Economía de Moreno: De un estado social a un estado burgués. (O) Marcelo Varela

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Hemos visto en estos últimos tres años, el cambio dado en el ámbito económico y político en el Ecuador. Hemos pasado de un estado social a un estado burgués, un estado atado a las decisiones tanto de las oligarquías económicas y financieras, así como a los organismos internacionales, a la cabeza el FMI. La resultante, fuertes retrocesos en el ámbito económico, social, y político, cuyo único fin ha sido defender el interés individual por sobre el interés común. 

Este cambio brusco empezó dejando de lado el programa económico con el que ganó Moreno las elecciones presidenciales, para posteriormente no tener ningún programa económico, sino establecer políticas torpes y sin brújula alguna, con el único objetivo de cumplir las demandas de las oligarquías económicas y financieras (se han recogido todas sus propuestas y el plan de gobierno de esos grupos), así como cumplir con las metas cuantitativas y cualitativas llevadas a cabo en el acuerdo con el FMI, los cuales no han parado ni con la crisis sanitaria, ni a pesar del dolor de los ecuatorianos, más bien esta crisis y dolor ha sido utilizado para profundizar con estos requerimientos fondomonetaristas.

A lo largo de estos 3 años, el gobierno de Moreno ha venido definiendo una economía política que ha marcado la relación capital-trabajo, donde el capital es considerado en este gobierno como la fuente de riqueza del país, y ya vemos los destrozos que ha generado en la economía, empleo, pobreza, y desigualdades. Tal es así, que todas sus medidas han sido direccionadas para beneficiar al gran capital y no al trabajo, como la ley de fomento productivo I y II, la eliminación de varios impuestos, la remisión tributaria, laboral y la sobre/sub facturación llevada a cabo por grupos económicos que tienen subsidiarias en paraísos fiscales, así como la ley de ayuda humanitaria junto con la reforma del código de finanzas públicas, todas ellas centradas en la desregulación del mercado de bienes y servicios, del mercado monetario y financiero, del mercado externo y del mercado de trabajo; y por supuesto en ninguna medida ni ley reformatoria, el gran capital ha sido afectado en ninguna de sus formas, sino más bien ha sido el beneficiario de todas estas medidas y reformas. Es decir, este marco desregulatorio del trabajo, ha ido acompañado de una desregulación en el mercado interno, externo, y una futura desregulación monetaria y financiera, tal como el acuerdo con el FMI, así lo establece.

En sí, todo este condicionante desregulador ha ido acompañado de un aplicativo mercantilista de autoregulación del mercado, en el cual, por un lado, la participación del estado sobre la economía se ha reducido bajo los argumentos que el estado es ineficiente y obeso, por lo tanto, había que desmantelarlo; y por otro lado, la reconfiguración de las finanzas públicas sanas, recortes presupuestarios en inversión y gasto público en sectores que acorde a la constitución, no se los puede topar, como son salud y educación. 

Lo que está detrás de esta economía política es toda la afectación al estado y al bien común, es supeditar el mercado por sobre la sociedad, aceptar que la sociedad está estructurada en agentes económicos y no clases sociales, bajo los preceptos de las teorías utilitaristas y marginalistas que, según los ideólogos neoliberales de este gobierno, llevan a la supuesta autorregulación del mercado, donde todos los mercados se ajustan y equilibran automáticamente. Si esto fuera posible, el desempleo –al menos en el largo plazo– no sería posible, pues se supone que la economía se autorregula, lo que implica que las discrepancias entre pleno empleo y plena producción solo serían temporales. ¿Pero que ha sucedido en esta desregulación de los mercados, en esta supuesta autorregulación del mercado que se la ha aplicado varias veces en el país? Una grave crisis económica, social y política.

Como lo definía Marx, donde A. Smith supone una mano invisible, Marx encuentra conflicto de intereses, que separan al trabajo del capital, al campesino de la ciudad, al interés individual del interés comunitario. El Estado debe su existencia a las clases sociales ya determinadas por la división del trabajo: toda clase que ocupa el poder trata de presentar sus intereses de clase como si fuese el interés general de la comunidad. “Las   únicas ruedas que la Economía Política pone en movimiento son la codicia y la guerra entre los codiciosos, la competencia”.

Si para Engels la economía política estudia “las leyes que rigen la producción y el intercambio de los medios materiales de vida en la sociedad humana”, el estado debe ser cambiado para regular al mercado, y con ello las relaciones sociales de producción basadas en la explotación, miseria y desigualdades. El cambio de estado, de un estado burgués a un estado social es lo que se hizo con el cambio de la constitución de 2008, y ahora se ve necesario nuevamente cambiarlo, pero con muchos más candados constitucionales. 

