Bolivia con Luis Arce busca repetir su “milagro económico”

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Luis Arce fue entrevistado por @cadenaabolivia

Bolivia parece comenzar a despertar de la pesadilla que significó la gestión del gobierno de facto de Jeanine Añéz, aupado por los poderes fácticos, la OEA y otros gobiernos neoliberales. Con Añéz Bolivia sufrió la peor caída del PBI en 40 años; estallaron escándalos de corrupción en el gobierno; conflictos internacionales con la Argentina y otros países, y hasta hubo una coqueteo de Áñez con su candidatura a las elecciones que, ante el rechazo generalizado y la escasa intención de voto según las encuestas, tuvo que desechar, anotó La Nación.

Con el triunfo de Luis Arce exministro de economía de Evo Morales, el objetivo es recuperar las credenciales económicas exitosas que fueron reconocidas por propios y extraños. En la gestión morales el PIB de Bolivia pasó de US$9.000 millones a US$40.000 millones, mientras que la pobreza extrema pasó de 38% a 15%.

Las esperanzas de Bolivia están puestas en Luis Arce, el nuevo presidente electo del país andino. El exministro de Economía no solo obtuvo los votos de los simpatizantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), su partido, sino también de quienes quieren ver una repetición del “milagro económico” que instrumentó bajo el mandato de Evo Morales: casi una década (2006-2014) de alto crecimiento y reducción de la pobreza. Pero el panorama actual es muy diferente. Arce tomará el poder en medio de una crisis económica y sanitaria inédita que, coinciden los especialistas, no permitirá una fácil repetición de su éxito.

Los resultados oficiales con el 86.83% de actas computadas, confirman el amplio triunfo del candidato del progresismo Luis Arce -54.16%- frente al 29.46% de su rival Carlos Mesa en las elecciones celebradas en Bolivia el domingo pasado.

Estos números cuestionan la tesis del fraude electoral de 2019 y legitiman a Evo Morales, según publicó El País de España en su nota central. El partido del expresidente Evo Morales mejoró su votación después de un año de Gobierno interino en el que la OEA defendió que los comicios habían sido manipulados

El regreso al poder del partido del expresidente Evo Morales en Bolivia redibuja el mapa de los equilibrios políticos de Latinoamérica. Pese a que el país, con alrededor de 11 millones de habitantes y un tamaño de la economía muy modesto en comparación con sus vecinos, no tiene peso suficiente para provocar una sacudida en la región, el triunfo del exministro Luis Arce tuvo un gran alcance simbólico. Su victoria redefine alianzas y da oxígeno a los proyectos de izquierda.

Bolivia, la victoria de las convicciones

El pueblo boliviano se decidió claramente por el MAS, en favor de una propuesta política antagónica al modelo neoliberal. Los votantes dijeron basta ya al atropello antidemocrático llevado a cabo por la gran coalición golpista, conformada por el actual gobierno de facto, la complicidad activa de Carlos Mesa, el bloque neofascista liderado por Fernando Camacho, la Policía y un sector de las Fuerzas Armadas, algunos grandes medios de comunicación –como Página Siete–, ciertos grupos empresariales y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos, señaló por su parte Alfredo Serrano Mancilla en su artículo “Bolivia, la victoria de las convicciones”, publicado por el diario La Jornada de México.

En menos de un año, esta gran coalición demostró tanto su ineficacia como su capacidad para irradiar injusticias. Cada día queda más verificado que el neoliberalismo es totalmente incompatible con la democracia y con la estabilidad económica y social.

Y, frente a ello, la alternativa es el MAS, un instrumento que nuclea el vasto archipiélago de organizaciones sociales, campesinas, indígenas y urbanas a lo largo y ancho del territorio boliviano; que tiene un líder histórico, Evo Morales, pero que también se cimenta en un sólido tejido social y organizativo. Este gran bloque permanece junto no gracias a un eslogan de campaña, sino que lo hace por sus propios convencimientos; es por esa auténtica razón que la unidad del MAS perseveró a pesar de las dificultades, a pesar de la persecución.

Con información de El País / La Jornada /

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