¿Autorregulación? No me hagan reír. Alegaron que la mejor ley es la que no existe, ¿recuerdan?, seguido de una sarta de mentiras sobre la libertad de expresión, cuando todos sabemos que “esa gente” sólo defiende “su libertad”, de incrementar la cuenta bancaria.
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La tenían jurada en contra de la Ley de Comunicación, que por expreso mandato de una consulta popular, garantiza la libertad de expresión para todos y no sólo para los dueños mediáticos que sólo entienden esa garantía fundamental cuando se refleja en el estado de sus ganancias. No nos engañemos, los medios privados persiguen el lucro como su única razón. Por ello repudian la distribución equitativa del espectro electromagnético entre los sectores público, privado y comunitario. En el proceso de desaparición de la Ley, ya burlaron ese mandato constitucional y se repartieron las frecuencias entre la “gente de bien de la gallada”, entre los “hijos de las estatuas” y en contraprestación pusieron antenas, micrófonos y editoriales a órdenes del poder de turno, asesinando la verdad y consumando la intimidación y el odio como el arma de la persecución.

Tanto así que incursionaron en un medio público para masificar su agenda destructiva de honras y vidas; y pusieron en pantalla una grotesca canallada preñada de escarnio y odio contra toda forma de progresismo. Se acostumbraron a calumniar en redes embriagados de odio y licor dos sujetos enfermos de figuración, dispuestos a todo, dependiendo de la “pauta”. Esparcieron estiércol a placer, sin el más mínimo respeto por los derechos de la gente, menos por la Ley. Tenían patente de corso para insultar, calumniar, provocar. Hasta que se les hizo su perverso proyecto de llevar basura a la pantalla. El director del medio incautado, con mayoritario paquete accionario oficial, escuchó con mucho entusiasmo el “proyecto” y le dio luz verde con fuerte promoción. Entonces no se haga el loco, ahora que recibieron el merecido repudio nacional.

¿Autorregulación? No me hagan reír. Alegaron que la mejor ley es la que no existe, ¿recuerdan?, seguido de una sarta de mentiras sobre la libertad de expresión, cuando todos sabemos que “esa gente” sólo defiende “su libertad”, de incrementar la cuenta bancaria. La Ética, la Deontología de la Comunicación, la defensa de las Audiencias, la responsabilidad ulterior, el rescate y promoción de nuestros valores culturales, la justicia y mejora salarial de los servidores de la Comunicación, son temas que les enroncha y no descansaron hasta borrarlos de la prelación de garantías y derechos ciudadanos. La Posta violó todas las normas y convenciones; y lo hizo a vista y complacencia de las Autoridades y de sus auspiciantes…

Esta brutal ofensiva lo soportamos desde que nos atrevimos a aterrizar los sueños de las mayorías. Lo dijo Hélder Cámara: “cuando doy comida a los pobres, me llaman santo; cuando pregunto por qué son pobres, me llaman comunista”. Al poder mediático privado no le quita el sueño la verdad. Su motivación es una mayor rentabilidad por los servicios prestados al amo de turno. ¿Autorregulación? Pregunten a los “chistositos” de la Posta si tuvieron el más mínimo reparo para insultar y calumniar a Leonidas Iza. Sólo la Ley les pone en vereda.

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Artículo firmado por Juan Cárdenas   

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