Pero lo sucedido desde el 2017, la vuelta al estado burgués con un rompimiento constitucional sin límites, ha pretendido que se acepte como dados la estabilidad de las estructuras políticas y la distribución del ingreso. Este es el discurso del gobierno de Moreno, generar estabilidad política. Tal es así, que Moreno decía la noche del 3 de junio de 2020, “Escucho algunas voces poniendo y pidiendo juicio político al Ministro de Finanzas. Miren señoras y señores asambleístas, nuestra economía hoy más que nunca necesita estabilidad y como Gobierno tenemos la responsabilidad de garantizar esa estabilidad. ¿Les parece realmente el momento para la pirotecnia política? ¿O tal vez, los cálculos electorales están presentes a costa de la estabilidad de nuestra economía? No creo, ¿verdad?” A esto se refería Marx, trata este gobierno de poner los intereses de clase, de esa clase oligárquica ecuatoriana, como si fuese el interés general de la comunidad.

Y en este ámbito de sostenimiento de la economía política aplicada, Moreno trata de cuidar a su gran ministro de economía, un asalariado de las grandes cámaras empresariales del Ecuador, quien enfrenta en la Asamblea Nacional cinco pedidos de juicio político por supuesto incumplimiento de funciones, recorte de presupuesto al sector de la educación, salud; y la retención de asignaciones a los gobiernos locales. Incluso uno de esos pedidos de juicio, es del bloque del Partido Social Cristiano (PSC), aliado del gobierno de Moreno, y corresponsable del descalabro económico y social del país. Otro pedido similar fue presentado por el asambleísta independiente Raúl Tello, por la falta de pago de incentivos a jubilados, además de la entrega de recursos a las universidades. Y otras tres solicitudes que se llevan a cabo por motivos similares, desde el bloque de la revolución ciudadana y de Jimmy Candell (BIN). Pero esto no ha sido suficiente, y Moreno indica que no es hora de juicios, que hay que trabajar por el país. 

Pero no suficiente con el pedido de no juicio a su ilustre ministro, Moreno anunció que conformó un Consejo asesor de economía, para avanzar en este segundo semestre de año, en las decisiones fundamentales que falta por hacer. “En el semestre que viene debemos renegociar nuestra deuda externa con tenedores privados, conseguir un nuevo acuerdo con organismos multilaterales, obtener nuevas y mejores fuentes de financiamiento con gobiernos como el de China y, sobre todo, traer la mayor cantidad de dinero a nuestra tan necesitada economía”, señaló Moreno. De ahí la reunión de la dirigencia del FMI con los líderes del Partido Social Cristiano y de Creo, para decir que no puede ganar un candidato anti FMI. ¿A que le tiene miedo la derecha y el FMI? ¿A que sus propuestas caigan con un gobierno progresista? ¿O a que caigan todos los involucrados del desastre económico y social, en un gobierno progresista? ¿Pretende el gobierno y el FMI continuar con un acuerdo similar a futuro? 

En sí, Moreno anunció que este Consejo de asesoría económica está encabezado por el ministro de Finanzas, Richard Martínez, e inicialmente estará conformado por el exministro Fausto Ortiz y los catedráticos Augusto de La Torre y Pablo Lucio Paredes. “Ellos son quienes, desde un sólido conocimiento y desde la experiencia de vivir en carne propia cómo sortear la crisis, han apoyado nuestro programa económico”, menciona Moreno.

Resulta que ahora Augusto de la Torre, uno de los responsables de la crisis financiera de 1999, siendo Gerente del Banco Central, y luego funcionario del Banco Mundial (le pagaron el favor por destruir la economía del Ecuador), ha sido catedrático. ¿Qué les enseñará a sus estudiantes? Pero también resulta que el otro catedrático, Pablo Lucio Paredes, le dice al gobierno que esto no es verdad, “Ha habido un malentendido, eso no se dará”, lo cual muestra lo depreciado que esta la palabra de Moreno, que, hasta sus más cercanos colaboradores, ahora le dicen que no. Todos se están bajando de la camioneta del desastre, por ello, los ecuatorianos no debemos olvidar a estos personajes. Y el tercero un ex ministro de economía del gobierno de Correa, Fausto Ortíz. Sin duda un error de parte del ex presidente, que lo rectificó prontamente cambiándole exactamente al primer año de funciones de Ortiz, “luego de una reunión presidida el 8 de julio de 2008, por el ex jefe de Estado, Rafael Correa, en la que se decidió la incautación de las 195 empresas vinculadas al llamado Grupo Isaías, entre las que había medios de comunicación”. Por ello, ahora, es entendible a quien se debía este ex ministro, que seguramente como muchos, aducía ser de izquierda, pero no progresista. Cuan importante es diferenciar hoy, de izquierda o progresista., luego de lo sucedido en estos 3 años, donde ya se saben quienes son progresistas y quienes, de izquierda, pero trabajan para la derecha. Aunque seguramente seguirán incrustados varios izquierdistas como que fuesen progresistas, con el tiempo se tendrá que ir limpiando aquello.   

