Mataron la dignidad y la soberanía de todo un pueblo, contrataron a la pandilla diabólica de demolición de la Patria, para no dejar vestigios de la Década Ganada. Fue toda una conjura concertada con antelación a la toma del poder. Con chantajes y amenazas, el banquero lo sometió. ¿Que nosotros lo elegimos? ¡Claro pues!; y el banquero le compró al vil precio de traicionar el programa de Gobierno de la Revolución Ciudadana, cuyo fiel cumplimiento lo ordenó el pueblo con su voto. Se limpiaron con la voluntad popular. ¿Su propósito?: recuperar SUS PRIVILEGIOS que se había atrevido a cuestionar el Gobierno anterior. Eso ha sido gravísimo para los pelucones. Es la razón, la única razón, para su odio a muerte en contra de la chusma liderada por Rafael Correa.

Señor banquero, no sea ridículo. Usted fue Superministro de Finanzas, Gobernador represivo del Guayas precisamente en el Gobierno de Jamil y se atreve a decir que no tiene que ver con el monstruoso atraco bancario, luego de que Usted en gallada condenaron al Ecuador al terrorífico feriado. ¿Y los CDRs? que canjeó al 40% de su valor nominal, en el mañoso proceso de devolución de una mínima parte de lo que Ustedes asaltaron y CONFISCARON a sus inocentes víctimas, para luego llevarlos a la CFN y redescontarlos al 100% de su valor. Ése fue el ¡SEGUNDO ATRACO BANCARIO!

Pero el banquero se picó y siguió. Y estuvo vinculado, al más alto nivel, con todos los regímenes neoliberales beneficiarios de la política entreguista a la voracidad insaciable de banqueros y chulqueros internacionales, que para el caso son lo mismo. Eso significa que por más de una década el banquero fue empleado público. Y se atreve a escandalizar y cuestionar a los servidores públicos del Ecuador. ¿Saben por qué lo hace? Para PRIVATIZAR todos los bienes del Estado, porque su único interés y decisión es llegar al poder para proteger al Banco; y el País que vaya al carajo. Lo dejó muy claro con su cínico silencio en el Debate. Qué chuch…

En el inicio de la edad cristiana, Judas pagó su traición al costo de 30 denarios, con su propia horca. Éste ni se inmuta, desesperado como ésta porque la gente le rechaza. Pero en su campaña sucia, contaminando la moral nacional con su audacia, sigue gastando a lo bestia en calumnias, mentiras, rumores, pauta para sus medios de comunicación cómplices. Se unieron los perversos en una conmovedora orfandad. ¿Nos cree pendej… digo, ingenuos? Entre la grandeza de una propuesta seria, creíble, válida, progresista, patriótica y de unidad, para recuperar la Patria en las urnas con el Presidente Andrés Araúz, se contrapone grotescamente todo el veneno causante de nuestra pavorosa tragedia nacional, pero que tiene beneficiarios muy directos y conocidos: los banqueros, que después de haber atracado todos los Recursos del Estado, quieren de yapa el Banco Central. ¡Imposible!, mi bonito.

Artículo firmado por Juan Cárdenas

- Publicidad InText -