En redes sociales se difundieron imágenes sobre viaje del exministro Zevallos

Es “timado” (engañado) Señor Presidente

“Hace casi un año asumí la responsabilidad de revertir los dramáticos momentos que vivía el Ecuador como producto de la más grande pandemia. Con pasión propia de mi condición de médico y transparencia enfrenté este desafío”

Caradura, asumió irresponsablemente algo para lo que nunca estuvo capacitado ni preparado. No revirtió nada. Recibió un país con un paciente “cero” y ya lleva en su consciencia más de 50.000 muertos, la mayoría pobres. En un año consiguió apenas 40.000 vacunas de los 20 millones que ofreció es decir el 0,2%. Por dosis por habitante estamos en los últimos lugares. Las pruebas diagnosticas practicadas son comparables con los países subsaharianos. No se ufane, usted es un simple comerciante de la medicina. ¿Valor? Le faltó hombría para enfrentar el daño que causo: preservó las mafias hospitalarias del reparto, no hay medicamentos e insumos y en UCI no hay camas. Es una vergüenza, un mal ejemplo. Y su equipo de viceministros, subsecretarios y directores, igual o peor.

“Las decisiones adoptadas para la implementación de políticas públicas se sustentaron en los principios de transparencia, solidaridad, equidad e impactaron favorablemente en la disminución de muertes” (sic)

De qué habla: El Defensor del Pueblo pidió directamente al presidente su destitución porque durante su gestión usted obtuvo cero sobre cien en transparencia. Nunca rindió cuentas sobre adquisiciones y convenios, no evidenció su famoso Plan de Vacunación, no explicó cómo durante su administración se emitieron más de 2000 carnes de discapacidad irregulares. Se fue y tampoco mostró la exclusiva lista de vacunados que dejó afuera al personal de primera línea. Y ahora pretende ser el abanderado de la transparencia.

Se llena la boca de “solidaridad” ¿con quién?, inconsecuente. Con su familia, sus amigos, la gente con poder y dinero a quienes privilegió. Usted es un terrateniente de las vacunas, un feudal que habla de “equidad” por compromiso. Llámese a silencio por respeto a sí mismo si se tiene algún respeto: equidad es facilitar el acceso a salud a los más necesitados, a los niños, a los pobres, a los discapacitados, a las mujeres solteras, a los pacientes con cáncer y enfermedades raras, a los padres y madres sin trabajo. A los viejos que todavía trabajan en las calles y que llevan el sustento a sus nietos. Todo lo contrario de su accionar: Imberbe. Inconsciente. Discriminador. Sectario. Inmoral.

“Entrego un país funcional que se anticipo a decisiones acertadas, que en muchos momentos se constituyeron en referentes para la región” (sic)

Mire el significado de “funcional”. Vaya al diccionario. Revise lo que firma, no sólo lo que deja réditos. Funcional: equivalente a utilitario y servil a determinados intereses. Pues claro que deja un “país funcional” porque en un año produjo un vaciamiento del MSP y lo entregó como trofeo para la oligarquía a los que usted fue servicial y sumiso. No es coincidencia que en las ruedas de prensa convocadas por el MSP usted nunca hablaba (bueno, cuando lo hacía decía tonterías), y cedía la palabra a una empresaria, la presidenta de una corporación de comercio de Guayaquil que se volvió experta en compra-venta de vacunas. Es lo que nos espera. La brecha entre pobres y ricos.

Somos “referentes para la región”, dice. Tenga vergüenza. Israel ya terminó de vacunar. Chile que tiene casi nuestra misma población y con quien le gustaba compararse, ya lleva ocho millones de vacunas, frente a las 42.000 conseguidas por usted. Campeón de las epopeyas, del puño en alto, del arco de agua en el aeropuerto y del chiste cínico en medio de los muertos. Se acuerda de los muertos tirados en las calles de Guayaquil. Referentes de qué: Impúdico.

Referentes. Sí, de lo que no debe hacerse, de nombrar un médico mediocre e improvisado cuyo papelón final viene a coronar una carrera por el ministerio con pocas luces, un jocoso que nunca fue un gran epidemiólogo como se lo vendió. Fue un cardiólogo con mucho dinero y mucha suerte, pero mediano y torpe sin duda alguna. En su trayectoria, nunca hizo nada relevante ni publicó investigaciones en revistas reconocidas internacionalmente. Su legado es de inequidad, dolor y muerte.

“Mi eterno reconocimiento a los ecuatorianos por haberse unido a la lucha que demandó acciones colectivas”

Obsceno, encima agradece a los ecuatorianos por todo el irreparable daño causado. Su grosería final espanta por lo bizarro. Huya mejor, que aquí no hay justicia.

Artículo de opinión de Pablo Izquierdo Pinos

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