Deben curarse del espanto. En cada campaña electoral, de las 14 que  ganó olímpicamente la Revolución Ciudadana, la derecha marrullera reaccionaria se ha desesperado y desquiciado. Igual ahora que se aproxima una nueva victoria popular; y lo único que se les ocurre es el rumor, la mentira, la desinformación, la calumnia, pese a que en el pasado NO les dio resultado y mucho peor ahora. La historia recoge sus aparatosas derrotas y ésta no va a ser la excepción. Eso les encoleriza. Están aterrorizados.

El mismo librero, la misma mentira: que las FARCs, ahora el ELN, ambas de Colombia, HABRÍAN, así como leen, en potencial: HABRÍAN financiado la campaña electoral, a su hora de Rafael Correa y ahora de Andrés Araúz. Asoma las orejas del lobo feroz paisa, experto en campañas sucias y “falsos positivos” a manos de paramilitares sanguinarios, para hacerle el favorcito al banquero angustiado por una nueva e inminente derrota, quien ha llegado a la triste resignación de consolarse con la muy remota posibilidad de forzar una segunda vuelta.

El tal Ariel, dueño de la laptop del cuento de la revista colombiana Semana, está muerto. Entonces no hay a quién confrontar. La maniobra macabra perfecta. Solo que es la farsa repetida que nadie cree, lo gente considera que se trata de un nuevo y sórdido capítulo de odio, miedo y persecución que más consolida la decisión popular mayoritaria a favor de la Lista UNO, por más señas: la de CORREA… y un momentito: ¡EN UNA SOLA VUELTA! Por ello que no les importa buscar la suspensión de las elecciones del 7 de febrero, simplemente porque la tienen perdida. Uno de sus vocales en el CNE negrosoto, digo Verdesoto, presenta una temeraria denuncia en contra del binomio Araúz-Rabascall, mientras por sus narices pasan camiones repletos con cilindros de gas, fundas de víveres y más entregas para comprar el voto, con el gigante logotipo de “esa gente”. No se hagan los desentendidos, de la 6  y la 21 pues.

Nos preocupa el diálogo al más alto nivel con Almagro, el golpista de la OEA, capaz de mentir, traicionar, engañar y calumniar, con tal de cumplir su triste papel de lacayo del imperio. Nunca antes hemos vivido este opaco ambiente de incertidumbre, de desconfianza en las instituciones, con chantajes y amenazas entre vocales y magistrados de la función electoral. Jugaron con la impresión de las papeletas, afectando la imagen y seriedad del Instituto Geográfico Militar y no hemos escuchado su defensa por parte del Ministro Jarrín, empeñado en proclamar que habrá segunda vuelta. Para lo que han quedado…

Un empresario ambateño no pudo aguantarse el odio y el miedo al correísmo; y se mandó la orden terminante a sus trabajadores de votar por “el Guishermo” y si el lunes 8 no traen la foto del voto, serán despedidos. Mamiticos, no cambian…

Artículo firmado por Juan Cárdenas

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