Ilustración web

¡Qué ironía!: Con qué vehemencia, digna de mejor causa, la Justicia del LAWFARE solicita a la INTERPOL por enésima vez el código rojo para la captura del Presidente Correa. Ésta se niega también por enésima vez a considerar siquiera el pedido de los odiadores judiciales, porque conoce de memoria el caso Sobornos y sabe que se trata de una persecución política en contra del Mejor Presidente que ha tenido el Ecuador. El denunciólogo, enajenado por el odio y la impotencia, acusa a la INTERPOL de correísta y quiere llamarle a declarar. Los de la prensa mercantil están bravísimos. 

Simultáneamente el cuántico abandona el país rumbo al paraíso de la impunidad, sin que en los filtros migratorios se le haya exigido la notificación de parte de la Asamblea Nacional de que ha recibido su comunicación, la misma que, según las malas lenguas, habría enviado desde el avión que estaba a punto de decolar. A propósito, el Defensor del Pueblo solicitó oportunamente a la Fiscalía que tramite el impedimento de salida de Moreno, para que responda por los delitos de lesa humanidad que le imputa la Comisión de la Verdad, Justicia y Reparación, en su informe por los graves hechos ocurridos en octubre del 2019. Curiosamente el Doctor Carrión fue detenido en un confuso incidente e impedido de impulsar su petición. La gente no cree en esas coincidencias…

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Con el rabo entre las piernas salió el pseudo contralor Celi, luego de ser censurado por unanimidad en la Asamblea, donde no tuvo un perro quien le ladre. En su estrepitosa caída, pretendió a toda costa desacreditar a la Revolución Ciudadana con sus mentiras cerdosas, contradictorias y atropelladas por su jadeante desesperación de encontrarse en la más absoluta soledad y abandono. Los interpelantes demostraron hasta la saciedad la responsabilidad del acusado “mafioso como su sobrino mañoso”. Una vez más, él y sus compinches de ayer, volvieron a mencionar a Correa con el cuento de una corrupción selectiva, convertida en persecución. Quisieron desaparecerlo tras una montaña de calumnias; vano intento, ya es tarde para “esa gente”, porque el Mashi se bañó de pueblo con el cariño de la gente. Eso les amarga, eso les cabrea…

Otro que salió con el rabo entre las piernas de Afganistán, es el ejército imperial que crió cuervos para que le saquen los ojos. Los muyahidines que engendraron a los talibanes, fueron entrenados y financiados por USA, en su empeño por resolver la guerra fría a su favor, provocando la primera destrucción de la nación musulmana, con tal de provocar la derrota soviética. Para eso llegaron en 1979 con la “operación Ciclón”. Pero se les viró la tortilla cuando salieron por el mundo islámico a castigar a los autores del 11-S. Subestimaron la estrategia de los talibanes que esperaron el desgaste de los invasores, hasta que abandonaron Afganistán derrotados, igual como salieron de Vietnam. Todo por su expansionismo saturado de petróleo. Julián Assange denunció esas masacres y le costó la libertad, ahora a riesgo de su vida, a causa de los traidores que hicieron añicos nuestro asilo solidario.

Fueron por lana y salieron trasquilados. Hacen grandes negocios con la venta de armas camufladas en la cínica envoltura de su democracia invasora, inspirada en el Consenso de Washington. 

Artículo firmado por Juan Cárdenas.