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Se tomaron por asalto la Reserva Monetaria Internacional del Banco Central del Ecuador para que, con la autonomía que aprobaron 86 complotados en la Asamblea Nacional, sólo sirva para respaldar los pasivos de los bancos privados, en su demencial y único objetivo de acumular riqueza. Es la razón de ser de la banca; sólo que ahora tienen a su entera disposición esta pobre República bananera, convertida en su trofeo por obra y desgracia de una lamentable decisión electoral, arrancada con la más sucia campaña contaminada con el odio y la mentira. La gente aterrada, mira en el triste horizonte de la Patria un nuevo salvataje bancario, con feriado y monstruoso atraco que será pagado una vez más con la caja fiscal, como en los nefastos tiempos de la AGD. 

Liberaron en plena pandemia los precios de los combustibles a niveles internacionales. El Covid fue su tenebroso aliado para encerrar en aislamiento a los protagonistas de la bronca de octubre 2019. Es la paz de hospitales y cementerios. Acto seguido, como la consecuencia de la escandalosa subida del diesel y gasolinas, se vino la protesta de los transportistas del servicio público de pasajeros y la amenaza de paralización. Vino el diálogo y el acuerdo que dejó satisfechos al gobierno y a los transportistas; no así al pueblo, a quien le trancan un incremento del 15% en los pasajes, con lo cual se desencadenará el insoportable aumento de precios en los bienes y servicios. El banquero no asume todavía, pero ya sentimos su efecto hambreador.

Salió de gira el presidente electo. Su primera estancia, Colombia. A la invasión armada, perpetrada en contra de nuestro territorio en Angostura, por la fuerza pretoriana de Álvaro Uribe, el primero de marzo de 2008, que fue condenada por Organismos regionales como una grave afectación a nuestra soberanía, Lasso lo calificó como “un acto de defensa de la seguridad nacional” de Colombia. Duque, del equipo del Uribismo, fue el primer sorprendido. Mal comienzo, pésimo precedente. Que se palanquee para que el gobierno paisa le ayude a ingresar de pleno a la Alianza del Pacífico, puede pasar, porque entre neoliberales se entienden; pero que se levanten los tungurahuenses a reclamar porque, con esa preferencia por los intereses foráneos, está afectando a la industria y artesanía nacionales de la Sierra Centro, es la primera señal de un temprano arrepentimiento por el voto que le dieron al banquero que no tiene corazón, sólo bolsillo…

Una cosa es con guitarra y otra con violín. Acá todo luce desafinado y confuso, como para que empiecen a asomar los primeros arrepentidos. Esa fue su decisión. Ahora chúpense. Lo del Banco Central es imperdonable. A los 86 “autónomos” les pasará factura el juicio de la Historia. 

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Artículo de opinión de Juan Cárdenas    

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