En muchos países europeos, los ciudadanos han pasado largos meses en confinamiento, al mismo tiempo que ven la lentitud de las campañas de vacunación. El resultado: frustración, angustia y fiestas ilegales.

Países Bajos: disturbios tras el endurecimiento del confinamiento

Los disturbios por la pandemia y las medidas sanitarias han afectado principalmente a los Países Bajos. Hay un gran resentimiento por el toque de queda nocturno que está en vigor desde el pasado fin de semana. Cientos de jóvenes salieron a la calle el domingo por la noche y atacaron a la Policía con piedras y artículos pirotécnicos, por ejemplo, en Ámsterdam, Rotterdam y La Haya. También fueron atacados periodistas y equipos de cámaras. En Eindhoven se reunieron unas 1.500 personas. Varios vehículos fueron incendiados. La Policía tuvo que usar perros y cañones de agua para dispersar a la multitud enardecida. Hubo, en total, cerca de 250 personas detenidas.

“No hemos visto tanta violencia en 40 años”, dijo Koen Simmers, del sindicato policial neerlandés NPB. Hacia la medianoche, las fuerzas de seguridad pudieron controlar la situación, según el jefe de la Policía, Willem Woelders. El primer Ministro de Países Bajos, Mark Rutte, dijo en Twitter que lo ocurrido no tenía “nada que ver con protestas o la lucha por la libertad”, sino que se trataba de “violencia criminal”.

Gran Bretaña: fiesta hasta que llegue la policía

La Policía londinense utilizó perros y un helicóptero para reprimir una fiesta ilegal con 300 invitados este fin de semana. En el acto, 78 participantes fueron multados con 200 libras (225 euros) cada uno por infringir las restricciones vigentes.

La fiesta no fue el primer incidente de este tipo en el Reino Unido. La Policía ya había disuelto una fiesta con 200 invitados el fin de semana anterior. El pasado jueves disolvió una boda con cientos de invitados en un colegio de Londres.

El Jefe de Operaciones de la Policía, Roy Smith, expresó su frustración al respecto. “Los agentes se vieron obligados, una vez más, a poner en riesgo su propia salud para enfrentarse a un gran grupo de personas increíblemente egoístas hacinadas en un espacio muy reducido”, criticó.

Alemania: el ambiente se vuelve más agresivo

También en Alemania, el deseo a festejar ha triunfado recientemente sobre el sentido común. La Policía disolvió pequeñas fiestas ilegales en varios estados federados. En Baviera, por ejemplo, agentes de patrulla se encontraron con una fiesta con 13 participantes de diferentes hogares. Cuando los agentes quisieron anotar los datos personales, dos invitados a la fiesta intentaron huir por una ventana del segundo piso. Con fracturas sufridas por la caída, tuvieron que ser trasladados a un hospital. Debido al comportamiento agresivo de algunos de los presentes, la Policía también tuvo que solicitar refuerzos.

Sin embargo, las violaciones de las normas anti COVID se han producido recientemente no solo en forma de fiestas. Por ejemplo, una mujer de Múnich le dio una patada en el estómago a un hombre en el tranvía durante una discusión por la falta de un cubrebocas. La víctima, de 28 años, había pedido previamente a la mujer que se pusiera una mascarilla, según la Policía.

Dinamarca: la primer Ministra en el foco de la ira

Tres hombres han sido detenidos en Dinamarca por haber quemado, presuntamente, una muñeca con una foto de la primera ministra, Mette Frederiksen, pegada en la cara, y una nota debajo que decía: “Hay que matarla”. El incidente provocó indignación en Dinamarca.

Varios centenares de personas se manifestaron el sábado (23.01.2021) por la noche en Copenhague contra las actuales medidas sanitarias. Coreaban: “¡Libertad para Dinamarca, estamos hartos!”. Después de que la Policía disolviera la concentración, hubo violencia en algunos lugares, y los agentes fueron atacados con botellas.

Polonia: rebelión de los empresarios

En Polonia, el sector de la hostelería y el turismo lucha contra la continuación del confinamiento. Los operadores de más de un centenar de hoteles, restaurantes, bares y locales de ocio anunciaron la semana pasada en Twitter bajo el hashtag #îotwieramy (#Abrimos), que querían reanudar su actividad.

Los empresarios se sienten alentados por la sentencia de un tribunal en Opole, según la cual el cierre parcial se impuso sin los mecanismos previstos en la Constitución. El gerente de un restaurante declaró a la agencia de noticias AFP: “Las actividades económicas en Polonia solo pueden restringirse por ley, y no existe tal ley”.

Con información de Deutsche Welle

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