Ilustración web (Carmelo Arteaga Roa)

Cuando convocan los notables, los importantes, los habitantes de los Valles, los hijos de las estatuas, para botar al Yunda, eso es rescate de la urbe para activar el aparato productivo y también patriotismo. Los sabuesos de la pantalla, pluma y micrófono salieron a justificar la marcha, como la segunda independencia. Pero cuando los aliados para ganar la segunda vuelta, unidos por una hermandad hasta la última gota de sangre, con tal de descorreizar, anuncian movilizaciones en rechazo al incremento gradual y fatal de los precios de los combustibles y de todos los bienes y servicios, entonces les cae una retahíla de descalificaciones y reprimendas, vinculando la anunciada protesta al contrabando, a los narcos y por último la calumnia de que son ricos capitalistas, o sea, ponchos dorados, bolcheviques tucushcas, proletarios de a mentira. Les dio con todo.

“Mal paga el diablo a sus devotos”. Con qué entusiasmo se olvidaron de sus luchas para ir detrás del odio, convocados para una campaña mentirosa, condenando el país a la agenda del banquero, con ofertas falsas, con espejismos de efecto publicitario, con proclamas demagógicas que aplaudieron a rabiar, porque satisfacían su sed de venganza y amargura por todo lo avanzado en la Década Ganada. Se jugaron por completo. Por fin se acabaría el correísmo que tanto odian. Ganaron; pero los muertos que ellos matan gozan de buena salud y es el único Movimiento Político que está organizando su Convención Nacional en su legítimo derecho de recuperar la Patria para todos. Ellos en cambio a la espera de que el ungido les cumpla. “Rato de la hora”, nada. Huelga de hambre, anuncio de movilizaciones, protestas y reclamos. No les paran bola, ya no les necesitan. Ya tienen el poder. Ayer eran las estrellas de los grandes medios. Ahora quieren convocar pero la gente como que no  les cree, porque carecen de legitimidad. Les utilizaron y “si te he visto, no me acuerdo ni te conozco”.

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Parece que siguen en el equipo los mismos asesores que recurren al argumento de culpar a Correa por el descontento de sus entusiastas voceros, desengañados por la manipulación de la que fueron objeto. Que no está pintado en la pared. Hace poco amenazó a los agricultores con prisión indefinida. Y en la Asamblea Nacional como que se percibe soledad oficial. Para rematar, ya está aquí la poderosa misión del FMI, para monitorear el cumplimiento de sus órdenes constantes en la carta de intención que firmaron los neoliberales. Nos toca Un mil millones de dólares para la reactivación económica. Pero irán a la reserva internacional que administra el Banco Central del Ecuador, hoy en manos de la banca privada. Nada para el desarrollo nacional, todo para asegurar el pago de deuda,  de cuyos papeles y bonos son propietarios.

Es el encuentro de las élites preocupadas por mantener su relación con el poder mediático, repartiendo Embajadas por los servicios prestados. Al mandamás del lindo canal le tocó la del Reino Unido. ¿Qué dirá don Diego…?                     

Artículo firmado por Juan Cárdenas

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