Usando el Consejo de Seguridad para destruir el Consejo de Seguridad. Por Mohammad Javad Zarif *

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Ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif.

Lo que nosotros hemos visto en Irán, el objeto de un régimen de sanciones vicioso e indiscriminado, de la actual administración estadounidense es bastante sencillo: no hay una gran visión para una comunidad global alternativa. La inconstancia e imprevisibilidad de Estados Unidos no tienen nada que ver con la implementación magistral de la teoría de juegos. Más bien, ya se trate de su (mala) gestión de COVID19 en el país o de su socavamiento de la paz y la estabilidad en el extranjero, el régimen actual en Washington no tiene ningún plan real, excepto atacar frontalmente a quienes defienden el estado de derecho.

El manejo de Estados Unidos de la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, que respaldó –y es inseparable– del Plan de Acción Integral Conjunto, comúnmente conocido como el Acuerdo Nuclear de Irán, es un ejemplo de ello.

En julio de 2015, Irán, Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania firmaron un acuerdo histórico para satisfacer cualquier preocupación sobre la naturaleza exclusivamente pacífica de nuestro programa nuclear, al tiempo que alivia al pueblo iraní de sanciones inhumanas e injustas. Como parte del JCPOA, Estados Unidos y otros signatarios también copatrocinaron conjuntamente la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, que abraza el acuerdo nuclear y a la que se adjuntan sus 90 páginas completas, consagrando así el acuerdo en el derecho internacional. Sin embargo, en mayo de 2018, la administración estadounidense declaró que había optado unilateralmente por “cesar la participación” en el JCPOA. Desde entonces, Irán y el resto de la Comunidad Internacional se han quedado en la posición extraordinaria de ver a Estados Unidos

convertirse en el primer gobierno en la historia de la ONU que no solo viola una resolución vinculante que ella misma patrocinó, sino que también castiga a los gobiernos y empresas que defienden la ley internacional aplicando sus disposiciones. Como advertí al Consejo de Seguridad el mes pasado, este statu quo no es deseable ni sostenible. Estamos, pues, en una encrucijada.

La campaña de desinformación de la administración de EE. UU.- incluyendo las falsas afirmaciones en cuanto a un consenso regional- sobre las consecuencias de que los signatarios restantes del JCPOA cumplan con las disposiciones del acuerdo, incluida la normalización de la cooperación de defensa de Irán con el mundo en octubre, es una artimaña para disfrazar sus motivaciones reales, más malévolas: no haber logrado colapsar la Resolución 2231 después de más de dos años de la más brutal “máxima presión” jamás impuesta a una nación, incluida la privación a los iraníes comunes del acceso a medicamentos y equipos médicos en medio de la pandemia más mortífera que el mundo ha visto en muchas décadas. Estados Unidos ahora busca utilizar su mala interpretación de las disposiciones de la misma resolución que abandonó en 2018 para destruirla finalmente. Este comportamiento estadounidense profundamente malicioso es evidente en toda la ONU, donde busca utilizar a la propia ONU para destruir efectivamente este Organismo mundial.

Hay varios problemas y consecuencias clave a considerar en esta ecuación.

En primer lugar, uno puede preguntarse por qué o cómo el colapso de una sola resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre un tema específico se relaciona con el panorama general. Lo hace, porque lo más notable sería un revés generacional para la causa del multilateralismo si el Consejo de Seguridad fuera intimidado para que torpedease su propia resolución. A no ser que todos los poderes

respeten los principios para los que se creó el Consejo, este no puede cumplir con sus deberes ni ninguna nación reconocerá su autoridad.

No debemos olvidar que el mismo régimen estadounidense también se ha retirado fatuamente de la OMS en medio de la peor pandemia mundial, pero ahora busca liderar el proceso de reforma de la OMS, para el disgusto de sus aliados occidentales más cercanos.

Si a EE. UU., se le permite continuar por este camino, el mundo retrocederá hacia un estándar de “el poder hace lo correcto”. Y si bien esto puede parecer atractivo para los Cold Warriors que buscan nuevos objetivos, incluso ese estándar tiene sus límites. Porque ambas superpotencias del siglo pasado presenciaron el desmoronamiento de su influencia internacional en su derrota militar en Afganistán, un país con un PIB 14 veces menor que los ingresos anuales de Apple Inc.

También hemos visto en los últimos años cómo la administración de los Estados Unidos, en paralelo con su ataque a las instituciones y acuerdos internacionales, ha tratado de suplantar el derecho internacional con sus propias leyes nacionales. En la práctica, esto ha significado que ahora es el Tesoro de los Estados Unidos y no los gobiernos nacionales europeos los que deciden con quién pueden hacer negocios las empresas europeas, ya sea bajo la Resolución 2231 o su propia línea de vida de gas North Stream.

Si bien hasta ahora ha sido principalmente EE. UU., quien ha buscado expandir la jurisdicción de sus leyes nacionales, no hay nada que sugiera que mantendrá el monopolio sobre él. Con la apertura de esta Caja de Pandora y con la complacencia de algunos gobiernos nacionales, no es difícil imaginar un futuro en el que tanto los ciudadanos corrientes como las empresas privadas acaben teniendo que lidiar con la

aplicación extraterritorial de múltiples y crecientes series de las leyes nacionales, lo que debilita los viajes, el comercio y la inversión internacionales en un paso atrás para nuestro mundo globalizado.

Así, la Comunidad Internacional en general, y el Consejo de Seguridad de la ONU en particular, se enfrentan a una importante decisión: ¿mantenemos el respeto por el estado de derecho o volvemos a la ley de la selva?

Si bien Irán ha demostrado su resistencia y respuesta decisiva al acoso coercitivo, estoy seguro de que, en las próximas semanas y meses críticos, los miembros del Consejo de Seguridad refutarán la lucha de campaña de una asediada administración estadounidense para cambiar lo que fue el logro diplomático del siglo XXI, en un ejercicio inútil, y en el proceso, aniquilar lo que queda del multilateralismo y el derecho internacional.

Mohammad Javad Zarif es el Ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán.

Confirmado.net / Embajada de la República Islámica de Irán

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