Alemania: de maestro en disciplina económica a país generoso

Durante la crisis financiera, Alemania impuso un ahorro estricto en la UE. En la crisis del coronavirus, quiere ayudar.

Las caricaturas de Angela Merkel en uniforme nazi eran algo común en los periódicos griegos de diez años atrás. Cuando la crisis financiera llegó a su cúspide, los alemanes eran vistos como maestros severos que castigaban sin piedad a los países del sur de Europa para enseñarles a cumplir con la disciplina presupuestaria. Para los más disciplinados del norte, Alemania era, por el contrario, el ancla que brindaba estabilidad, el país que iba a proteger a Europa del endeudamiento sin fin.

A la canciller alemana, que se destacaba entonces por sus medidas de ahorro, hoy el fondo de recuperación de la crisis del coronavirus no le resulta lo suficientemente grande. El paquete de ayuda económica debe ser “macizo”, dijo Merkel este martes (15.07.2020), luego de conversar con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Italia sería el país que más se beneficiaría de las ayudas. Y el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, del Partido Socialdemócrata (SPD), quiere que Europa envíe “fuertes señales” en vista de las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19, también teniendo en cuenta a los mercados financieros.

Este viernes (17.07.2020) y sábado (21.07.2020) se lleva a cabo la primera cumbre de la Unión Europea desde marzo, y en ella los jefes de Estado y de Gobierno volverán a reunirse en persona para tratar el tema del fondo de recuperación, que abarca la imponente suma de 750.000 millones de euros. Luego de la propuesta de la Comisión Europea, 500.000 millones de ese volumen total fluirán como subsidio sin obligación de devolución a los países especialmente afectados por la crisis del coronavirus, y el resto, en forma de créditos. La idea de los 500.000 millones como donación es un concepto desarrollado justamente por Angela Merkel y por el presidente francés, Emmanuel Macron, en mayo.

El coronavirus lo cambió todo

Pero ¿de dónde viene este cambio de mentalidad? “Debido a lo inusual de esta crisis, también elegimos un camino inusual”, explicó la canciller alemana. El experto en Finanzas de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) Andreas Jung dijo a DW que “el coronavirus afecta a todos los países de Europa, y a algunos con especial dureza. Es necesario que haya solidaridad entre los países miembros en esta situación de emergencia. Pero eso es también en nuestro propio interés, ya que una Alemania fuerte y una Europa fuerte van de la mano”.

Justamente para la CDU de Merkel, cuyo compás es la estabilidad económica, esa idea fue, en un principio, difícil de digerir. El jefe de la bancada de la CDU en el Parlamento alemán, Ralph Brinkhaus, lo admitió en mayo, cuando Merkel presentó la propuesta germano-francesa: “Todo esto es, sin duda, un salto conceptual para nuestra fracción”.

Sin embargo, ni siquiera el jefe del Partido Demócrata Liberal (FDP), Christian Lindner, muestra resistencia ante el fondo de recuperación. Durante la crisis financiera, su partido, socio de coalición de la CDU, pisó aún más que esta el freno en cuanto a gastos y endeudamiento. Pero Lindner dice ahora que considera importante “que las ayudas estén vinculadas a condiciones, es decir, a planes de reforma económica”.

Solo la AfD está en contra

El único partido alemán que está totalmente en contra de la idea es el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). Su jefa de fracción, Alice Weidel, lo ve como “una ruptura”. Según ella, a los contribuyentes alemanes les esperan “enormes cargas”. Y no quiere saber nada de la solidaridad europea. “En esta situación no tenemos miles de millones de euros para regalar, porque tenemos que ayudarnos a nosotros mismos”, dijo en el Parlamento.

Norbert Walter-Borjans, uno de los líderes del SPD, por su parte, ya había dejado en claro en junio en el periódico de ese partido, Vorwärts, que espera un nuevo rumbo a partir de la presidencia de Alemania del Consejo Europeo, este segundo semestre del año. “Ya no tenemos el mismo papel que hace 13 años, cuando éramos los maestros en disciplina de Europa, sino que ahora debemos ser un socio respetable”, señaló. Y para eso es necesario el compromiso financiero de Alemania.

Que ese “maestro en disciplina” ahora esté dispuesto a distribuir 500.000 millones de euros en subsidios a países de la UE en dificultades ha sorprendido a muchos. Pero Angela Merkel continúa empeñada en ello, a pesar de las resistencias de los “cuatro más ahorrativos”: Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, no entiende a los alemanes. Tanto él como los otros jefes de Gobierno de los “cuatro más ahorrativos” temen que las ayudas sean un estímulo erróneo y un despilfarro. Andreas Jung, de la CDU, insiste, empero, en que “sin subsidios no se puede. Para los países altamente endeudados, una oferta que consista únicamente en créditos sería como darles piedras en lugar de pan”, subrayó.

¿Se llegará a un acuerdo?

Para algunos en la CDU, la nueva fama de “país generoso” que se ganó Alemania se ha vuelto un factor de inquietud. Brikhaus pidió en una entrevista, un día antes del inicio de la cumbre, que las ayudas estén ligadas a la obligación de llevar a cabo reformas económicas en los países que las reciban .

Esa obligación es una de las posibles concesiones que estarían sobre la mesa en la cumbre, y que también podría aplacar los ánimos de los “cuatro más ahorrativos”. También se ve como posible reducir la suma de los subsidios por 500.000 millones de euros, o un cambio en la proporción entre créditos y subvenciones.

Sin embargo, eso no modificará el nuevo y marcado espíritu de generosidad de Angela Merkel. A comienzos de julio, la canciller alemana dijo ante el Parlamento Europeo, cuando Alemania asumió la presidencia del Consejo de la UE: “Qué mensaje podría ser más adecuado que este: Europa es capaz de grandes logros si nos esforzamos unidos”.

Con información de Destsche Welle

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