que le niega a la gente sus derechos a la salud y educación públicas, a la seguridad ciudadana, al bienestar, que hoy son una triste quimera que se quedó en la memoria popular de la década ganada. Van por la mínima presencia, o de una vez, por la desaparición del Estado, que para su gusto no es compatible con su afán de lucro y su codicia acumuladora y excluyente. 

El informe describió una ficción que no conocemos. Aplican la lógica del mercado que se vende con propaganda engañosa. Así llegaron al poder. Como si ése fuera el primer día, escuchamos un cúmulo de promesas y cifras que tal vez reflejan la simple asignación presupuestaria, sin mostrarnos su ejecución porque las obras no se ven. El abandono es evidente, la inseguridad nos paraliza de miedo; pero alegan que está disminuyendo, en un relato que empeora la credibilidad oficial. ¿Y del avión, el avión, como decía Tatún en la Isla de la Fantasía?; si su venta era la primerísima promesa cumplida. Viene el Duque, con un pie en el estribo, para alivio de los colombianos y lo desmiente, afirmando que ni ha pensado comprarse uno. Trágame tierra. 

Ahora sí que sufrimos una extraña “vacancia judicial”, con sus titulares en plena bronca placera. Y en ese ambiente opaco y vergonzoso, otra vez un juzgador mete sus narices en la función legislativa para blindar a la Lupita que se siente más segura que la mandíbula de arriba con el respaldo “del que sabemos” y de los medios que por odio son capaces de “amar” a las cloacas. El país de la paradoja: nos mienten en nuestra cara y arranca la campaña oficial para sacramentar las mentiras. Se buscan una funcional a sus fines y paralizan a la primera función del Estado. Como todo gerente, para ellos todo en orden y que el país se hunda. ¡Qué chuch…!, que por algo tienen “huevos”. 

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A la Cumbre de las Américas en Washington sólo asistirán los buenos muchachos que hayan acreditado su conducta en el Departamento de Estado del imperio. Esos que piensan distinto, los soñadores, los progresistas, los transformadores y revolucionarios, los tolerantes e incluyentes, no son gratos a los ojos del tío Sam. Oirán rebeldes, aprendan de los neoliberales: primeritos, calladitos, obedientes, sumisos, sometidos y bien peinaditos… 

Artículo firmado por Juan Cárdenas 

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