Universidades en modo coronavirus: la oferta virtual no es el futuro

Estudiantes guardan distancia social en el campus de la Universidad de Bonn.

“Realmente nos tomó por sorpresa”, admite abiertamente el profesor Bernhard Kempen, de la Asociación de Universidades Alemanas. De un día para otro, fue imposible garantizar la salud de los estudiantes de las casi 18.000 disciplinas de estudio en Alemania. La opción de un “semestre cero”, es decir, detener el tiempo, por así decirlo, y simplemente “saltarse” el semestre fue descartada rápidamente. Para los estudiantes esto hubiera sido una gran pérdida de tiempo en sus carreras profesionales. A pesar de los grandes problemas, Kempen hace un balance reservadamente positivo de la gestión de la universidad.

Los estudiantes extrañan el intercambio personal

Sin embargo, “el mayor problema para los estudiantes es que han perdido sus trabajos, en la gastronomía y las ferias, por ejemplo, quedando sin dinero para sostenerse”, dice a DW Amanda Steinmaus, vocera de la Asociación Federal de Estudiantes Extranjeros y la Libre Asociación de Estudiantes.

Sólo entre el 11 y el 13% de los estudiantes en Alemania recibe ayuda estatal a través del llamado “BAFÖG”. Esta es una mensualidad que se concede de acuerdo a la necesidad del peticionario. Un número cada vez mayor de estudiantes en Alemania tiene que trabajar para financiar sus estudios universitarios. Cuando estalló la pandemia se perdieron muchos empleos estudiantiles, así que el Gobierno Federal estableció un “subsidio puente” o temporal de 500 euros mensuales. Pero este estaba destinado solo a atender emergencias relacionadas con la pandemia.

Aparte de las dificultades burocráticas para solicitar esta ayuda, los estudiantes han expresado su descontento con la enseñanza digital, no sin dejar de elogiar las nuevas libertades: “No tengo que estar presente en la universidad para no perderme las clases”, o: “Genial, ahora puedo programar todo aún mejor con las videocátedras; estudio a mi ritmo propio”, son algunas de las voces recogidas por DW en las universidades alemanas.

“Los estudiantes han sido muy disciplinados”

¿Qué tan valioso es un estudio ‘en modo coronavirus’?, se preguntan muchos estudiantes cuando miran las condiciones de los exámenes. No es raro que los profesores se sienten en una habitación, y la persona que está siendo examinada en un compartimento separado. Los exámenes de doctorado han sido tomados a través de videoconferencia. Los candidatos a los exámenes escribieron sus trabajos en casa. Hay ciertamente una cierta susceptibilidad al engaño, admiten varios docentes. Bernhard Kempen, de la Asociación Alemana de Profesores y Conferenciantes Universitarios, no está de acuerdo: “Los estudiantes no sólo se lo toman con calma, sino que estudian en serio. Son sorprendentemente disciplinados, lo constatamos en el gran número de consultas electrónicas sobre los cursos. Debido a que la burocracia ministerial de los estados federados reaccionó bien e hizo posible un sistema especial de exámenes, las universidades pudieron realizado importantes exámenes, justos y equitativos, está convencido Kempen.

Los estudiantes extrañan intercambio personal

Especialmente los estudiantes de primer semestre se sorprendieron al tener que arreglárselas, de repente, en un ambiente menos estructurado y en una ciudad extraña, después de haber pasado un tiempo más protegido en la escuela y en casa. Por esta razón, muchas universidades crean cursos en los que los nuevos estudiantes reciben asistencia de orientación en pequeños grupos de 30 a 50 personas. Pero los semestres mayores también extrañan el intercambio personal que siempre ha sido importante para la vida estudiantil. Esto llevó a la Universidad de Bonn a crear la campaña “Señales de Vida” (Lebenszeichen), bajo el lema: “Nos mantenemos en contacto”. Impulsados por esta iniciativa, docentes escribieron ensayos, sobre temas como el miedo, por ejemplo. Y los estudiantes, por su parte, escribieron sobre sus sensibilidades.

Todos empero, concuerdan en que un estudio puramente virtual no puede ser la respuesta generalizada al funcionamiento de las clases en las universidades. A partir del semestre de invierno deberían ser posibles las prácticas de laboratorio en Física o Química, al menos en pequeños grupos, guardando las condiciones de protección necesarias en la pandemia. Pero esas seguirán siendo excepciones. “Mientras no haya vacuna, la mayor parte de las actividades académicas tendrá que realizarse online”, está seguro un profesor, ya que las casas de estudio “no pueden convertirse en foco de rebrotes”.

El futuro de las universidades

Pero también hay protestas: casi 6.000 de los 26.000 profesores universitarios han firmado una carta abierta en defensa de la enseñanza presencial. En ella, la universidad se caracteriza por ser un “lugar de encuentro”, y el estudio se describe como una “etapa de la vida comunitaria” en la que se hacen importantes amistades y se crean redes. La enseñanza universitaria, continúa diciendo, se basa en “un intercambio crítico, cooperativo y de confianza entre personas maduras”, y esto requiere un debate entre los presentes.

Algunas personas sospechan que el gobierno persigue la idea de que con la extensión de la oferta digital universitaria se podría ahorrar dinero en docentes y otros gastos. “Eso es una tontería”, contradice Bernhard Kempen, y admite que “por supuesto que no nos quedaremos en los conceptos de enseñanza de los siglos pasados; la oferta digital es un complemento, pero nunca reemplazará la enseñanza presencial. La ciencia prospera con el diálogo”.

Con información de Deutsche Welle / Confirmado.net

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