Además, Moreno habló en su cadena sobre la situación económica que dejará al próximo Gobierno que asuma en el 2021, indicó que “no será fácil dejar (la mesa servida), ya que a la situación de endeudamiento que asumió su administración se suma el déficit presupuestario generado por efectos económicos de la pandemia que suma USD 12.000 millones”. Continúa echándole la culpa al gobierno de Correa, de un fuerte endeudamiento y de una situación económica heredada, aunque parece aceptar que no dejará al próximo gobierno, la mesa servida como a él le dejaron. Presidente Moreno, ya no siga con esas falsedades, los ecuatorianos ya no le creen, sino veamos ¿cuál fue la situación dejada por el anterior gobierno y cuál es la situación actual? 

Estas estadísticas, muestran la resultante de la aplicación de la economía política en el gobierno de Moreno. Como las medidas de ajuste de este gobierno, las políticas neoliberales implementadas en estos 3 años, han destrozado la economía, mismas que se ve reflejado en la parte social, ya que, al contraerse la economía, se contrae la producción y el empleo, y a la larga, junto con la reducción de inversión pública afecta las condiciones de pobreza y desigualdad.

Para terminar, dentro de esa economía política de este gobierno, no sólo que se ha dedicado a atacar al gobierno de Correa, sino que se ha venido señalando casi a diario, que el gobierno anterior no dejó ningún ahorro, lo que muestra que este gobierno no entiende cómo funcionan las finanzas públicas, y asume que funcionan igual a las finanzas privadas. ¿Y así quiere armar un consejo de asesoría económica con la misma gente de ideología neoliberal? ¿Pretende cambiar las cosas haciendo exactamente lo mismo?

Pero vale la pena recordar, también no debemos de cansarnos de repetir la verdad, para que las mentiras queden como siempre, en el tacho de la basura, ahorro público no se consigue como dice la teoría neoclásica – neoliberal, en base de reducir inversión y gasto público. En las finanzas públicas, el ahorro se logra gastando más e invirtiendo más. 

¿o acaso lo logrado entre 2007 a 2017 mediante la obra pública no generó ahorro? Se construyeron 21 hospitales nuevos, 37 hospitales financiados y en ejecución, 74 centros de salud tipo C, 27 centros de salud tipo C financiados y en ejecución, 833 infocentros educativos, 8 hidroeléctricas, 6 mega proyectos, 7.000 laboratorios para colegios y universidades, 4 universidades nuevas, ampliación de 22 universidades públicas, 3 nuevos institutos públicos, 428 escuelas nuevas, 196 nuevas vías, 1.000 centros infantiles del Buen Vivir, 176 UPC (unidades de policía comunitaria), 825 grandes obras en provincias, 9.790 km de carreteras, miles de km en fibra óptica para CNT, se repotenció la refinería de Esmeraldas para procesar cerca de 280.000 barriles de petróleo diario. Esto generó más de 90.000 millones de dólares en activos públicos, y el ahorro de más de 6.500 millones de dólares anuales en medicina, educación y energía eléctrica. El dejar de comprar energía a Colombia, Perú y a las barcazas de ciertos políticos ecuatorianos (porque no son empresarios), ahorra al país más de 1.800 millones de dólares anuales, más de 1.200 millones por las hidroeléctricas, y entre 300 a 600 millones por la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas. Todo ello ha generado ahorro al país, además de mayores activos y por tanto mayor patrimonio durante el gobierno de Rafael Correa. Y ahora incluso estamos exportando energía a Colombia por más de 100 millones de dólares. Pero se pretende privatizar las hidroeléctricas y la refinería de Esmeraldas.

Entonces, es claro y evidente por donde ha transitado la economía política del gobierno de Moreno: por el mercantilismo, la autorregulación del mercado, el cambio del estado social por un estado burgués, y el fiel cumplimiento de los pedidos de las oligarquías económicas y financieras del país, así como del FMI. La resultante de esta aplicación inequívoca de la economía política ha sido un desastre económico, político y social. Los beneficiarios, el gran capital y los organismos internacionales. Los perjudicados, la mayoría de los ecuatorianos. ¡A rescatar la patria ecuatorianos! 

“En la economía política, llegan los hechos a ser los que verifican la ciencia, después de haber servido de materiales para la verificación” (Charles Maurice de Talleyrand Perigord).

“Ocupamos el templo con el Dios Mercado, él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida, y hasta nos financia en cuotas de tarjeta, la apariencia de felicidad” (José Mujica) 

Artículo de opinión de Marcelo Varela

Economista, catedrático, analista económico

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Confirmado.net

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