Cuando regalaron 1.300 millones de dólares con la Sucretización, en la década de los ochenta del siglo pasado a los más ricos, alegaron que fue un “incentivo” para los grandes grupos económicos que no son precisamente los hermanos de la caridad. El atraco bancario del 99, por más de 8.500 millones de dólares, se llevaron los banqueros que hoy intentan retener el poder que mañosamente se tomaron por asalto. Es decir que cuando el atraco por miles de millones de dólares es a favor de los RICOS, sus cajas de resonancia, sus medios “libres e independientes”, comprometidos al costo de concesiones de frecuencias, allí sí lo justifican y pontifican los monumentales despojos a los recursos del Estado, generando una vergonzosa y atroz desigualdad e inequidad social en la distribución de la renta nacional.

Pero cuando el candidato de la Lista 1, por más señas: la de Correa, Andrés Araúz, promete la entrega de Un mil dólares a Un Millón de jefes de familia para reactivar nuestra economía desde la base popular, levantan el grito destemplado con el cuento de que sería una propuesta demagógica. Entonces, ¿la ONU, el FMI, el flamante Presidente Biden también son demagogos?; ¿o correístas?, porque la tesis de ellos es precisamente entregar recursos a los sectores ciudadanos más deprimidos para reactivar la producción y la economía, hasta por cerca de Dos Billones de dólares. Son los estertores de los plumíferos con micrófono, bien pagados, para vender bolas, desinformación y calumnias. Están desesperados porque han detectado lo que está por construir el pueblo con la herramienta de su voto.

Llegaron las vacunas contra el Covid. Ofrecieron por millones, contrataron 86 mil y recibieron apenas 8 mil. Siquiera eso. ¡No señor!, esas vacunas no son para médicos ni enfermeras, a quienes les ensalzaron como los héroes de blanco. Primero tienen que atender a “ésa gente” de las clínicas privadas como la del Valle; a generales, pelucones y sus familiares. Si sobra algo, se aplicará a uno que otro médico del sector público. Entendamos, este es el gobierno del banquero que va por la reelección. Al señor Lasso no le aguanta nadie. Y los más angustiados son los social y malcristianos, que condenan la bendita alianza negociada por el Cachorro sin consultar a las bases, dicen. ¿Tendrán bases? Hay una condena generalizada a la propuesta del banquero de reducir el salario básico unificado de 400 dólares a ¡CIENTO VEINTE DÓLARES MENSUALES!

¡Increíble!, esto es peor que el agua virtual lista para su exportación por oferta y gestión del Yaku. Por mandato constitucional y la normativa internacional de la OIT, los derechos de los trabajadores son intangibles e IRRENUNCIABLES. Imposible que un banquero tenga sensibilidad social. Sólo tiene un insaciable bolsillo. Su codicia le perdió…

Artículo firmado por Juan Cárdenas

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