¡LA PROFESIÓN MÁS EXTRAÑA DEL MUNDO!. (Marisol Bowen)

Existe una profesión a la que no todos tienen acceso porque no es preciso estudiar para poseerla o ser el mejor para triunfar. Esa profesión no se aprende, se perfecciona, porque esa profesión es innata, empírica y natural. ¡Con esta profesión se nace!

Esa profesión casi nunca deja herencias materiales porque casi siempre se muere con ella como se empezó, ¡con nada! Pero a cambio deja la herencia más sublime, la que no tiene precio, por la que no se pelea nadie, la que no se hurta, ¡la que queda en la sangre!

Con esa profesión no hay seguro social, no hay prestaciones, garantías, beneficios, liquidación laboral, ni una simple canasta en navidad; pero con esa profesión se manda a los hijos a la escuela, se paga las deudas, se paga la renta y, aunque casi nunca es suficiente, ¡se llena la mesa!

Con esa profesión un día se come carne y al otro día pan, ¡pero se come contento!

Esa profesión no tiene horario de trabajo, no hay fines de semanas libres, el fin de año, la navidad, el cumpleaños de los hijos y el día de la madre se trabaja, no hay feriados y cualquier día es sábado. Esa profesión tiene puerta de entrada pero no de salida, mucho menos de emergencia. Sabemos que estamos condenados a envejecer amándola, aún cuando nos hayamos convertido en un manojo de recuerdos sin fuerzas para sostenerla. 

En esa profesión el jefe es la batalla, la energía, la fuerza, la resistencia, la entrega, el sacrificio, la disciplina y la fe. En esa profesión el jefe es el mismo ser humano que se refleja cada día en el espejo. 

En esa profesión el peor enemigo es solamente otro con la misma profesión, cuando aún no ha entendido el valor que posee. Es la menos valorada, es agredida, humillada, devaluada, denigrada, robada, subestimada y burlada, ¡pero quien la posee, la lleva con orgullo como a la Bandera!

Esa profesión no tiene banderas políticas pero lucha, ¡se levanta con el grito del pueblo y se dispara como un misil! A pesar de su libertad, no es libre, ¡por eso muchos han muerto batallando con ella!

Con esa profesión no se tiene investiduras, ni cargos rimbombantes, ¡pero quien la posee representa a su Patria!

En esa profesión no hay certificado médico que justifique el cuerpo enfermo o el alma triste, en ella se cumple la palabra como un contrato, ¡en ella se aprende a reír llorando, como un Pierrot perpetuo!

En esa profesión se paga como factura la soledad, porque para muchos es una profesión que no vale la pena. Aunque sea un poderoso pilar en la base de los pueblos, ¡no se logra con una toga y un cartón para colgar en la pared! 

En esa profesión incomprendida, se muere un día sin haber guardado nada, porque no hubo nada que guardar. ¡Se muere con dos o tres amigos cantando en un rincón acompañando el ataúd!

En esa profesión se muere tantas veces sin una flor siquiera, sin una lágrima sincera, sin nadie que regrese mañana a recoger alguna flor marchita pateada por el viento, ¡se muere sin un aplauso! Pero el nombre de quien la tuvo, señores, ¡se escribió en la historia para siempre!

Esa profesión es… ¡Artista!

Marisol Bowen 

#DedicadoATodosLosArtistasDelMundo

Confirmado.net

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