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“La caridad en salud es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo” Eduardo Galeano

Cuando en enero llegó la minucia de 8 mil vacunas para el Covid-19 y acudieron corriendo a recibirlo en medio de un arco de agua, uno de los 6 ministros de salud, una de los 4 vicepresidentes, uno de la docena de fugaces Coordinadores zonales y lamentablemente el mismo presidente; la beatífica y canónica segunda mandataria dijo: “es histórico” (burócratas convertidos en próceres), “el principio del fin de la pandemia” (epidemio-futuróloga). Pero, ni lo uno ni lo otro. Un año perdido en manos de mediocres improvisados responsables del caos de las fases inconclusas.

Fase cero: más que un “grupo objetivo” el  verdadero objetivo fue vacunar a los ricos y sus familias sin discriminar si eran jóvenes, viejos  vulnerables. Los privilegiados, los que se vendieron para callarse y mantener a sus hijos en embajadas, los políticos y empresarios del reparto hospitalario; ah, y los que ordenó el señor que empuja la silla del ejecutivo: vacunados sin turno como imprescindibles. No toleran las filas de pobres. Para ellos la salud es una mercancía que se puede comprar.

Fase uno: “2 millones de ecuatorianos hasta el 20 de mayo”. El toque de queda desapareció el sábado 1 y el domingo 2 de mayo. En mitad de torrenciales aguaceros aparecieron las filas interminables alrededor  del colegio Benalcázar, el centro de Exposiciones Quito y el Bicentenario. Adultos mayores, personal de salud, policías, militares, profesores, personas con discapacidad y enfermedades catastróficas pugnaban por una caridad: una vacuna.

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El mensaje enviado por redes afirmaba que había cientos de dosis reconstituidas (abiertas, listas para inyectar, que no se pueden guardar) y que acudan a vacunarse sin “agendamiento”. Las calles aledañas estaban congestionadas, autos en las veredas y los parterres, las puertas de ingreso abarrotadas de gente desesperada que empujaba para entrar. Alguien en medio del caos gritó desde adentro: “¡Ya no hay más vacunas, vayan el lunes a los parqueaderos de la UDLA!”. La salud como una caridad, la forma más degradante del asistencialismo sanitario.

¿Señora Martha Moncayo -gerente de CNT- y su plan? Pregunto, porque en ningún país racional del mundo, una periodista que gerencia las telecomunicaciones, dicen que tiene más poder que el ente rector en Salud. Usted que tiene su  propio plan, no el que estaba en la cabeza del inefable Dr. Zevallos, ni el del furibundo Dr. Falconí que tuvo que amanecerse un fin de semana, vísperas de que lo echen. Licenciada: ¡Una caridadcita, regale una vacunita!

Fase dos: “vacunación masiva a toda la población a partir del 21 de mayo”: ahora entendemos, es lo que tenía que decirnos el presidente saliente en sus abominables cadenas: les va a vacunar el próximo Gobierno, yo no puedo.

Fase tres: “todos los que no pudieron ser vacunados”. Es decir los 17 millones y medio de ecuatorianos que faltan.

Difícil tarea para los próximos gobernantes, que tal parece decepcionados por el desorden y el pésimo manejo de la pandemia encargarán la vacunación a una empresa privada. Caben entonces dos preguntas: ¿Cuál será el rol del MSP? ¿La empresa privada, cobrará por vacunarnos?

Artículo firmado por Pablo Izquierdo

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