Todos los años en el evento del encendido del árbol de Navidad frente a la Basílica de la Natividad en la Plaza del Pesebre, acuden miles de peregrinos de todo el mundo.

Todos los años Belén se enciende en todos los sentidos durante las Navidades, luces, turismo, música y fiesta. Este año, sin embargo, el lugar que la tradición cristiana señala como la cuna de Jesús limitará sus multitudinarias celebraciones a una decena de personas, vaciando calles y plazas, algo que no habían logrado ni las intifadas.

“Esto nunca había estado tan muerto, ni en las intifadas”, dijo a Sputnik Ayoub Awad, taxista y guía turístico de Belén, refiriéndose a los dos levantamientos palestinos contra la ocupación israelí a finales de los ochenta y a principios de 2000. “No solo no vienen turistas a Belén, sino que tampoco los convecinos de la ciudad y alrededores salen de casa como antes, ósea que apenas trabaja el taxi”, se lamentó.

Todos los años en el evento del encendido del árbol de Navidad frente a la Basílica de la Natividad en la Plaza del Pesebre, acuden miles de peregrinos de todo el mundo. Así inaugura Tierra Santa las Navidades y el lugar se llena de luces, procesiones solemnes, bandas musicales de boy souts y ríos y ríos de gente.

Este año, por el contrario, el encendido del gigantesco árbol estará limitado a sólo 15 invitados, al igual que la misa de medianoche, a la que asistirá sólo un grupo muy reducido de personas autorizadas, así lo informó en un comunicado oficial el alcalde de Belén, Anton Salman.

NAVIDADES SILENCIOSAS

“Nada será lo mismo durante la pandemia”, aseguró Salman. “Estas celebraciones estarán cerradas al público en general y se llevarán a cabo bajo estrictas medidas de seguridad e higiene. No obstante, serán transmitidas en vivo para que la gente pueda disfrutarlo y a la vez prevenir reuniones y reducir el riesgo de infección”.

“Lo veremos por televisión este año”, dice Helen, una palestina cristiana de Belén. “Eso lo hacemos algunos años para ver mejor lo que pasa en la plaza, pero la diferencia con este año es que, aun viendo la tele, por la ventana abierta oímos el alboroto de la calle, el espíritu de la Navidad. Pero este año será una Navidad de verdad silenciosa”, agregó.

Para la llamada “capital de las Navidades” el principal motor económico es el turismo, con puntos álgidos en las Navidades y Semana Santa, sin embargo este diciembre, los restaurantes, hoteles y tiendas de recuerdos permanecen cerrados por la ausencia de turistas desde el mes de marzo.

El 60 por cien de la ciudad depende del turismo, según datos de la asociación hotelera de Belén, y sus ingresos desaparecieron cuando los turistas dejaron de llegar.

Pero hay establecimientos que no pierden la esperanza; el hotel Embajador, que se encuentra cerca de la Iglesia de la Natividad, construida en el sitio donde los cristianos creen que nació Jesús, ha reabierto una planta con la esperanza de que algunos visitantes locales quieran venir a celebrar en las próximas semanas.

TOQUE DE QUEDA NOCTURNO

El alcalde de Belén informó que la ciudad tenía previsto recibir a unos 3.000 invitados, incluidas tropas de exploradores locales y bandas musicales de todo el mundo que normalmente entretienen a los visitantes durante las festividades de Nochebuena.

Pero “nadie puede asumir la responsabilidad de invitar a un gran número de personas a eventos de Navidad. No mientras continúe la pandemia”, sentenció.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) impuso esta semana un nuevo toque de queda nocturno para ayudar a contener un aumento de los casos de coronavirus. La gente debe permanecer en el interior desde las 19:00 hasta las 6:00., y Belén está incluida en el bloqueo.

Los funcionarios dicen que el confinamiento podría extenderse hasta Navidad e incluso hasta el nuevo año si los niveles de infección no bajan. El Ministerio de Sanidad palestino ha reportado unos 65.000 casos de covid-19 en Cisjordania y más de 620 muertes.

Con información de Agencia Sputnik

- Publicidad InText -