El planteamiento de desdolarizar el Ecuador ya se ha escuchado con anterioridad y, no precisamente, por voceros del progresismo.  El 01 de abril de este año, el asambleísta del PSC César Rhon planteó esa necesidad, en una sesión de la Comisión Legislativa de Desarrollo Económico, de la cual es parte. En su intervención dijo que, la salida a las actuales cifras económicas, es la desdolarización.

“De las exportaciones hubiese sido deseable que eso nos chorree a nosotros, esos 10 mil millones que necesitaría el Ecuador, el 10% del PIB, pero como esa no es una realidad, que no le chorrea al Ecuador nada, entonces el Ecuador cómo va a hacer (…). Con las cifras que estamos analizando, lamentablemente creo que hay que empezar seriamente la salida de la dolarización, porque el Ecuador no tiene salida”.

Es sabido que Rhon defiende al sector empresarial y, sobre todo, a cierto grupo de exportadores, a quienes la desdolarización no impactaría como al resto del pueblo, por el contrario, saldrían beneficiados, porque podrían exportar en dólares y pagar los sueldos en moneda nacional.

Sin embargo, el planteamiento de Rhon pasó más o menos desapercibido y aquellos periodistas de investigación, lo pasaron, conveniente, por alto. Así como, convenientemente, fue editado un video del presidenciable Andrés Arauz, para malinformar a la opinión pública respecto de su posición sobre la dolarización. En el video el candidato expresa.

 “Lo que es una realidad muy cierta, es que fue un error haber entrada a la dolarización”.

De esta forma, personajes como Fernando Villavicencio, quien difundió el material, se unen a la campaña electoral del juego sucio, de la desinformación y del terror público.

Las declaraciones de Arauz están sacadas de contexto. Exactamente lo que dijo durante una presentación en el ayuntamiento de Donostia, San Sebastián – España, cuando era subsecretario de Planificación del Buen Vivir de la Senplades, fue:

“Es una realidad muy cierta, fue un error haber entrado a la dolarización, pero es muy difícil salir de ella, sin que haya una crisis económica social, entonces la política del gobierno ecuatoriano, no es salir de la dolarización, de hecho es fortalecerla, en un sentido heterodoxo, es decir, buscar esos medios alternativos, para que la dolarización no nos expulse a nosotros, para que no ocurra procesos como los que hemos vivido, aquí en Europa, en donde la rigidez del sistema monetario, termina resolviendo la problemática por el lado del desempleo o pérdida de valor real, del poder adquisitivo de las personas; entonces lo que decimos es, cómo generamos liquidez alternativa en nuestro sistema sin tener que necesariamente salir del dólar”.

La defensa de la dolarización es una de las banderas del binomio de la UNES (listas 1-5), y así lo ha expresado Andrés Arauz, quien ha sido reiterativo, en ese sentido, en sus entrevistas con distintos medios de comunicación.

Esa forma espuria de hacer periodismo solo evidencia una realidad, la candidatura de Arauz lidera las encuestas presidenciales, de ahí que, se aprovechan de cualquier escenario para echar lodo y restarles votos.

La convicción de Arauz, su posición personal, profesional y política sobre la dolarización es sólida: “hay que mantenerla, hay que fortalecerla”. Incluso, es fundador del Observatorio de la Dolarización y, a través de este medio, ha alertado sobre medidas o decisiones políticas del gobierno de Lenín Moreno, que son contraproducentes con la liquidez nacional.

En uno de sus análisis, “Ley Urgente propuesta por Moreno permite explícitamente la desdolarización irresponsable. Asambleístas, urge archivarla”, publicado por el Observatorio, a propósito del trámite de la Ley Crecimiento Económico, expresa.

“¿Quién ganaría con una desdolarización? Un primer grupo sería a partir de la pregunta ¿a quién no se le podría desdolarizar? Las regulaciones del Directorio del Banco Central solo afectarían al territorio ecuatoriano, por ende, todos quienes tienen sus capitales en el exterior: élite empresarial, transnacionales, mundo offshore, bancos y banqueros no se verían afectados.

La desdolarización solo afectaría a los trabajadores y a la pequeña empresa. Un segundo grupo sería ¿quién lucraría del cambio de moneda? Así como en Argentina del 2015-2019, Venezuela en la actualidad y Ecuador de 1993-1999, lucrarían los especuladores nacionales e internacionales, que comprarían y venderían moneda nueva, generando rentas a partir de la especulación y no de la producción: esos serían los banqueros nacionales y extranjeros.

Y un tercer grupo sería ¿quiénes podrían ganar competitividad? En principio, cierto grupo de exportadores y la mediana industria, que podría exportar en dólares y pagar los sueldos en moneda nacional”.

Carlos Rabascall reitera que el binomio mantendrá la dolarización.

Confirmado.net

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