Árboles de té centenarios traen prosperidad a un pueblo montañoso de China

Los árboles de té centenarios producen el té Pu'er, uno de los más codiciados de China

Las hileras de modernas villas de varios pisos parecen fuera de lugar en Laobanzhang, un remoto pueblo rodeado por montañas y vastas extensiones de bosques primitivos en la provincia de Yunnan, en el suroeste de China.

   En opinión de los habitantes, las casas elegantes encarnan la prosperidad generada por los cientos de miles de antiguos árboles de té que crecen bajo los bosques.

   Los árboles de té centenarios producen el té Pu’er, uno de los más codiciados de China. La bebida se logra mediante fermentación y es apreciada por su agradable aroma y el sabor inicialmente amargo y luego dulce.

   “Cultivar, procesar y beber el té Pu’er siempre ha sido una tradición familiar para mí y mis compañeros en la aldea”, refiere He Sen, residente local que posee un jardín de té de 6,7 hectáreas. “Pero ninguno de nosotros esperaba que el té pudiera hacer una gran diferencia en nuestras vidas”.

   Laobanzhang cuenta con una larga historia en el cultivo de este producto. Durante generaciones, sus más de 600 aldeanos, la mayoría de los cuales pertenecen al grupo étnico hani, han cultivado más de 640 hectáreas de árboles de té en las laderas de las montañas circundantes.

   Pero la pobre infraestructura de transporte y el bajo precio del Pu’er en el siglo pasado obstaculizaron el desarrollo de la aldea, dejando a sus pobladores con dificultades para llegar a fin de mes.

   “A fines de la década de 1990, el Pu’er de mi familia se vendía a menos de 10 yuanes (unos 1,41 dólares) por kilo a la fábrica de Menghai”, empresa estatal que monopolizaba las ventas en Laobanzhang, refiere He, que tiene 42 años de edad.

   El aldeano recuerda que, durante su infancia, la familia de siete miembros, así como los cerdos, gallinas y ganado, se amontonaban en una casa de adobe con techo de paja y llevaban una vida difícil cultivando arroz y maíz.

   He tenía que caminar durante cinco horas por complicados pasos de montaña para asistir a la escuela primaria.

   Las cosas comenzaron a cambiar para él y otros productores de té en Laobanzhang cuando se reestructuró la fábrica de té en 2004. Los comerciantes y conocedores del producto de otras partes de China comenzaron a llegar a la aldea, lo que provocó un aumento meteórico en la popularidad y el precio de sus cultivos.

   “El precio del Pu’er saltó a 50 yuanes por kilo en 2004. A pesar de una caída en el mercado en 2007, ha seguido aumentando hasta la actualidad”, apunta.

   “En general, cuanto más viejo sea el árbol del té, mayor será su precio”, agrega. “El té cosechado en primavera es más valorado que el cosechado en otoño o durante la temporada de lluvias”.

   A medida que la moda de tomar el Pu’er se extiende por todo el país, Laobanzhang se ha convertido en una meca para los comerciantes y aficionados a este producto, que acuden al poblado durante cada temporada de cosecha.

   “Solía recibir hasta 60 comerciantes de té en casa en un día”, señala He. “Y es la misma situación con muchos de mis vecinos”.

   En 2010, siguió los pasos de otros aldeanos para construir una gran villa de dos pisos. La casa es “una necesidad”, porque el espacioso segundo piso resulta necesario para secar las hojas de té al aire.

   “Los antiguos árboles de té se han convertido realmente en una ‘gallina de los huevos de oro’ para los aldeanos de Laobanzhang y los residentes empobrecidos de las aldeas y pueblos cercanos”, asegura Yang Junwei, jefe del Partido de la aldea.

   “Esta primavera, más de 70 residentes pobres del cercano pueblo de Meng’a fueron contratados como recolectores de té para trabajar en Laobanzhang y ganar dinero extra”, añade.

   Yang puntualiza que el Gobierno local y los aldeanos han estado haciendo todo lo posible para proteger los preciosos árboles.

   Tirar basura y utilizar fertilizantes químicos y pesticidas está prohibido en los jardines de té de Laobanzhang, de acuerdo con las regulaciones locales. Los aldeanos también han establecido un equipo de patrullaje para monitorear los jardines y evitar posibles daños a los árboles, de acuerdo con el funcionario.

   “Esperamos hacer un buen trabajo en la protección de los antiguos árboles de té para que puedan beneficiar a muchas generaciones por venir”, asegura Yang. 

Con información de Agencia XINHUA

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