Los penalistas y académicos, los criminólogos y doctrinarios, los fiscales, jueces e investigadores, la jurisprudencia, olímpicamente han sido cesados en sus  funciones, por la lectura de las cartas del tarot, a cargo de una bruja, quien ella solita recogió indicios, valoró pruebas, señaló a los responsables y dictó la condena. Y todo en el tiempo que dura una entrevista de televisión con el presentador estrella del odio y la desinformación. Con lo que vomitó la bruja en pantalla quedó clarísimo que la infortunada modelo no se suicidó, que le suicidaron; pero no el fiscal enamorado, sino otro “man” que fue su anterior empleador. Resuelto el caso: el sospechoso libre de polvo y paja y el “gil” embarrado. No podía ser más oportuna la actuación de la quiromancia, pues casi simultáneamente la Policía detenía al fiscal indiciado, que permaneció en cana un ratito nomás, pues rápido se denunció el hackeo del sistema informático de la Policía Nacional, afirmando en un comunicado que por esa razón la orden de prisión preventiva quedaba sin efecto. Más tarde se dieron cuenta que semejante argumento afectaba seriamente la credibilidad de la Institución y lo cambiaron para decir que no fueron hackeados, sino que por ahí, alguien metió la orden de captura, pero que por lo demás todo está bien. ¿Entendieron? Ni yo. Quedamos con la sensación de mayor inseguridad. 

¿Puede una pitonisa que se gana la vida con sus trilladas frases de “sanará el enfermo, volverá el ausente, devolverán la vaca”, suplantar al sistema de justicia? Son consecuencias de la desinstitucionalización que han consumado los perseguidores al correísmo, para que nunca más vuelva. En otro escenario, la Corte Constitucional designada por el capataz de la cuadrilla de demolición del País, dictó la inconstitucionalidad del proceso de evaluación de los jueces de la Corte Nacional de Justicia de 2019. 23 de ellos fueron cesados y reemplazados por jueces, los más temporales, figura que no consta en nuestro ordenamiento legal. Es decir que virtualmente el Consejo de la Judicatura instaló tribunales especiales, lo que está reñido con la Constitución. ¿Y para qué?: para perseguir al Presidente Correa y a la dirigencia de la Revolución Ciudadana, con el único objeto de impedir su participación político- electoral. Lo incompleto de la resolución de la Corte Constitucional es que, a pesar de que reconoce la violación legal en el procedimiento evaluatorio, así como su tinte persecutorio, dejó en pie las sentencias y resoluciones de los reemplazantes temporales, cuando por causa de la inconstitucionalidad declarada, sus fallos serían nulos de nulidad absoluta. Así se ha pronunciado la justicia internacional en casos análogos.

Y para rematar, otro proceso penal en contra de Correa, una vez más víctima de la feroz persecución del odiador confeso Villavicencio. El Sistema Único de Compensación Regional, SUCRE, es una herramienta de larga data y aplicación en Europa y en nuestra Región. Por odio el envenenado pretende culparlo de los efectos de una eventual subfacturación de particulares que nada tienen que ver con el SUCRE. Es como si alguien quisiera meterle preso al gerente de un banco por haber autorizado una chequera a alguien que luego gira un cheque sin fondos. Difícil abrir espacio a la esperanza en año nuevo; pero también padecemos del “virus” del optimismo. Ojala fuera contagioso.

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Artículo firmado por Juan Cárdenas

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