UNES (O) Juan Cárdenas

Sin sorpresa, sí con estupor, presenciamos la renuncia del Otto no sé qué apellido. Que se va porque todo está muy bien en el país, dijo. ¡Chuta!, la triste realidad lo desmiente categóricamente, cuando la pandemia arrecia especialmente en Quito, no se han masificado las pruebas antivirus; únicamente cambiaron el diagnóstico de los fallecidos a causa del Covid-19 por “insuficiencia respiratoria”, maquillaron cifras, escondieron la tragedia. Y él estuvo allí, con asesor de imagen y cámaras, estuvo allí. ¿Sacará esas imágenes en campaña? Estuvo también ante el más escandaloso atraco de las mafias politiqueras que arrancharon hospitales y direcciones de salud en el reparto de la Patria. Estuvo allí y no dijo nada. Previamente estuvo en Europa con su agenda originada en diálogos antes de la campaña electoral de 2016, a donde viajó para concertar su futuro, con ese perfil inmejorable, de noble cuna y estirpe, hijo de las estatuas. Estaba hecho.

Pero no quiso fajarse o no pudo afrontar la tragedia nacional provocada por el virus y agravada por el desgobierno que integró. Renuncia para servir. ¿Cómo es eso? Si se va es porque no se siente capaz de cumplir la función que graciosamente le otorgaron sus amigos derechosos y banqueros, pues nadie votó por él. Ahora convertido en el precandidato mediático, hechura del marketing, tendrá que responder ¿para qué desea ser presidente?, si ni lo que le encargaron pudo hacer. Y sigue en campaña, ya no directamente con los recursos del Estado, sino únicamente con el apoyo del Peor Gobierno de la Historia, en su ineludible calidad de candidato oficial. Ni quien lo dude.

De lado de la gente de a pie, del voto duro por la Patria, surge UNES, la Unidad por la Esperanza, integrada por importantes sectores progresistas y patrióticos desde el páramo a la comuna pesquera, con trabajadores hombres y mujeres, académicos, pueblos ancestrales, montubios y afros, pequeños y medianos empresarios, emprendedores autónomos, con jóvenes y no tanto. Una armoniosa acumulación de fuerzas ciudadanas, víctimas del engaño y de la destrucción de todo lo que fue capaz de construir la RC en la década anterior. Las candidaturas vendrán luego; es el momento de consolidar esa unidad que nos exige el pueblo para recuperar su estado de bienestar. El LAWFARE al rojo vivo, impulsa una sentencia írrita, sin pruebas, sin debido proceso, sólo inspirados en el odio y el terror de que vuelva Correa, a quien ni muerto le quieren en ninguna papeleta. Es posible que no les alcance el tiempo para perpetrar su macabra misión; pero lo forjarán con otros ardides leguleyos y rabiosos persecutores confabulados en no permitir la candidatura de Correa.

El CNE está pisando terreno cenagoso, pretendiendo reformar la Constitución y el Código de la Democracia con un simple reglamento, provocando la indignación del soberano. En el peor escenario, a quien levante la mano Rafael Correa, ganará las elecciones. Anótenlo.

Artículo de opinión de Juan Cárdenas

Asambleísta Provincial del Cañar; en la barricada de la Revolución Ciudadana. El Derecho para la defensa de la causa Revolucionaria


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