Revocar estatus especial de Hong Kong no sacudirá determinación china de garantizar seguridad nacional

Vista de las banderas en la Plaza de Tian'anmen y por encima del Gran Palacio del Pueblo en Beijing, capital de China, el 22 de mayo de 2020. (Xinhua/Xing Guangli)

El Departamento de Comercio de Estados Unidos declaró el lunes que ha revocado el “estatus especial” de Hong Kong y suspendido el “trato preferencial” de la ciudad china, incluidas las excepciones a las licencias de exportación.

   La decisión de Washington, que llega disfrazada de preocupación por la “autonomía” de la ciudad, no es más que otro ejemplo de interferencia flagrante en los asuntos internos de China, y una vez más ha expuesto la naturaleza hegemónica de la única superpotencia del mundo.

   No es la primera vez que la actual Administración de EEUU ha tratado de utilizar Hong Kong para frenar el desarrollo de China y contener al país asiático. Sin embargo, pase lo que pase, Washington de ninguna manera sacudirá la determinación de Beijing de salvaguardar los intereses de seguridad nacional de China.

   Para empezar, los responsables de la Casa Blanca deben darse cuenta de que no están en condiciones de decidir si Hong Kong goza o no de un alto nivel de autonomía.

   También deben darse cuenta del hecho de que el estado económico especial de Hong Kong como territorio aduanero separado no está otorgado ni dotado por ningún país específico, sino que tiene su base legal en los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y está protegido por la Ley Básica y reconocido por otros miembros de la OMC.

   Desde su regreso a China en 1997, Hong Kong, bajo el principio de “un país con dos sistemas” y un alto grado de autonomía, ha consolidado aún más su condición de un importante centro financiero y comercial internacional. Tiene los puertos comerciales libres más concurridos del mundo y se convirtió en el principal mercado de oferta pública inicial del mundo en 2018.

   Los grandes logros económicos y comerciales de la ciudad deben atribuirse principalmente a una combinación de factores que incluyen sus ventajas únicas, el compromiso activo con la parte continental de China, que es la segunda economía más grande del mundo, así como los continuos esfuerzos de China para la reforma y la apertura.

   Además, Estados Unidos ha sido un gran beneficiario de un Hong Kong estable y próspero, y es quien más tiene que perder al revocar el estado aduanero especial de la ciudad.

   Al comerciar con Hong Kong, Estados Unidos ha acumulado un excedente de casi 300.000 millones de dólares estadounidenses durante la última década, mientras que los productos manufacturados localmente en Hong Kong destinados a Estados Unidos solo representan el 0,1 por ciento de sus exportaciones totales.

   Mientras tanto, las exportaciones de bienes y servicios de Estados Unidos a Hong Kong, junto con la inversión directa de Hong Kong en Estados Unidos, han generado más de 210.000 empleos en el país norteamericano. Cada complot de Washington para dañar el papel de Hong Kong como centro financiero global provocará, en última instancia, un efecto boomerang que dañará los grandes intereses de Estados Unidos allí.

   Lo más importante es que Beijing no cambiará su curso de acción para poner fin al caos y la violencia en Hong Kong, proteger la seguridad nacional y preservar la sagrada integridad territorial y los derechos soberanos del país, simplemente porque EEUU ejerza presión.

   La ley de seguridad nacional, que se dirige a una pequeña minoría de personas que cometen actos de secesión, subversión y terrorismo, y tiene como objetivo proteger los derechos legítimos de la gran mayoría, incluidos ciudadanos y empresas que cumplen la ley, no podría ser mejor para salvaguardar la estabilidad de Hong Kong y su desarrollo a largo plazo.

   De hecho, Beijing está tratando de proteger los intereses de los inversores extranjeros en Hong Kong, incluidos los de las empresas estadounidenses. Los disturbios registrados desde junio del año pasado han erosionado seriamente la seguridad de la ciudad y ha dañado su entorno comercial sólido y estable.

   Washington no debe subestimar ni juzgar mal la determinación inquebrantable de Beijing y del pueblo chino de salvaguardar la soberanía y seguridad de China, así como sus fuertes compromisos de respaldar el desarrollo y la prosperidad de Hong Kong; de lo contrario, a los intervencionistas estadounidenses solo les acabará saliendo el tiro por la culata. 

Comentario publicado por la Agencia XINHUA

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