En marzo, la OMS publicó oficialmente el informe conjunto del equipo, el cual proporciona las conclusiones más autorizadas, profesionales y basadas en la ciencia sobre el rastreo de los orígenes, afirmando que la introducción de la COVID-19 a través de un accidente de laboratorio es "extremadamente improbable" y que es importante investigar los casos tempranos en diferentes países.

El informe sobre los orígenes de la COVID-19 por parte de la inteligencia estadounidense hace caso omiso a la persistente apertura y transparencia de China sobre el rastreo de los orígenes, lo que revela aún más las intenciones políticas de Estados Unidos.

   Desde que se reportaron casos de COVID-19 en la ciudad de Wuhan, China siempre ha sido abierta, transparente, responsable y cooperativa.

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   Notificó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la epidemia, compartió la secuenciación del genoma del virus y participó en la cooperación internacional, todo lo más rápido posible, obteniendo comentarios positivos de la comunidad internacional.

   China también ha participado activamente en la cooperación del rastreo de los orígenes con la OMS. Invitó a expertos de la OMS a China dos veces para que llevaran a cabo investigación sobre el rastreo de los orígenes y proporcionó al equipo de expertos un apoyo total.

   La afirmación de la falta de transparencia por parte de China es sólo una excusa para que Estados Unidos ponga en marcha una campaña de politización y estigmatización.

   A principios de este año, un equipo de estudio conjunto OMS-China de expertos líderes internacionales y chinos realizó un estudio de investigación de 28 días en China. El equipo estudió una gran cantidad de datos relacionados con la epidemia. Visitaron todos los sitios en su lista y se reunieron con todas las personas que solicitaron.

   En marzo, la OMS publicó oficialmente el informe conjunto del equipo, el cual proporciona las conclusiones más autorizadas, profesionales y basadas en la ciencia sobre el rastreo de los orígenes, afirmando que la introducción de la COVID-19 a través de un accidente de laboratorio es “extremadamente improbable” y que es importante investigar los casos tempranos en diferentes países.

   De hecho, es Estados Unidos el que no está siendo transparente, responsable y cooperativo sobre el rastreo de los orígenes.

   Por un lado, Estados Unidos está envenenando la atmósfera para la cooperación internacional sobre el rastreo de los orígenes y socavando la solidaridad global contra la pandemia al politizar el rastreo de los orígenes y convertir a otros países en chivos expiatorios de su propio fracaso para proteger efectivamente del virus a sus ciudadanos.

   Por otro lado, el Gobierno estadounidense, que propuso una llamada teoría de la fuga de laboratorio, se rehusó a responder a las dudas de la comunidad internacional con respecto al laboratorio biológico de Fort Detrick y sus más de 200 bases en ultramar para experimentos biológicos.

   Estados Unidos debe investigar sus propios laboratorios biológicos y los primeros casos de coronavirus, y compilar un informe lo antes posible para responder las preguntas del mundo. 

Con información de Agencia XINHUA