Andrés Arauz candidato presidencial del Ecuador

Esperen, esperen, no todavía, falta la inscripción del Alvarito. Que el TCE resuelve su registro, que el CNE se hace el desentendido. ¿Desacato?: destitución. Sigue el manoseo de la politiquería, con tal de que se cumpla su tenebrosa consigna. Le negaron con el LAWFARE sus derechos políticos al ex Presidente Correa, provocaron su “muerte civil”. Suspiraron aliviados, proscribieron al único que podía truncar la ambición desmedida del banquero. Con las justas, casi se mete, si no fuera porque mesclaron en la vergonzosa licuadora del poder mediático, lo presencial con lo personalísimo. La conjura buscaba que corra el banquero hacia el poder total sin contendores que amenacen su ambicioso plan.

De pronto surge un hijo de la Revolución Ciudadana, jovencito, 35 años, experimentado en el servicio público, formado al nivel de la excelencia académica. ¿Quién es ese tal Andrés Araúz?: un economista carismático, sencillo, “sangre liviano”, que con el mágico impulso de lo más puro de nuestro pueblo, irrumpió con la bandera de la esperanza, armado de conocimientos para proponer grandes remedios y soluciones ante la terrible tragedia nacional que nos agota. Así también para responder todas las preguntas y curiosidades capciosas de la “prensa libre e independiente”, que no sale de su asombro ante un cuadro patriota y revolucionario que sin inmutarse les ha puesto en su sitio.

Y desde que salió, Andrés lidera todas las encuestas, incluso las pagadas por la más rancia oligarquía con plata del banquero, quien se desespera ante la miseria de sus cifras en la intención del voto, pese a la inversión y a los vanos esfuerzos por revertir la tendencia dominante en el escenario electoral. La gente recuperó su memoria para revivir la tragedia del atraco bancario, del segundo atraco con los CDRs que le significó una multimillonaria ganancia a costa del desplume de sus víctimas, digo de sus clientes. Revivieron su paso por todos los gobiernos neoliberales, haciendo grandes negocios y ejerciendo un poder oculto e ilegítimo. ¿Yo no fui? Imposible negar, el pueblo lo identifica plenamente. Y así quiere ser presidente…

Es tan precaria su posición electoral que hasta un mestizo disfrazado de indígena le gana de largo en su intento por posicionarse en el segundo puesto, pero a gran distancia del número 1, preferido por el pueblo. Pero el colmo es que alguien como el Alvarito sea hoy su mayor amenaza, pues le supera en las encuestas. ¡Qué vergüenza! Por ello que sus delegados se niegan a legalizar la participación de aquél pobre señor que lo único que tiene es plata. ¿Qué pasará? Ah, y un detalle, en esto están juntos con Nebot. ¿Será que el banquero ya se siente traicionado? El soberano en cambio soñando despierto, sabiendo que su voto es la herramienta para recuperar el Sumak Kawsay, su estado de bienestar que ya lo vivió recientemente, en la Década Ganada.

Artículo firmado por Juan Cárdenas

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