En un estudio de las Organizaciones, Ciudadanía y Desarrollo, y Observatorio del Gasto Público se determina que los presidentes que más han endeudado al país han sido Rafael Correa y Lenin Moreno, y muestran una extensa estadística con valores nominales de deuda, así como deuda respecto al PIB, indicando que existió una gran bonanza económica durante el gobierno del Presidente Correa que no fue aprovechada sino más bien a pesar de mayores ingresos, la deuda se incrementó.

Aunque el análisis es extenso no se centran en las propias condiciones del endeudamiento durante el proceso de dolarización, como las diferencias en los procesos de renegociación de deuda, la capacidad de endeudamiento visto desde los ingresos tributarios y petroleros, el direccionamiento del endeudamiento respecto a la obra pública, así como no se analiza la prioridad respecto al pago de deuda frente a la obra pública, o el ahorro generado por el endeudamiento, sino más bien se centran en dirigir el mismo discurso de los cuatro años de gobierno de Moreno, “no se dejó la mesa servida”, y por tanto, tratan de justificar el endeudamiento llevado a cabo por Moreno, por la deficiencia en las arcas fiscales dejadas por Correa.

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Incluso, tengo la certeza que, desde inicios del gobierno de Lasso, empezará el discurso de que “la mesa no está servida”, tal como ya lo hizo Moreno luego de ganar las elecciones Lasso (porque antes de la segunda vuelta el discurso de Moreno era distinto, decía que se va a dejar bien al país), y este discurso similar al estudio de estas organizaciones, tiene un fin, mostrar que la situación económica a la que nos lleve Lasso es producto de los 14 años del correísmo, de este fuerte endeudamiento que nos ha sumergido en la miseria, cuando sabemos que la mala situación económica y social es producto de las políticas de ajuste estructural (neoliberales) implementadas por el cogobierno de Moreno – Lasso – Nebot. Además, mostrarán desde inicios del gobierno de Lasso, que existió un distanciamiento (no fue parte) del gobierno de Moreno, a sabiendas que sabemos que es la continuidad.

En este sentido, vamos a realizar un análisis diferente (al de estas organizaciones) del endeudamiento durante el período de dolarización. Así, como muestra la gráfica 1, la deuda respecto al PIB cae fuertemente de un 88,8% en el 2000 a 19,9% en el 2009, y el estudio de estas organizaciones trata de mostrar que es porque se hizo bien las cosas en materia económica hasta el año 2006, pero no se dice la verdadera causa de esta caída en el endeudamiento en el período 2000-2005, período donde existió el refinanciamiento de los desembolsos (4.253,1 millones de dólares), el refinanciamiento de las amortizaciones (6.254,2 millones de dólares), el refinanciamiento de intereses (680,5 millones de dólares), reducción contable que se tradujo en la renegociación de deuda bajo la denominación de bonos global (2015-2030), que a la larga abultó aún más la deuda porque esa renegociación se hizo al 100% del valor de la deuda; mientras en el período 2007-2009, la deuda se reduce producto de un no pago de deuda por considerarla arbitraria, tal como el informe de auditoría de deuda determinó, lo que permitió comprar deuda a un valor cercano al 30% del valor real, que permitió un ahorro al país del 70% de la deuda, a diferencia del período 2000-2005, donde la deuda solamente se la aplazó hasta por 25 años pero con un perjuicio al país porque se la compró al 100% del valor, similar a la renegociación de deuda llevada a cabo por Moreno en agosto de 2020, en la cual la deuda se compró al 91% del valor.

Aclarado el porqué de la caída de deuda entre 2000-2009, ahora analizaremos la capacidad de endeudamiento. No es lo mismo tener un mayor endeudamiento con pocos ingresos, porque esto asfixia las finanzas públicas a futuro, que tener un mayor endeudamiento con mayores ingresos, porque esto alivia las finanzas públicas. En la gráfica 2 vemos los ingresos tributarios y petroleros y la carga de deuda frente al PIB, y podemos notar que durante el período 2000-2006 y 2017-2020, los ingresos son menores o bajos respecto a la carga de deuda, a diferencia del período 2007-2016 donde los ingresos son mayores con una carga de deuda, aunque mayor, pero menor respecto a los periodos 2000-2005 y 2017-2020.

Esta condición explicada anteriormente, donde un mayor endeudamiento debe ir respaldo por mayores ingresos para no afectar las finanzas públicas, se llevo a cabo durante el período 2007-2016, tal como se observa en la gráfica 3, en la cual durante el período 2000-2006, los ingresos son bajos respecto a una mayor carga de deuda, lo que indudablemente afectó las finanzas públicas, y a pesar que esa mala situación recibió el gobierno de Correa en 2007, los mayores ingresos obtenidos durante su gobierno 2007-2016 le permitía poder endeudarse en mayor capacidad para poder cubrir las necesidades del país. Imaginémonos que en estas malas condiciones recibidas el año 2007, se aplicaba un ajuste fiscal, sin mayores ingresos, sin reforma tributaria, ¿qué le hubiese pasado al país?, pero se aplicó políticas diferentes, políticas distributivas que permitieron no sólo tener mayor capacidad de endeudamiento dado mayores ingresos, sino que se pudo aumentar la demanda nacional con lo cual la economía creció de 41.763 millones de dólares en el año 2006 a 104.296 millones de dólares en el año 2016. Por tanto, no sólo se obtuvo mayores ingresos para el estado, sino el país en su conjunto obtuvo mayores ingresos, lo cual le generó una mayor capacidad de pago, a diferencia de lo ocurrido en los períodos 2000-2006 y 2017-2020.

