El fiscal acusa al primer ministro israelí de hacer un "uso ilegítimo" del poder, mientras el primer testigo, exdirector de un medio, admite presiones para mejorar la imagen del político y atacar la de sus rivales.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu hizo un “uso ilegítimo” del “gran poder gubernamental que se le confió, entre otras cosas para exigir y obtener beneficios indebidos de los propietarios de los principales medios de comunicación en Israel con el fin de promover sus asuntos personales, incluso cuando aspiró a ser reelecto”, dijo este lunes (05.04.2021) el fiscal Liat Ben Ari en la apertura del juicio.

El primero en testificar, Ilan Yeshua, exdirector ejecutivo del portal de noticias Walla, describió efectivamente presiones del entorno del político para mejorar la cobertura mediática sobre él y su familia. La mayoría de los requerimientos eran “moderar o eliminar contenido” que perjudicara a Netanyahu y su familia, y publicar artículos “contra sus oponentes políticos, incluido Naftali Benet”, dijo ante el tribunal.

Ronda de consultas para formar gobierno

El presidente de Israel, Reuvén Rivlin, inició hoy la ronda de consultas con los partidos políticos para designar a un candidato a formar gobierno. Se espera que sea Netanyahu, que ganó las elecciones del 23 de marzo, reciba el mayor número de recomendaciones para recibir el mandato de casi un mes para intentar montar un Ejecutivo de coalición, aunque en principio no cuenta con la mayoría parlamentaria para revalidar el cargo.

El partido derechista Likud de Netanyahu fue el primero en reunirse con el jefe del Estado que hasta última hora de la tarde recibirá a las trece formaciones políticas que consiguieron representación en los pasados comicios. Tras las consultas, retransmitidas hoy en directo, Rivlin designará el miércoles a un diputado que contará con 28 días -más 14 adicionales- para garantizar el apoyo de 61 de los 120 parlamentarios de la Knéset.

Hasta el momento y según las negociaciones previas que han mantenido los partidos, ni Netanyahu con sus socios ni el llamado bloque anti-Netanyahu -que integran diversas formaciones desde la derecha al centro-izquierda- cuentan con una mayoría suficiente.

El centrista Yair Yapid, de Yesh Atid, propuso un Ejecutivo de rotación al ultranacionalista, Naftali Benet, de Yamina, que con siete diputados daría una mayoría al bloque anti-Netanyahu. Yamina, por su parte, nominó al propio Benet para formar gobierno. Otra de las formaciones que no se integra en ningún bloque y podría desbloquear la situación es la islamista Raam de Mansour Abás, pero los socios de Netanyahu, del Partido Sionista Religioso, han rechazado una coalición con su apoyo, aunque sea externo.

La situación judicial de Netanyau, que hoy volvió al banquillo acusado de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos separados de corrupción, podría influir en la decisión, aunque legalmente no está obligado a dimitir si no hay sentencia firme. Es el primer jefe de gobierno en la historia de Israel que está siendo procesado estando en el cargo.

Con información de Deutsche Welle

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