Maestra ecuatoriana desafía pandemia para dar clases a niños sin internet

Carolina Espinoza es reconocida por su labor social y compromiso. Imagen redes sociales / Bessy Granja Barriga

A la maestra ecuatoriana de educación básica, Carolina Espinoza, le bastó una bicicleta, una pizarra y un celular, para llevar sus conocimientos a los alumnos sin acceso a internet en el cantón Playas, en la provincia de Guayas (suroeste), un poblado empobrecido en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus en Ecuador.

   Su historia se hizo pública ésta semana, después de que se viralizó en la prensa local, y luego en redes sociales, desatando miles de reacciones de halagos y felicitación a la profesora, de 40 años.

   Pasó así del anonimato a ser llamada por los internautas como “heroína sin capa”, mientras que el gobierno reconoció su dedicación y le entregó una placa con la leyenda “Héroe del Guayas”.

   “Gracias Carolina por ser en estos difíciles momentos una inspiración y un referente de la vocación de una maestra”, mencionó la ministra de Educación, Monserrat Creamer.

   Sobre una bicicleta y con una pequeña pizarra al hombro, la maestra recorre calles polvorientas de Playas para llegar a las casas de sus alumnos, que debido a la falta de recursos económicos y tecnológicos, no pueden recibir clases de manera virtual, la nueva modalidad en tiempos de pandemia.

   En entrevista con Xinhua, la docente, quien tiene una personalidad carismática, contó que la iniciativa surgió el pasado 1 de junio cuando empezó el nuevo período escolar para el ciclo costa en Ecuador.

   El confinamiento social en casa por el nuevo coronavirus, que ha golpeado con fuerza a Guayas, epicentro del virus en la nación, llevó a los estudiantes a recibir clases utilizando la plataforma en línea para videoconferencia con la aplicación Zoom.

   Espinoza comentó que algunos chicos sin embargo no pudieron acceder a internet, debido a la precaria situación socioeconómica de sus hogares,

   “Todo empezó porque veía en mi listado que faltaban estudiantes, no estaba el 100 por ciento de mis chicos conectados en mi máquina. Entonces me veo obligada a buscarlos porque no puedo dejar que los chicos se atrasen y no tengan el mismo conocimiento que los chicos que están en la computadora”, contó Espinoza.

   Con “dos meses impagos” como maestra, Espinoza, quien es licenciada en educación básica con nueve años de experiencia, afirmó que lo hace por motivación propia y su vocación de docente, no porque alguien se lo ha pedido.

   “Yo no tengo 25 años (…)  tengo una contextura gruesa, entonces, es difícil cuando uno ya está mayor. Me duelen las piernas, se me acalambran las rodillas, pero tengo que continuar, sé que tengo que llegar donde mis chicos”, señaló.

   Añadió que la mejor satisfacción de su esfuerzo físico es cuando llega a la casa de cada alumno y la reciben con alegría.

   “Puse un pito en mi bicicleta y cuando llego pito, entonces, los estudiantes ya saben que llegó la profesora Carolina y es una alegría, ese es mi pago, es lo que yo más quiero, la sonrisa de los niños”, reseñó la maestra.

   Carolina dirige las clases en dos cursos de básica en la escuela fiscal Juan Bautista Yagual, donde además vive con su esposo, de profesión sastre, y sus tres hijos.

   Tiene a su cargo 43 alumnos de quinto grado y 42 de séptimo, a quienes da clases virtuales de 09:00 a 10:00 y de 11:00 a 12:00 hora local (14:00 a 15:00 y 16:00 a 17:00 GMT).

    Luego de esa jornada, una hora más tarde, empieza a pedalear en su bicicleta por Playas para dar las clases personalizadas, una tarea en la que ocupa entre cuatro y cinco horas.

  “Pienso que mis hijos, como llamo a mis estudiantes. No pueden atrasarse porque un gobierno no cancele los sueldos a los maestros, eso es muy aparte de la educación que ellos tienen por derecho y nosotros como docentes tenemos que hacer que se cumpla ese derecho”, apuntó.

   Espinoza imparte las clases en la acera de las casas de cada alumno, usando mascarilla y manteniendo la distancia por la COVID-19.

   “Acá en Playas la pobreza es fuerte, la necesidad es terrible”, dijo la maestra, al señalar que la pandemia afectó la actividad turística del cantón, cuyo principal atractivo son sus 17 kilómetros de playas.

   “Muchos padres viven del turismo y la gente no compra nada por la pandemia. Por ahí logran conseguir un dólar, dos dólares, para poner recarga al celular para que se conecten sus hijos que estudian, pero resulta que tienen tres, cuatro hijos, y no alcanza el saldo”,  indicó.

   Aseguró que aunque teme exponerse al nuevo coronavirus, su deber como docente le motiva a seguir con esta labor para la que no pide el agradecimiento de nadie, sino la ayuda de empresas y personas donando material didáctico y equipos tecnológicos para sus alumnos.

   La popular maestra, quien ha recibido llamadas de varios medios y cadenas internacionales, tiene además su canal de Youtube “Trabajando con Carolina”, que creó al inicio de la pandemia, espacio donde difunde clases de matemáticas y enseña recetas de cocina.

    Esta maestra “youtuber” cuenta con 5.880 suscriptores y sus videos registran miles de visitas.

Con información de Agencia XINHUA / Imágenes redes sociales Bessy Granja Barriga

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