Entre el trauma político y una hoguera inmoral (O) Juan Carlos León

El pueblo ecuatoriano pide que se respete la democracia y que no continúe la persecución

Las ficciones baratas que pretendieron hacernos creer ciertos pseudo intelectuales de la academia jurídica, solo deleitan a unos cuantos “legisladores en twitter”, saben que en el ejercicio social de la política no ganan más que la presidencia de su barrio con muchísimas dificultades.   

La sociedad nunca avanza. Retrocede en un sentido con la misma rapidez con que se adelanta en otro. Sufre cambios continuos; pero… por cualquier cosa que se recibe, algo se paga.

-Ralph Waldo Emerson

Desde un reducido grupo de la sociedad ecuatoriana, se empezaron a crear las bases de lo que luego serían escandalosas noticias sobre un supuesto sistema de Gobierno perverso que nos manejó durante 10 años bajo medidas dictatoriales “El Gobierno más corrupto de todos los tiempos”. Los dirigentes de este discurso se promocionan como grandes hacedores de riquezas, hecho que a mi parecer es irrefutable; lo son, y que sean capaces de crear las peores tragedias nacionales, matar a su hermano o traicionar a sus padres a costa de su propósito también es cierto, pero de eso no vamos a hablar. Digamos que son generadores de riquezas con punto final.

Esa derecha “innovadora” inició un proceso de adoctrinamiento y contaminación sobre todas las escalas generacionales a fin de recuperar ese poder político que los hidrata y eleva como el agua a la yedra. Se organizaron y, esta vez no podían fallar, sabían que su enemigo más grande no era un sujeto político, no era un partido ni unos cuantos funcionarios públicos (a la cantidad necesaria se los podía comprar con el fundamento de la traición) su eterno y legitimo contradictor era LA OBRA PÚBLICA; el monumento de la obra pública, ese hecho histórico de la obra pública que dejó “ese correísmo”. ¿Qué hacer con todo eso? -siguiendo las instrucciones del norte empezaron a hablar sobre la inutilidad de la infraestructura en una horrible apología al subdesarrollo y así, expusieron los logros de la revolución bajo la premisa de la corrupción. Las obras que debían opacar y borrar de la memoria a los ciudadanos eran tan monumentales que, incluso tuvieron que desmejorarlas y mostrar -al cabo de un año- su falta de mantenimiento y supuesta precariedad. Así arruinaron todos los servicios de las empresas públicas y desmantelaron el sistema productivo del país, fueron una catástrofe, sus niveles de aceptación bajaron del 10%, pero los medios de comunicación igual que hace 108 años con Eloy Alfaro Delgado, trabajaron con una siniestra estrategia NAZI y nos noticiaron bajo los mismos principios de transposición, orquestación y desfiguración que ​​Joseph Goebbels le dejaría al mundo después de la segunda guerra mundial.

Para nuestra suerte, los directores, redactores y presentadores de estos canales y diarios son tan mediocres que, ni metiéndolos a todos en una licuadora hacen media neurona enferma de Goebbels, por eso, a estas alturas solo un puñado aún cree que el Gobierno de China ha comprado nuestro país y que las carreteras se construyeron para el narcotráfico. Las ficciones baratas que pretendieron hacernos creer ciertos pseudo intelectuales de la academia jurídica, solo deleitan a unos cuantos “legisladores en twitter”, saben que en el ejercicio social de la política no ganan más que la presidencia de su barrio con muchísimas dificultades.   

Pero resultado de todo esto, hay algo que sí es preocupante, y es que, todo ese odio provocado por la prensa y la mediocre dictadura de la derecha oculta detrás de Lenin Moreno Garcés, parece haberle caído bien a toda una nueva generación, es como si hubiesen crecido sedientos de fascismo.

Estar o no de acuerdo con un político de otra corriente ideológica es algo que no interesa demasiado si se tiene la moral en buenas condiciones, pero que alguien se alegre por que se dictó una sentencia motivada por figuras como el “influjo psíquico”, que alguien se alegre por saber que hay un hombre en prisión sin pruebas y que en el panorama actual rueguen para que eliminen de la papeleta electoral a la única opción del progresismo: Andrés Arauz, es algo escalofriante, ni siquiera se puede discutir con esos niveles de violencia y  fanatismo.

Si usted conoce a alguno de esos póngase a buen recaudo, no se puede confiar en alguien que señala de corrupto a otro y se auto determina honrado si en la primera prueba de integridad se ha puesto del lado de la perversión de los valores. Quien prefiere lo suyo que lo justo; fácilmente puede ser corrupto y corruptor, con eso querido compatriota, está por demás decir que, si no luchamos por recuperar el futuro todos vamos a arder en la misma Hoguera inmoral.

Artículo firmado por JUAN CARLOS LEON MOREIRA 
un ciudadano cualquiera
Portoviejo-MANABÍ

———————————

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Confirmado.net

- Publicidad Bottom Ad -