Además, como parte de la capacidad de endeudamiento, se puede observar en la gráfica 4, esa diferencia entre mayores ingresos y carga de deuda respecto al PIB. En el período 2000-2005, la diferencia entre PIB y deuda es baja, incluso entre 2000 a 2003 la diferencia entre PIB y deuda es negativa, es decir, había más endeudamiento que crecimiento económico; mientras en el período 2007-2020, la diferencia entre PIB y deuda es alta, es decir, mayores ingresos en la economía total con menor deuda, pero esta gran diferencia se va reduciendo a partir del 2017 e incluso es negativa a partir del año 2019 y 2020. Esta situación, nos muestra que el endeudamiento no hay que analizarlo solamente desde los valores nominales, sino desde los efectos existentes. No es lo mismo poco crecimiento, pocos ingresos con mayor deuda, como sucedió en los períodos 2000-2006 y 2017-2020, que mayor crecimiento, mayores ingresos con mayor deuda, como sucedió entre 2000-2007.

También dentro del endeudamiento se debe observar hacia donde se dirige este endeudamiento, y la gráfica 5 muestra la relación entre obra pública como participación del endeudamiento, y la obra pública como participación del pago de deuda. A mayor participación de obra pública respecto a deuda y amortización, mayor capacidad de pago, pero a la vez mayor direccionamiento del endeudamiento hacia el cubrimiento de las necesidades del país. Por tanto, se puede notar que en los períodos 2000-2006 y 2017-2020, la relación obra pública versus endeudamiento, y obra pública versus pago de deuda, es menor, a diferencia de lo sucedido en el período 2007-2016, donde las relaciones existentes en la gráfica 5, muestran mayores índices, y luego de ello se preguntan y dicen “¿dónde está la plata?, devuelvan lo robado”.

Por último, se debe hacer notar, que cuando hay mayor capacidad de endeudamiento y este endeudamiento se direcciona a la obra pública, esto genera ahorro público que alivia las finanzas públicas, y para los que no han podido entender hasta ahora el funcionamiento del endeudamiento, les doy un último dato. En promedio anual, la recaudación de impuestos fue mayor entre 2007-2016 respecto al período 2001-2006, y menor al período 2017-2020, a pesar de tener en promedio anual menores recaudaciones que el gobierno de Moreno (ver gráfica 6), el gobierno de Correa realizó miles de obras públicas en todas las regiones del país, así como direccionó mayor presupuesto a salud, educación, mayor gasto social (ver tablas 1 y 2) que repercutieron en menores índices de pobreza, desigualdad.

Toda esta gran obra pública llevada a cabo en el período 2007-2016, le generó al país un gran ahorro público, y también privado. Desde el ámbito público había que cambiar la matriz energética para cambiar la matriz productiva, esto requería de una fuerte inversión. Así, los logros en eficiencia energética se vieron reflejados en: 39 sistemas de gestión implementadas en industrias, 40 sistemas de gestión en proceso de implementación de PYMES, 25 profesionales de sistemas de gestión de energía capacitados, 55 profesionales en optimización de sistemas, ahorro anual de 2,3 mil millones de dólares en combustible, y 1,2 mil millones de dólares en compra de electricidad anual; ahorro de 543 millones de barriles de petróleo por consumo de energía, no emisión de 65 millones de toneladas de CO2. En total, se ahorrará hasta el año 2035, más de 84.000 millones de dólares, 4.200 millones de dólares anuales en promedio de ahorro, con una inversión de 11.274 millones de dólares (Marco General del Sector Eléctrico 2000-2018).

Toda esta gran inversión en energía se llevó a cabo con la construcción de más de 10 proyectos de electricidad, que ha provisto al país de más de 3.000 MW entre 2007 y 2016, con lo cual no sólo se dejó de importar energía de Colombia y Perú, sino que redujo los precios de la energía, y por tanto un gran ahorro para el país, de más de 1.200 millones de dólares anuales entre 2007 a 2016. Además, este gran ahorro público producto de la gran obra pública durante el período 2007-2016, generó un gran ahorro privado porque ahora el aparato productivo no sólo tiene energía más barata que reduce sus costos, sino que ese cambio en la matriz productiva vino acompañado de profesionales más preparados 19.586 becas entre 2007 a 2016), mayor productividad por hora trabajada (incremento del 3,9% en 2007 a 4.6% en 2015); mayor acceso a internet en el aparato productivo que permitió por ejemplo estar conectado en línea con el SRI para reducir los tiempos y costos en las presentaciones tributarias.

Para finalizar, la deuda se la debe analizar desde las causas y efectos, que permita tener claro el aplicativo de políticas económicas, para que los ciudadanos sepan que se hace con los ingresos del estado, y de qué manera y para qué se está endeudando al país, pues de lo contrario lo que se genera en la ciudadanía es una desinformación que posteriormente genera riesgo moral.“La desinformación es un elemento que separa, disuelve, en vez de construir. Sobre todo, la desinformación cuando tiene objetivos, no cuando es casual”

Marcelo Varela/Confirmado.net